FICHA TÉCNICA



Título obra El hombre triste

Autoría Luis Ibar

Dirección Luis Ibar

Grupos y compañías Cartaphilus Teatro

Espacios teatrales Teatro Raúl Flores Canelo

Referencia Bruno Bert, "Un hombre triste. En el pasado y en el presente", en Tiempo Libre, 28 noviembre 2002, p. 25.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Un hombre triste
En el pasado y en el presente

Bruno Bert

Luis Ibar, secretario académico de la escuela de teatro de Televisión Azteca, es un joven de no más de treinta años egresado hace algunas generaciones de la Escuela Nacional de Arte teatral, el espacio formativo del Instituto Nacional de Bellas Artes. Tiene un grupo, Cartaphilus Teatro, y con él produce, corno actor y director, algunos espectáculos en los que intenta, junto con su gente, la exploración de lenguajes, dando predominio al valor de la imagen, a una cierta influencia de la danza y a elementos multimedia. Ahora está presentando, en un espacio tradicionalmente dancístico como es el Teatro Raúl Flores Canelo del Centro Nacional de las Artes, una muy libre adaptación de Fausto a la que ha llamado El hombre triste.

Si hacemos una comparación con trabajos anteriores, el último fue Después de Dios, en esta misma temporada y contrariamente a éste en un foro muy pequeño, se advierte un manejo mucho más sólido y una mayor madurez y eficacia a la hora de estructurar el discurso escénico, que aquí toma una forma espectacular, con proyecciones de fondo, música en vivo y seres que vuelan por el espacio.

La lectura del material conserva esa dualidad original, donde el romanticismo ocupa buena parte de la propuesta sin transformarse en una visión exclusiva y excluyente que necesariamente nos lleve a una época del pasado y su idea del mundo. Aquí se da por hecho que podemos vivir disociados de nuestra propia alma y que perderla no es morir en el sentido literal del término, sino más bien estar en una soledad absoluta, sin compartimos ni con nosotros mismos. Estado que posiblemente conoce muy bien la mayoría de nuestros contemporáneos. Así, aun en lo literario, se conjuga el sentido clásico de la obra con una visión actual del tema, más alejada de preocupaciones metafísicas sobre el conocimiento, allegada más bien a dar un sentido al instante que se vive y pierde cuando el amor no se hace presente. Hay un claro sentido de teatralidad en el discurso y eso es base de su contemporaneidad.

Como siempre, a nivel visual, la lucha de seducciones por parte del Diablo para captar el interés de Fausto es lo que permite el mayor despliegue de construcciones, ritmo, coreografías, proyecciones... que indudablemente llevan la parte esencial del discurso. Interesante la labor del grupo, mucho más homogénea que en otras oportunidades, a pesar de contar con algunos elementos nuevos. Tal vez la mayor experiencia del director y de Alma Bernal (coreógrafa y actriz) se sintetiza en ese trabajo que sólo decae por momentos, sobre todo cuando anticipa de manera inconsciente la línea de acción. La energía es constante, la presencia de todos está siempre convocada y las resoluciones generalmente satisfacen las expectativas del público ante el ritmo al que se le invita.

Lograda la escena de entrega entre Margarita y Fausto (Antonio Lojero, Paola Izquierdo), con un desnudo colectivo que forma una excelente unidad con la pareja cubierta con una gran tela traslúcida al estilo de ciertos clásicos de los sesenta/setenta, a los que parece rememorar. Una pena que los vuelvan a vestir en escena, porque dañan el efecto logrado. Especialmente atractiva resulta la música original y la producción musical de Eduardo Flores Contreras, que genera un tejido de sostén tan potente como los efectos de luz manejados por Adrián González Peña. Los actores, cerca de doce, son como una ola rítmica que se eleva y decae bajo el conjuro de Mefisto, papel 'que el director se reserva para sí mismo.

Su temporada probablemente sea breve, así que, sobre todo para los más jóvenes, sería interesante que pudieran compartirlo para gozar y discutir las corrientes del nuevo teatro mexicano.

EL HOMBRE TRISTE Autor y director Luis Ibar. Espectáculo del grupo Cartaphilus Teatro. Teatro Raúl Flores Canelo, Centro Nacional de las Artes, Tlalpan y Río Churubusco, Country Club (Metro General Anaya), 5420-4400. Jueves y viernes, 20:30; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 90 mins. Estacionamiento. (Sur)