FICHA TÉCNICA



Título obra Solo un hombre

Autoría Bertolt Brecht

Notas de autoría Adaptación: Carlos Corona

Dirección Carlos Corona

Elenco Haydeé Boetto, Juan Carlos Vives, Carmen Mastach, Ricardo Esquerra

Música Mariano Cossa

Espacios teatrales Foro Shakespeare

Referencia Bruno Bert, "Alicaído y solo", en Tiempo Libre, 18 junio 2002, p. 21.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Alicaído y solo

Bruno Bert

Soy el primero en considerar que un texto es sólo un pretexto para una puesta, y que más allá de la opinión de los dramaturgos, lo compuesto por ellos es base de algo distinto creado por un equipo liderado por un director. Es decir que los textos no son sagrados ni mucho menos. Pero tampoco son algo intrascendente, y uno debe poder confrontarse con los mismos y "vencerlos", antes de decidir las supresiones y los cambios.

Esto viene a cuento porque acabo de ver en un alicaído Foro Shakespeare (Oh tiempos en donde lo dirigía Héctor Fuentes!) una obra llamada Sólo un hombre, inspirada en Un hombre es un hombre, de Bertolt Brecht, en donde figura Carlos Corona como autor y director. Y he aquí el quid de la cuestión.

Las obras de Brecht suelen montarse frecuentemente entre nosotros "adaptadas" y en "versión libre", o incluso "inspiradas en" como en este caso. Muchas veces se trata de acortar los tiempos del espectáculo.

Otras, como en una versión reciente de Luis de Tavira, de agregar o modificar el sentido que el autor diera originalmente a su trabajo. Otras más, posiblemente como el montaje que nos ocupa, con la finalidad de quedar con las manos libres y hacer lo que mejor nos guste con los textos, la anécdota y la estructura misma. Aunque nos sirvamos de ella y en definitiva sea perfectamente reconocible.

La famosa historia del hombre que no sabía decir que no sigue siendo la que Brecht proponía. Y también la cadena de sucesos (cambiados algunos de ellos y suprimidos otros) con el final correspondiente a la integración del sujeto en cuestión a su nueva personalidad como soldado del imperio. Y en este caso uno se pregunta en qué han favorecido al montaje las modificaciones introducidas en el libro original y se queda sin respuesta.

Hay como una simplificación del valor de lo textual, una sobreabundancia didáctica con intenciones localistas y una escolarización en lo global de la puesta y en el manejo de actores. Hechos todos que más bien degradan el poder de la propuesta originaria sin agregar nada verdaderamente substancioso y nuevo.

La producción parece de muy bajos recursos y la escenografía, a pesar de contar con un nombre como el de Juliana Faesler, no logra despegar de esa sensación de pobreza que para nada es austeridad y rigor. Da la casualidad que hace un año se presentó en el CNA otra puesta sobre los mismos textos de Brecht, y hay que admitir que si allá existía una proposición de sostén (incluyendo por ejemplo el uso de lo circense en el manejo del espacio y las situaciones) aquí no resulta demasiado percibible sobre qué prisma conceptual y estético se apoya el trabajo.

La música juega un papel importante y existe un conjunto de ejecutantes que interpreta en vivo jugando algunos de ellos también roles actorales. La idea es muy correcta y también la seriedad con la que Mariano Cossa (compositor e intérprete responsable de esta área) construye ese entorno sonoro, de ritmo sostenido y muy lúdico. Pero sucede que todo está como inmerso en un clima estudiantil a pesar que los actores son profesionales, al igual que el resto del equipo.

En su manejo, el director juega de manera muy basta, dejando –tal vez brechtianamente pero con poca efectividad en tanto resultados narrativos– que el actor soporte esté demasiado a la vista. Es como si jugaran a actuar en lugar de hacerlo. Brecht en cambio actúa y maneja rompimientos. No es lo mismo y los resultados son mucho más sólidos en el segundo caso.

El equipo está compuesto con gente tan probada como Alejandro Calva en el papel del sargento –y creo que es la construcción más sólida y coherente– o Juan Carlos Vives como el líder de los soldados. Un actor capaz de logros mucho más sustanciosos que los que ahora vemos. El pescador protagónico lo hace Silverio Palacios, al que hemos gustado en otros montajes con la misma entrega pero con más contundentes resultados.

En definitiva, una puesta con energía y presencia pero también con unos cuantos puntos débiles que no favorecen demasiado a este nuevo acercamiento a Brecht desde la libre.

SOLO UN HOMBRE. Adaptación y dirección Carlos Corona. Con Haydeé Boetto, Juan Carlos Vives, Carmen Mastache y Ricardo Esquerra. Foro Shakespeare, Zamora 7, Condesa (Metro Chapultepec), 5553-5244 y 5553-4642. Lunes, 20:30 horas. Loc. $100. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 90 mins. (Centro)