FICHA TÉCNICA



Título obra Esperando a Godot

Autoría Samuel Beckett

Dirección Agustín Meza

Elenco Gustavo Muñoz, Harif Ovalle, Mario Balandra, César Meneses

Espacios teatrales Foro La Gruta

Referencia Bruno Bert, "Beckett... actual", en Tiempo Libre, 19 septiembre 2002, p. 23.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Beckett... actual

Bruno Bert

El próximo año se cumplen cincuenta años del estreno de Esperando a Godot, la obra de Beckett (1906-1989) que se constituyó, casi desde su nacimiento, en un referente insoslayable de la dramaturgia del siglo XX. Ahora se repone en La Gruta una puesta de ella, que fuera estrenada hace un par de meses en el Centro Nacional de las Artes bajo la dirección de Agustín Meza, donde apenas si ofreció unas pocas funciones, a una de las cuales me tocó asistir.

Siento que es casi como un homenaje al autor, porque la factura de la misma oscila de una manera muy equilibrada entre la experimentación y... ¿cómo llamarlo?, un cierto "clasicismo" que sintetiza las muchísimas incursiones que en todos estos años se ha hecho de esta pieza. Todos recordamos que el ámbito es un páramo, apenas un árbol seco de retorcidas ramas en un lado, y unos pocos personajes ásperos y absurdos que se cruzan mientras esperan paciente y eternamente el encuentro con un ser mítico que prometió verlos esa tarde... o tal vez mañana.

Montada en un espacio muy pequeño, acotado por una gruesa soga y rodeada por el público en sus cuatro lados, la saga de los mendigos que esperan a Godot adquiere una transparencia que nos permite especular sobre sus significaciones, pero también comprender lo que este medio siglo ha sedimentado sobre el texto y la situación teatral planteada.

Es interesante, porque en origen el texto ocupaba todo, diseñaba el vacío, punteaba a los actores en su desamparo, era el gran detonante. Pero cincuenta años han generado distintas perspectivas, en las que los intérpretes pueden escribir posiblemente con más potencia que desde la frontera estética de las vanguardias de los cincuenta y sesenta. Por supuesto que la calidad textual y la identidad inconfundible de un talento como el de Beckett sigue estando en un primerísimo plano, pero ya mucho más acompañada por el tejido de las acciones que elaboran los actores. La imagen acompaña al texto sin subordinarse a él.

El trabajo profesional de este director es muy breve y aun escasamente conocido en nuestro medio. Egresó de la Escuela Nacional de Arte Teatral hace alrededor de cinco años y de él sólo he visto tres obras: El pasatiempo de los derrotados, Fe de erratas y ahora ésta, aunque sé que prepara una adaptación de Moby Dick, la célebre novela de Melville. Su trabajo se caracteriza por la recurrencia a algunos elementos (muy beckettianos, por cierto, como los zapatos, por ejemplo) que se encuentran reiteradamente en sus diversos montajes, en la importancia que otorga al actor en el momento de la construcción, un manejo no convencional del espacio y una gran imaginación para las resoluciones plásticas que plantea. Evita todo tratamiento lineal y pretende más un aferramiento global del trabajo que una comprensión minuciosa de las partes del mismo.

Ha formado un equipo con algunos actores de su misma generación, que lo acompañan en sus aventuras teatrales, agregando dos o tres elementos nuevos en cada obra. En este caso trabajan en ...Godot, Harif Ovalle en el papel de Vladimir, Gustavo Muñoz como Estragón, Mario Balandra asumiendo a Pozo, César Meneses en la figura de Luky y Juan Antonio Ovalle (un muy joven intérprete, hermano del primero de los nombrados) como el mensajero del tan esperado protagonista ausente. Un trabajo muy sólido como equipo actoral que 'dibuja corporalmente cada propuesta con un aire que bien podría recordarnos aquel clown histórico que fue Karl Valentin (1882-1948), que Brecht consideraba a la altura de Chaplin.

En definitiva, un material que equilibra con inteligencia una postura ideológica desesperanzada que aún conserva una total actualidad, con un lenguaje escénico contemporáneo cargado de un humor triste y afectivo. Ni qué decir que la disolución de las identidades y las dificultades para una comunicación humana entre los seres sigue siendo parte esencial de nuestras preocupaciones. Creo que vale la pena verla, ya sea que se hayan tenido aproximaciones anteriores a esta obra de Beckett o que utilicemos esta puesta como puente para acercarnos a su literatura dramática por primera vez.

ESPERANDO A GODOT, de Samuel Beckett. Dir. Agustín Meza. Con Gustavo Muñoz, Harif Ovalle, Mario Balandra y César Meneses. Foro La Gruta, Centro Cultural Helénico, Revolución 1500, Guadalupe Inn, 5662-7535 y 5662-8674. Lunes, 20:00 horas. Loc. $90. Sistema Ticket,Master, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 165 mins. (Sur)