FICHA TÉCNICA



Título obra Las viejas vienen marchando

Autoría Cristina Grillo

Dirección Cristina Grillo

Elenco Lilia Aragón, Lupita Lara, Evelyn Solares, Marta Ofelia Galindo, Beatriz Martínez, César Riveros, Chela Castro, Kippy Casado, Alejandra Meyer

Espacios teatrales Teatro Manolo Fábregas

Productores Ocesa

Referencia Bruno Bert, "Picosita y setentona", en Tiempo Libre, 7 noviembre 2002, p. 21.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Picosita y setentona

Bruno Bert

Una de las funciones de la comedia es criticar; su herramienta, la risa. Y ésta es el disolvente más poderoso que tiene el teatro. De allí la importancia de este género, al que a veces se le trata un tanto despectivamente. Acaba de estrenarse Las viejas vienen marchando, de Cristina Grillo, una comedia que plantea unas cuantas preguntas.

El tema lo da la vida de la mujer –clase media urbana– cuando alcanza los setenta años. Aquí, un grupo de amigas de esa edad se reúne en casa de una de ellas para organizar el cumpleaños y "debut" de otra, aún ausente, que se mantiene virgen y para la cual han alquilado un amante por horas. Mientras la esperan hablan sobre sus desdichados matrimonios: se comenta el caso de la viuda, de la casada que aún sigue con su rutinario y vulgar marido y de una abandonada por el mismo que la cambió por otra treinta años más joven. Como vemos, lo único que falta es alguien con una pareja más o menos tolerable. Pero parece que lo "normal" está más cerca de cualquiera de los cuatro casos anteriores que de este último.

Esta estructura se acomoda a un viejísimo molde estético. Aquel de las "comedias de sala" (porque todo eternamente ocurre en ese espacio de la casa), con tres sillones, un par de puertas y unos cuantos cuadros y adornos más o menos impersonales, entre los que deambulan los personajes que en realidad nunca hacen otra cosa que hablar, preferentemente en proscenio y de cara al público, según las convenciones del teatro comercial de hace más o menos un siglo.

Naturalmente, hasta unos años atrás la moral no habría soportado proponer escénicamente a un grupo de setentonas que decide alquilar amantes por teléfono, mientras pretende tener una vida sexual más plena. O no de esta manera tan desenfadada, por lo menos. Pero lo que es antiguo es el molde usado, y no sólo en la escenografía y manejo de puesta, sino también en la estructura dramática, donde son las menciones genitales o escatológicas las invocadas para provocar la risa del público. Como lo fue desde siempre en el teatro de revista, por ejemplo.

Entonces se mezclan dos cosas: el tema de la dignidad de la mujer en la vejez frente a su sexualidad y al matrimonio, y por el otro lado una forma de manejarlo que mientras tiene una superficial apariencia de cuestionadora, en el fondo sigue siendo de corte convencional y conservador. La risa, el tema sexual, las palabras directas y la edad tratada son como un puente tendido para que sintamos la audacia del equipo y la obra. Lo inverosímil de las soluciones –quien no ha dado pasos previos difícilmente a los setenta se decide ni a "debutar" ni a deschongarse– nos asegura que todo no es más que una broma y que sobre este asunto o se actúa cuando se debe o sólo nos queda ir a verlo al teatro para que otros nos den una solución de fantasía y nos identifiquemos con ella, mientras seguimos soportando una bien distinta realidad.

Como casi siempre en las producciones de Ocesa, se trabaja con más de un elenco en sistema de alternantes. El protagónico está en manos de Lilia Aragón o Martha Ofelia Galindo. Yo la vi con esta última intérprete y gocé con su tradicional comicidad, aunque abuse un poco de la potencia de su voz y se maneje con lo más superficial de su repertorio de capacidades. Sus "amigas" en la ficción están encarnadas por Kippy Casado/Alejandra Meyee Chela Castro/Lupita Lara: Beatriz Martínez y Evelyn Solares. Más César Riveros como stripper y con un corto diálogo. Todos en un tono brillante, sostenido y muy picadito como corresponde a este tipo de trabajos.

En definitiva, pienso que está bien que se rompan estereotipos como los que excluyen a los viejos del deseo sexual o que lo vuelven ridículo, sobre todo si los que lo viven son mujeres. Y también que se "desempaquete" el cuerpo en el escenario (gran baile final en encaje negro y rojo), destruyendo el mito de que sólo la juventud escultural tiene derecho á llevarlo con orgullo. Bien por eso.

La viejas vienen marchando. Autora y directora Cristina Grillo. Con Lilia Aragón, Lupita Lara, Evelyn Solares y Marta Ofelia Galin¬do. Teatro Manolo Fahregas, Serapio Rendón 15, San Rafael (Metro San Cosme), 5566-1645. Jueves, 20.30; viernes, 19:00 y 21:30; sábado, 18:00 y 20:00; domingo, 17:30:y 19:30 lloras. Loc. 1200:Sistema Tirketmaster, 5325-9000. Adolescentes y. adultos. Duración aproximada 75 mins. Acomodador de coches. (Centro)