FICHA TÉCNICA



Título obra La estética del crimen

Autoría Paul Portner

Dirección Alberto Lomnitz

Elenco Carlos Cobos, Enrique Arreola, Silverio Palacios,Gabriela Murray

Espacios teatrales Teatro Ofelia

Referencia Bruno Bert, "Un asesino cada día", en Tiempo Libre, 19 diciembre 2002, p. 27.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Un asesino cada día

Bruno Bert

Sheer madness, obra de Paul Portner que aquí se estrenó como La estética del crimen, se está presentando en Boston desde hace 22 años, fecha de su estreno original. Un récord que recuerda La ratonera, otro éxito, esta vez en Londres, con el que conserva vagos y lejanos lazos. Entre nosotros había sido montada en un pequeño teatro hace tres o cuatro temporadas y en aquel entonces me pareció bastante vieja y un tanto aburrida. Así que cuando Alberto Lomnitz, el actual director, me invitó a la presentación, dejé pasar un poco de tiempo para que al menos se asentara en escena. Ayer fui y me sorprendí.

El texto original es una especie de pequeño policial con aires de vodevil que sucede en una peluquería (una estética, con lo que podemos jugar con el valor del título impuesto) y compromete a cuatro o cinco personajes. En sus inmediaciones se comete un crimen contra una mujer a la que todos los presentes odian y tienen motivos para desearle la muerte. Llega un detective y comienza la investigación como si se tratara de una obra de Agatha Christie, pero en realidad la comicidad prima sobre la posible seriedad de la trama y al promediar el espectáculo se hace intervenir al público, transformando la representación en un juego interactivo. Con el agregado de que el culpable lo determina el público por votación según las alternativas del juego de ese día, lo cual potencialmente cambia el final en cada función.

Dos son los factores que hacen variar tanto el primer montaje de éste: el primero es la adaptación. En este caso la acción no solamente pasa en México, con sus giros, modismos y vinculaciones con la realidad externa e inmediata, sino que el clásico detective, obviamente de raíz americana o inglesa, es sustituido por dos policías comunes del Distrito Federal; lo que modifica todo porque ellos, sobre todo uno, es el que guía y manipula el espectáculo en por lo menos la mitad del tiempo. Y ese es el segundo factor: la habilidad para generar una interacción muy dinámica, llena de humor, en la que todos quieren intervenir para dar sus opiniones, donde se juegan las contradicciones, se buscan las pruebas y hasta hay conatos de "agresión" entre un público divertido y participador y los actores, que llevan con habilidad un acoso que en cierta medida realmente los pone a prueba en su capacidad de improvisar.

Entonces, una adaptación inteligente hecha por el mismo director, que de esta manera aúna texto y acciones en la misma mano, y un grupo de actores que saben salirle al toro e incluso provocarlo. El trabajo es muy parejo, pero indudablemente tiene dos ejes: el dueño de la estética, interpretado por Carlos Cobos, y el oficial investigador, a cargo de Silverio Palacios. A los dos los hemos visto trabajar en muchas oportunidades y sabemos perfectamente de su capacidad, sobre todo en el difícil campo de lo humorístico, pero aquí se lucen por igual, lo que no es nada sencillo tratándose de confrontar a un actor tan talentoso como Carlos Cobos.

Constituyen el resto del elenco Mariana Jiménez, que en esta oportunidad fue condecorada como la culpable; Juan Carlos Medellín, Enrique Arreola y Gabriela Murray.

En resumen, un trabajo muy disfrutable si queremos reír un rato con un humor liviano y un plantel competente y creativo, e incluso probarnos en diálogo abierto con los posibles asesinos.

LA ESTETICA DEL CRIMEN, de Paul Portner. Dir. Alberto Lomnitz. Con Carlos Cobos, Enrique Arreola, Silverio Palacios y Gabriela Murray.' Teatro Ofelia, Thiers 287, Anzures, 5254-8072. Viernes, 20:30; sábado, 18:00 y 20:45; domingo, 18:00 horas. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 120 mins. Acomodador de coches. (Centro)