FICHA TÉCNICA



Título obra Los justos

Autoría Albert Camus

Dirección Ludwik Margules

Elenco Arturo Beristáin, Emma Dib, Rodrigo Vázquez, Luis Rábago

Espacios teatrales Foro Teatro Contemporáneo

Referencia Bruno Bert, "La verdad y la mentira de los justos", en Tiempo Libre, 5 diciembre 2002, p. 23.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

La verdad y la mentira de los justos

Bruno Bert

Decir que el tema del terrorismo es actual no es más que repetir una obviedad. Sólo que a veces es bueno redefinir los términos y sus aplicaciones políticas. Un poco en esa mira Ludwik Margules monta en su pequeño foro una adaptación bastante libre de Los justos, de Albert Camus, aquella obra de 1950 que retrata las posiciones de ciertos anarquistas que actuaron en Rusia, en el levantamiento de 1905.

Es decir, que una misma estructura se reflejará como en espejos: del original de hace un siglo, y su secuela individualista y romántica, primero en el pensamiento existencialista del Camus de la posguerra, luego en las experiencias europeas de Margules, para finalmente despertar ecos en nosotros sobre hechos y proclamas de absoluta contemporaneidad.

El primer camino para facilitar este recorrido es un cierto repeinado del texto, que resta más escueto, pero con algunos agregados; luego, la anulación casi absoluta de todas las acciones que suelen sustentar una escena teatral, y finalmente la compresión del espacio destinado a los actores (trazo limpio de Mónica Raya) hasta dejarlo convertido en apenas un breve pasillo, casi golpeando con los pies del público. El resultado es peculiar, porque todo eso logra ejercer sobre el teatro, como lenguaje en su relación con el espectador, un carácter violatorio que funciona casi como una equivalencia simbólica de las situaciones que se viven y mencionan.

Por ejemplo, el ver el rostro de un actor en su proceso de trabajo a apenas centímetros de distancia, no nos da una mayor verosimilitud del personaje, sino al contrario, una conciencia más clara del proceso de actuación. Pero eso pone sobre el tapete dos temas: el de la verdad y la mentira y el de la posible distancia entre el ser y el hacer. Esto tiene directamente que ver con lo que está planteando la obra en cuanto al accionar del que arroja la bomba o la reflexión cínico-política del funcionario.

Por otra parte, por el espacio y posición de los actores, somos los observadores de los que se presentan ante nosotros a ser reconocidos como culpables. Es decir, que asumimos el rol de jueces, el rol de "justos", ante los otros, también "justos" que ya se mencionan corno tales desde el título mismo de la obra.

Una experiencia interesante que no siempre va en el sentido habitual del trabajo de los actores, aquí sobre observados y sin la protección de ninguna acción escénica, y por lo tanto obligados a una reacción que intenta desbordar del naturalismo que naturalmente resultaría para el montaje de esta obra Los convocados son Emma Dib, como Dora, sol vente como siempre en su trabajo, aunque tal vez con la necesidad de una mayor negación de la emoción (la misma, no menos, pero más negada); Rábago, también interesante, porque es un actor de buenos recursos, aunque tal vez un poco complaciente entre tanto ascetismo pedido, con las microacciones hacia la ropa y las posiciones del cuerpo; Arturo Beristáin que hace dos papeles pero que se prestan a confusión: el jefe de la célula terrorista no es un traidor que además funciona como jefe de policía (tuve que consultar el original frente la duda). Y también Claudia Lobo, Christian Baumgartier Rodrigo Vázquez y Rodolfo Arias.

En definitiva y aunque merecería renglón más extenso en terrorismo de Estado, tan en boga hoy día, en esta puesta de Los justos resulta un interesante regreso a los textos de un gran escritor a través de una problemática que debe ser mu) frecuente tema de reflexión en nuestras charlas. Y con un director de la altura de Margules.

Los justos, de Albert Camus. Dir. Ludwik Margules. Con Arturo Beristáin, Emma Dib, Rodrigo Vázquez y Luis Rábago. Foro Teatro Contemporáneo, jalapa 121, Roma, 5574-6420. Lunes a miércoles, 20:30 horas. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 120 mins. (Centro)