FICHA TÉCNICA



Notas Semblanza del dramaturgo Emlio Carballido a sus 25 años de edad, con motivo de la presentación de Rosalba y los llavero como obra inaugural de la Temporada de teatro internacional del INBA

Referencia Armando de Maria y Campos, “Apuntes para una semblanza de Emilio Carballido, autor de teatro nuevo y mexicano”, en Novedades, 9 marzo 1950.




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Novedades

Columna El Teatro

Apuntes para una semblanza de Emilio Carballido, autor de teatro nuevo y mexicano

Armando de Maria y Campos

Hojeando –ojeando también– la excelente revista América, que anima y dirige el poeta y senador Roberto Guzmán Araujo, el número correspondiente a noviembre-diciembre de 1948 para más señas, leí por primera vez el nombre de Emilio Carballido al pie del Auto sacramental de la zona intermedia, que me interesó por la "nota" que traía: "Este auto –dice la nota– fue escrito ante la presencia constante de sor Juana Inés de la Cruz. Por eso el autor lo coloca, humildemente a los pies del humano espíritu que creó El cetro de Joseph, El mártir del sacramento y El divino Narciso." Empecé a leerlo con curiosidad, en seguida me agarró el interés, y al concluirlo tuve la sensación de que había leído a un excelente autor de teatro: ¡Emilio Carballido!

Varios meses después, en otro número de América –el número 61–, buscando piezas de teatro, di con otra de Carballido, muy breve, también excelente, titulada Medalla al mérito, de hoy. A poco tuve noticia de que en el salón José Martí, de la Facultad de Filosofía y Letras, el grupo Antecámara de la Sociedad Xenia representaría una pieza –otra– de Emilio Carballido, llamada Auto de la triple porfía. El incómodo salón estaba pletórico de estudiantes bulliciosos, que escucharon con absoluto respeto la pieza de Carballido, muy bien representada por jóvenes aficionados no obstante las deficiencias del improvisado escenario. Carballido –un adolescente flaco, de aspecto tímido o asustadizo, vestido como estudiante pobre, de ademanes nerviosos, de ojillos inquietos detrás de los anteojos de gruesos cristales, bigotillo incipiente– salió a saludar varias veces. Después de la representación se fue, con otros compañeros, entre ellos alguno que había sido el Ángel o el Demonio en el Auto, a merendar en un "café de chinos", frente al viejo edificio de Mascarones...

La lectura reposada del Auto de la triple porfía en México en el Arte –el número 8–, la magnífica revista que edita el Instituto Nacional de Bellas Artes, me confirmó la seguridad de que en el joven de quien ya conocía tres obras breves había un gran autor de teatro. Emilio Carballido. ¿Quién es, de dónde viene el joven autor Emilio Carballido? Afilé el lapicero dispuesto a cazar, para mi módica erudición, cuanto dato pudiera servirme para trazar algún día su semblanza, o nutrir mis opiniones.

Emilio Carballido es oriundo de Córdoba de Veracruz; nació el año 1925, y a la fecha hace la carrera de Arte Dramático en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Autónoma de México. Empezó como discípulo de Fernando Wagner y de Enrique Ruelas, y ahora lo es de Rodolfo Usigli. La primera vez que vio representar una producción suya fue "en la recámara de un amigo", naturalmente para un círculo de amigos íntimos. Esta primera obra representada en forma tan curiosa como original se llama El triángulo sutil.

Mis investigaciones curiosas avanzaron poco a poco, la ficha "Emilio Carballido, autor nuevo, mexicano" se fue cubriendo de apuntes aislados. Hace, o "produce", programas de radio para la emisora de la Universidad; en la primera representación de Emperador Jones, antes de que fuera representada en el Bellas Artes, Carballido hizo de comparsa, y ayudó a Ruelas en los elementales recursos de iluminación con que la obra fue presentada por un grupo de actores negros; se encargó de manejar los efectos musicales en las representaciones de Muertos sin sepultura que Ruelas presentó primero en Mascarones y luego en la sala Molière, de La Casa de Francia. Ayudó, en todo lo que pudo, a Ruelas cuando Muertos sin sepultura y Emperador Jones fueron presentados hace poco, ya en plan grande y con categoría, en Bellas Artes.

Con tales antecedentes, no me extrañó que fuera suya la obra de autor mexicano que se buscaba para incluirla en la temporada de teatro universal solicitada por el Centro Mexicano de Teatro del Instituto Internacional de Teatro –con sede en París– de la Unesco. Corresponde a Salvador Novo, jefe del Departamento de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes, la satisfacción de haber descubierto a Carballido como al autor mexicano digno de hombrearse con los que más valgan en América o en Europa. Durante los exámenes de actuación de la Escuela de Arte Teatral de 1948, entre las escenas presentadas por los profesores para examen de sus grupos, figuraban algunas del Auto de la triple porfía de Carballido. El fino espíritu crítico de Novo adivinó en el autor de esas escenas al que le hacía falta para la temporada de teatro internacional. ¿No sería mucha fortuna hallar a la vez la obra nueva y el autor nuevo para representar a México en el evento escénico internacional?... "Le pedí a Emilio Carballido –cuenta Novo– una obra de teatro en tres actos, si la tenía. Y aconteció que sí la tenía, escrita y trabajada en largos meses de pulimento, desde el año pasado, en un enorme libro de contabilidad, de una manera indescifrable excepto para él mismo. Con la autoridad arbitraria que mis años me dan para tutearlo y para conminarlo, le instalé junto a un mecanógrafo a dictarle su obra, a traducirla a una escritura legible". Así fue descubierta Rosalba y los llaveros, comedia mexicana en tres actos, en prosa del recién descubierto autor Emilio Carballido, de 25 años, nacido en Córdoba, de Veracruz, estudiante universitario, con cuya primera representación, el sábado 8 en el Palacio de las Bellas Artes, se inaugurará la temporada de teatro internacional.*

Además de Rosalba y los llaveros, comedia mexicana por sus personajes veracruzanos y por su asunto– la acción se desarrolla en Otatitlán, Ver., durante las fiestas celebradas en el santuario en 1949– Emilio Carballido tiene escritas, listas para subir a escena y aparte de las mencionadas en esta crónica, otra obra en tres actos titulada Los dos mundos de Alberta, y las en un acto Vestíbulo, En lugar y la hora, Una gran vocación conyugal y El triángulo sutil, ya que la representación de esta pieza "en la recámara de un amigo" y ante un público integrado por siete amigos, debe considerarse como "estrictamente personal" e informal en absoluto.

Para concluir, un dato confidencial. Asegura Graciela Amador que los personajes de Rosalba y los llaveros no son inventados por Carballido, que viven unos, otros acaban de rendir su tributo a la tierra, en Tlacotalpan, sobre la ribera del río Papaloapan, y no en Otatitlán, donde el autor los sitúa. Tierra de Agustín Lara, de los Lara, mejor dicho, Cachita Amador asegura que en Tlacotalpan conoció a un jovenzuelo que a los catorce años se llevó a una niña de doce. Como Lorenzo a Luz en Rosalba y los llaveros.


Notas

* Tal parece que el autor erró la fecha del estreno, mismo que tuvo lugar el 11 de marzo, como lo señala en la crónica del 14 de marzo de 1950.