FICHA TÉCNICA



Título obra Acomodando la realidad

Autoría Achille Campanile

Dirección Alberto Rosetti

Elenco Eduardo España, Fernando Bersoza, José Luis Cantú, Carlos Caramillo, Berenice Rodríguez, Paty Blanco, Verónica Berrera, Marbella Avilés

Grupos y compañías La Compagina Italia

Espacios teatrales Foro La Gruta

Referencia Bruno Bert, “Realidad con olor a viejo", en Tiempo Libre, 28 marzo 2002, p. 31.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre   |  

Columna Teatro

Realidad con olor a viejo

La Compagina Italia es un grupo fundado y dirigido por Adalberto Roseti hace ya unos años, con la intención de llevar a escena materiales de la dramaturgia peninsular, generalmente en español. De hecho, ya hemos podido ver a un Pirandello, un Fó, un Goldoni y ahora nos traen a un escritor menos conocido, Achille Campanile, con una suma de pequeñas piezas reunidas bajo el nombre de Acomodando la realidad.

Campanile (1907-1976) fue un periodista, narrador y dramaturgo que tuvo importancia en Italia, esencialmente entre las dos guerras. Sus trabajos se basan en un muy particular sentido del humor hermanado al surrealismo y al nonsense; nutridas sus acciones dramáticas a partir de la incongruencia de ciertas situaciones cotidianas, que exacerbadas bajo una lente deformante y manipuladas por el valor de la palabra, adquieren un aspecto grotesco que bien puede hacer reír o simplemente fastidiar. Como casi todo el teatro de ese periodo, la palabra es un factor esencial y los equívocos, contrastes y confusiones que llevan a los hombres estos pequeños insectos lingüísticos, son el núcleo esencial sobre los que el dramaturgo trabajó. Muchas veces sus obras fracasaron rotundamente y no siempre el público acompañó con su presencia sus experimentos teatrales. Fue considerado un excéntrico y un pesado en más de una oportunidad. Pero, en definitiva, tanto su nombre como su muy particular sentido del humor prevaleció y aún hoy, al menos en Italia, se continúan llevando a escena algunos de sus textos.

Los que aquí se reúnen no tienen un eje temático unificador, salvo el de carácter estilístico: ese juego con las palabras, la desacralización dé ciertos tópicos como el amor, los velorios, el deseo erótico; el ser de breves a muy breves, casi como una suma de sketches relámpagos y el estar muy pocas veces soportados por acciones escénicas. Todo pasa en el aire, en las cabezas, en las ideas que rebotan y se rehacen a través del sonido cambiante pero parecido de las palabras. Una catarata de palabras muy al estilo de los veinte/treinta; con un cierto dejo de parentesco con lo que en España fue Jardiel Poncela.

Adalberto Roseti opta por la eliminación de toda escenografía. Trabaja en cámara negra con apenas alguno que otro objeto que se pone o quita entre una escenita y otra. Por un lado esto nos da un poco el ambiente de café concert de la época, pero al mismo tiempo se nos muestra como un espectáculo excesivamente despojado, carente de un contenedor espacial. Incluso por el manejo de la luz, poco imaginativo y aportador.

Demasiado apegado al casi único soporte de los actores y su texto. Bien las ambientaciones musicales, con canciones que nos retrotraen a un arco de treinta años que va desde el principio del fascismo (que aquí jamás se menciona) hasta la música de la primera mitad de los cincuenta, con el cuarteto Cetra, por ejemplo.

Pero la sensación es de una falta de producción, la de una carencia económica que daña un poco la presentación del trabajo. Los actores son Eduardo España, Fernando Bersoza, José Luis Cantú, Carlos Caramillo, Berenice Rodríguez, Paty Blanco, Verónica Barrera y Marbella Avilés. Interesantes todos ellos, y homogenizados por la mano del director. Sin embargo, a una primera parte con bastante sentido del humor se van sumando minutos en estructuras que suenan cada vez más arcaicas, .sin que esta "nostalgia escénica" nos alcance para aligerar un airecillo con naftalina que va impregnando la sala de olor a viejo. Se trata simplemente de la reiteración de efectos que hoy ya no resultan más que curiosos. Dos o tres de los intérpretes son especialmente hábiles y logran nuestra sonrisa a pesar de todo, pero desgraciadamente no es suficiente.

En fin, un texto ingenioso pero reiterativo y envejecido, una producción demasiado simplificada, un grupo de actores capaces y un director con experiencia. El resultado es ambiguo, con unos cuantos aciertos y un bastante de aburrimiento.

ACOMODANDO LA REALIDAD, de Achille Campanile. Dir. Alberto Rosetti. Con Eduardo Espahá, Paty Blanco y Fernando Bersoza. Foro La Gruta, Centro Cultural Helénico, Revolución 1500, Guadalupe Inn, 5662-8674 y 5662-7535. Viernes, 20:30 horas. Loc. $90. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 70 mins. Estacionamiento. (Sur)


Notas