FICHA TÉCNICA



Título obra Bellas atroces

Autoría Elena Guiochíns

Dirección Ana Francis Mor

Elenco Cecila Sotres, Vanessa Cianguerotti, María René Prudencio

Espacios teatrales Teatro del Centro Cultural Helénico

Referencia Bruno Bert, "Mujeres y tres arquetipos", en Tiempo Libre, 24 octubre 2002, p. 23.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Mujeres y tres arquetipos

Bruno Bert

El teatro de minorías es especialmente interesante cuando evita posiciones demagógicas o complacientes. Y esto no sólo cuando se trata de lo político, sino también cuando aborda temas desde la perspectiva vivencial e ideológica de ciertos grupos sociales. La obra que hoy nos interesa encara el ser lésbico, y el equipo creativo está constituido casi exclusivamente por mujeres, lo que seguramente le permite una mayor coherencia expositiva. Se trata de Bellas atroces, de Elena Guiochíns, bajo la dirección de Ana Francis Mor.

Tanto directora como autora se han interesado antes por el tema, aunque trabajando por separado, con dos producciones recientes que crearon bastante interés en su momento. Me refiero a Plagio de palabras, donde la Guiochíns fungía simultáneamente como autora y directora y La noche que raptaron a Epifanía, de Gerardo Mancebo del Castillo Trejo, que significó la primera tarea de dirección para Ana Francis Mor. En las dos abundaba el humor y la ironía, el ritmo rápido y un fuerte sentido lúdico.

En este caso se intentan mantener estas virtudes, pero siento que les gana una cierta y casi inevitable tendencia a lo didáctico y apologista, aunque no dejen de mostrar ciertas zonas oscuras que tiene cualquier individuo y relación humana, del signo que sea. Casi no hay historia de sostén, sino más bien una multiplicidad de pequeñas situaciones que muestran a las relaciones de este tipo a través del último siglo y medio. Claro que existe una mínima estructura que define a cuatro personajes con nombres de caracterizaciones estereotípicas en el caso de tres de ellas, como son Lilith (la primera mujer según los apócrifos, aquella que desafió a Adán en lugar de someterse y que pasó a transformarse en una especie de demonio femenino); Eva, la que salió de su costilla y lo indujo a pecar, y María, la madre virgen. La cuarta y última es una psicóloga no asumida en su lesbianismo que nexa y contrapesa a las otras tres en el desarrollo de sus sentimientos y vinculaciones.

Naturalmente las mujeres que muestra no son en genérico, sino que más bien identifican a ciertas mexicanas de clase media intelectual, que sobre todo viven y trabajan en esta megalópolis. Aunque debe ser visible esta restricción del espectro, pienso que es importante que exista esta posibilidad de un teatro que desarrolle las perspectivas y necesidades de un sector que, por ser mujeres, ha sido doblemente negado desde siempre, o usado en todo caso como complemento erótico de las apetencias del hombre (todo buen burdel tiene su sector de voyeurismo lésbico). Creo sin embargo que la valentía implícita en la propuesta las lleva a cierta inmadurez artística que, sobre todo en el caso de la autora, no aparecía en el trabajo anterior. Me refiero a la complacencia de los desnudos finales, al "desafío" de la abundancia de besos pasionales y a una serie de textos un tanto ingenuos que ya se reconocen en sus variantes en otras obras gay masculinas con una intencionalidad de poca relevancia artística y posible tendencia a la captación de público.

Creo que aunque he visto bastantes de estos ejemplos hasta ahora, no existía en México un verdadero teatro gay, sino más bien a gay usados (o autousados, aun sin intención) con una función vendible a un público directamente relacionado con esta orientación erótica y afectiva. Lo que veo nacer ahora en el sector femenino me parece mucho más maduro y serio. Mucho más válido como teatro y como arte. Sin embargo, creo que debe crecer y limpiarse.

Bueno el trabajo de las actrices: Vanesa Ciangherotti, María René Prudencio, Cecilia Sotres y Marisa Rubio. Pero no más. Hay como un cierto envaramiento. Pensemos que la he visto en estreno y hace falta correr la obra. También la puesta, interesante, pero un poco fatigosa en la repetición de recursos. En definitiva, buen cimiento sobre todo, para construir sobre el mismo el futuro edificio expresivo y artístico de estas creadoras como expresiones serias de una concreta minoría.

BELLAS ATROCES, de Elena Guiochíns. Dir. Ana Francis Mor. Con Cecila Sotres, Vanessa Cianguerotti y María René Prudencio. Teatro del Centro Cultural Helénico, Revolución 1500, Guadalupe 5662-7535 y 5662-8674. Lunes y martes, 20:30 horas. Loc. $100., Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 100 mins. Estacionamiento. (Sur)