FICHA TÉCNICA



Título obra Macbeth

Autoría William Shakespeare

Dirección Jesusa Rodríguez

Elenco Arturo Ríos, Diego Jáuregui, Silvia Carusillo, Carmen Huerta, Clarissa Malheiros

Escenografía Carlos Trejo

Iluminación Juliana Faesler

Vestuario Marta Hellion

Espacios teatrales Teatro Julio Castillo

Referencia Bruno Bert, “Quince años después... Macbeth", en Tiempo Libre, 11 julio 2002, p. 19.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre   |  

Columna Teatro

Quince años después... Mackbeth

La primera obra que vi dirigida por Jesusa Rodríguez fue una adaptación de ¿Cómo va la noche Macbeth? de Shakespeare. De eso hace ya más de quince años. Era un interesante producto quetenía como eje una simbólica cama en el minúsculo escenario de La Capilla. Así que ahora, cuando estrenó su Macbeth, en el amplísimo espacio del Julio Castillo, sentí que podía ser una continuidad de aquel discurso. Y de hecho, al abrirse el telón, la enorme cama que ocupa el centro pareció contestarme afirmativamente.

No sé si ésta es la mejor obra del autor, pero que es una de las más apasionantes no cabe duda alguna. Su actualidad es incuestionable, ya que el ansia de poder a cualquier costo jamás ha perdido vigencia para los hombres. En este momento recorren el mundo varios montajes interesantes sobre ella, formando una corriente a la que ahora se suma el material de Jesusa.

Lo primero que llama la atención es la reconocida capacidad de esta directora para construir imágenes de una fuerte eficacia en su teatro. Esta puesta es como un collar de escenas/imagen que capturan casi siempre la atención del espectador sobre el hilo del discurso. Algunas, como la del Cristo sobre la cama a cuyos pies reza la pareja real, son de una belleza áspera y una gran contundencia. Sin embargo, aquí algo parece haberse quebrado y tal vez sea el valor de la unidad de esa cadena de oro y hierro que es el espectáculo. Pareciera que se ha trabajado más el cincelado de los eslabones que el sentido de conjunto, con la estética que esa unidad amerita.

La propuesta espacial y escenográfica es de Carlos Trejo, que triangula repetidamente el espacio en altura y profundidad, creando la dimensión del sueño, la pesadilla, el rincón, el ángulo oscuro desde donde nacen los deseos o se esconden las culpas. Un trabajo interesante que se complementa con el de Juliana Faesler y su iluminación igualmente manejada para destacar la dureza de lo diurno y los peligros que esconden la noche y el insomnio.

La directora intenta una actualización del discurso a través de un vestuario estilizado y contemporáneo que construye eficazmente Marta Hellion; sólo a medias están logrados los objetos empleados en el mobiliario y utilería; además contiene el agregado de innumerables referencias a sucesos recientes (la caída de las torres gemelas y la homologación de Bush con Macbeth, por ejemplo) y a personajes de las culturas locales (como las brujas y las Marías de los lavaderos) que francamente resultan salir sobrando por sobreabundantes algunos y por obvios otros. Creo que Jesusa inicia un camino correcto para que un clásico nos pertenezca, pero va desconfiando de las posibilidades del mismo y agregándole más y más cosas hasta saturar y perder la intuición certera de los primeros momentos. De allí que diga que el entusiasmo por generar cada una de las escenas pareciera llevarla a no ver el desequilibrio que va introduciendo en la totalidad del trabajo, quebrando la unidad estética y sobrecargando el vector de significación ideológica.

Otro factor no totalmente logrado es el de las actuaciones. Por un lado la mitad de las mismas no resultan interesantes, son débiles y con una clara falta de homogeneidad. Por el otro, los protagónicos son solventes pero no están bien orientados en la dirección de su trabajo. Así Macbeth se encuentra asumido por Arturo Ríos, indudablemente un buen actor, pero que esta vez parece trabajar más por intuición que por dirección, por lo que se le ve más oficio que resultados de búsqueda. Lady Macbeth está en manos de Clarissa Malheiros. Una actriz con un gran potencial dramático y una interesante presencia, pero que quiebra el trabajo textual de manera frecuente, sin llegar a dejarlo fluir como ese río cuyo cauce terminará por inundarlo todo hasta ahogarla. Y Diego Jáuregui, asumiendo varios papeles, sin la profundidad que pudiera necesitar Banquo al menos, a pesar que también él es un actor de probada capacidad.

En definitiva, este Macbeth es indudablemente más grande y ambicioso que aquél que yo viera hace tantos años, de allí que vale la pena asistir a la función. Sin embargo, aquél ya contenía a éste de alguna manera y tal vez con más rigor, aunque hubiera menos experiencia.

MACBETH, de William Shakespeare. Dir. Jesusa Rodríguez. Con Arturo Ríos, Diego Jáuregui, Silvia Carusillo y Carmen Huerta. Teatro Julio Castillo, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio), 5280-8346. Jueves y viernes, 20:30; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Locs. $120 general, $40 estudiantes. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 140 mins. (Centro)


Notas