FICHA TÉCNICA



Título obra La gaviota

Autoría Antón Chéjov

Dirección lona Weissberg

Elenco Blanca Guerra, Miguel Angel Ferriz, Alvaro Carcaño

Espacios teatrales Teatro El Galeón

Referencia Bruno Bert, "A medio vuelo", en Tiempo Libre, 6 junio 2002, p. 23.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

A medio vuelo

Bruno Bert

La suerte del teatro de Chejov, tanto en vida del autor corno ahora mismo, a casi cien años de su muerte, siempre fue contradictoria e irregular. Los fracasos y los éxitos se alternaron, muchas veces incluso con la misma obra, como es el caso de la que ahora se acaba de reestrenar de manos de Iona Weissberg en El Galeón.

Se trata de La gaviota, una pieza de 1895 que conoció primero una indiferencia tal que Chejov afirmó que "aunque viviera 700 años, jamás volvería a escribir para el teatro", pero que luego –a manos del Teatro de Arte de Moscú– se convirtió en un suceso tan deslumbrante que llevó al autor a trabajar casi exclusivamente con ese grupo de expérimentadores dirigidos nada menos que por Constantin Stanislavski, en aquel entonces apenas naciendo hacia la fama.

Se trata de un material bastante complejo, donde una vez más el autor retrata a seres insignificantes y presuntuosos, intercalando tres elementos que podemos fácilmente reencontrar en el resto de su producción: la gris vida de provincia, los amores no correspondí dos y el tema de la creación artística, en este caso a través de la escritura e incluso de la escritura teatral, en el personaje que cierra la obra con su preanunciado suicidio. Chejov dijo de La gaviota: "He comenzado el drama en forte y lo he terminado en pianissimo. No estoy ni contento ni insatisfecho; después de haberlo releído me doy cada vez más cuenta que en realdad no soy un dramaturgo".

La declaración es interesante, porque nos deja ver las dudas que luego se deben haber acrecentado con los vaivenes de aceptación que recién mencionábamos. Vaya uno a saber la mejor forma de llevarla a escena a cien años de aquel naturalismo que seguramente debe haber caracterizado a la exitosa puesta stanislavskiana, pero las dificultades están a la vista. Aquí, la directora, con la complicidad escenográfica de Saúl Villa, quita el escenario convencional del teatro, dejando la escena a ras de piso, donde construye otro precario y resignificable, sobre el que Irina habrá de recitar el texto del frustrado escritor. De fondo, el agua real de un breve estanque y jirones grises de cielo. Interesante por la actualización estética., por el manejo del espacio como síntesis y por la incorporación de ese escenario improvisado y resignificable que conlleva el sentido de teatralidad abierta, contagiándolo a todo el trabajo.

Creo que es el manejo de actores la zona más difícil. El peligro habitual es dar espacio al melodrama o hasta a un absurdo costumbrismo, y olvidar que posiblemente se trate de un texto impresionista. Aquí se intenta evitar lo primero acentuando el tono de comedia e incorporando incluso "apartes" hacia el público presente, pero el impresionismo –tal vez presente en la intención escenográfica– no se ve en los actores, a quienes se desfasa, generando una actuación levemente falsa que no los favorece mucho.

La elección de los mismos es interesante. Desde Blanca Guerra como Irina hasta Alejandra Marín para Nina, Miguel Angel Ferriz en el papel de Trigorín, Mónica Dionne en Masha y Oscar Uriel en Kostia. Sin embargo y a pesar de la calidad de los mismos, hay como un trabajo a medio conseguir y creo que no tanto por ellos sino por la forma en que la dirección los maneja. Dado que lona Weissberg casi siempre se ha mostrado como tina excelente directora de actores, pienso que los resultados son los deseados por ella, aunque, al menos en mi opinión, no creo que los necesitados para el presente montaje. Hay como una cierta dificultad para la gradación de planos en el texto y de relación del mismo con la música (de Isaac Bañuelos), es decir con los tempos, que tanto hacen a un posible sentido impresionista del tratamiento. En definitiva, un texto complicado y artísticamente peligroso –como casi todas las obras largas de Chejov–, una puesta prolija, imágenes eficaces, una reinterpretación un poco pesada y un trabajo de actores grato por momentos, pero tal vez no demasiado acertado en su concepto más global. De todas maneras, creo que vale la pena verla, el equipo es solvente y el trabajo es encarado de manera muy responsable.

LA GAVIOTA, de Antón Chejov. Dir. lonna Weissberg. Con Blanca Guerra, Miguel Angel Ferriz.y Alvaro Carcaño, entre otros. Teatro El Galeón, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio), 5280-8771 exts. 502 y 503. Jueves y viernes, 20:30; sábado 19:00; domingo, 18:00 horas. Loc. $120. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 180 mins. (Centro)