FICHA TÉCNICA



Título obra Conato de amor o el porqué de romperles el hocico a los caballos

Autoría Gerardo Mancebo del Castillo Trejo

Dirección Rubén Ortiz

Elenco Dora García, Guillermo Navarro, Rocío Navarrete

Espacios teatrales Teatro Julio Castillo

Referencia Bruno Bert, "Ágape delicioso", en Tiempo Libre, 23 mayo 2002, p. 23.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Ágape delicioso

Bruno Bert

El humor de Gerardo Mancebo del Castillo Trejo (1970/2000) no tiene muchos antecedentes en la dramaturgia mexicana. Tal vez sea primo segundo del que maneja en sus textos Hugo Hiriart, otro gran admirador de las aventuras y el sinsentido, pero de todas maneras su identidad es perfectamente anómala y de una gran belleza. Por eso, además de los factores afectivos, lamentamos tanto su partida asaz prematura y nos alegramos cuando un nuevo texto suyo –quedaron varios inéditos– aparece por nuestros escenarios.

En este caso se trata de Conato de amor o El porqué de romperles el hocico a los caballos, bajo la dirección de Rubén Ortiz, un joven director bastante talentoso que anduviera hasta hace poco enredado en teatrales aventuras con una prodigiosa sirena.

Esta vez han convocado a la gente para una cena en el escenario del Teatro Julio Castillo. Interesante idea lo de la cena, pero se me ocurre que ese teatro es excesivamente grande para los juegos intimistas que suele proponer Castillo Trejo en sus textos y para la cantidad de público potencial. En tal escenario arman una mesa en forma de herradura, colocan a una treintena de invitados en sus lados y parte curva, mientras que en los extremos, con sus sillas elevadas hasta el nivel de mantel, están los anfitriones: la Marquesa de las Habladas y el Conde de Hocico. Amenizando el espacio, una cortesana dieciochesca y extravagante recorre el teatro lanzando arias operísticas de tanto en tanto.

Sobre la mesa, que será en algunos momentos plataforma de desplazamiento de los actores, han puesto frente a nosotros un minúsculo canapé de caviar y una diminuta copa de vino blanco donde se leen los letreros de "Cómeme" y "Bébeme", al mejor estilo de Alicia en el País de las Maravillas. Interesante sugestión que posiblemente será del director y que propone las pócimas que habrán de ser capaces de volvernos de la misma dimensión que los intérpretes y la historia.

Ellos son como reminiscencias grotescas de personajes ubicados entre el Renacimiento y el Barroco. Monstruos parentales de la famosa condesa del cuento de Carroll, que comen desesperadamente inmensos platos de tallarines e infinitas patas de pollo que rechupetean con gran placer y mucho ruido. De allí en más el juego de las palabras, la invasión al sentido lógico, la transgresión a lo convencional se adueña del comedero pantagruélico y una sana corriente de locura nos envuelve a todos.

El juego contiene variables básicas que lo vuelven atractivo y lo vinculan a toda la producción anterior del autor: placer por una crueldad sádica, un erotismo agresivo y desdichado y una sensación de derrumbamiento general de cualquier sistema de valores y de cualquier lógica en la estructura social. Los mundos calámides, la calamidad como realidad imperante, según las sagas de Castillo Trejo, estar presentes de manera imperativa.

Creo que hay un excelente acuerdo entre la visión de: autor y la del director. Como aquélla que viéramos en su momento con Las tremendas aventuras de la capitana Gazpacho, aunque los nombres fueran otros. Una complementariedad esencial entre las palabras y las imágenes, creciendo cada una en los intersticios de la otra sin nunca ilustrarse, no siendo en los casos de gags creados ex profeso.

Entiendo que no es un humor complaciente, y justamente por eso me parece, junto con su desbordante creatividad, un material que debe ser gustado por una mayor cantidad de espectadores/comensales. Pero no sólo el autor y el directo] se divierten generando excelente teatro. Los actores están a: mismo nivel. Dora García como la marquesa y Guillarmo Navarro en el papel del conde resultan tan deliciosos como las patas de pollo en vinagre y los tallarines a la Ostrogoff... o la voz de Rocío Navarrete.

En fin, como todo restaurante nuevo necesita hacerse de clientela, trate de aprovechar la oportunidad porque vale la pena. Y no se preocupe por la sustancia, el placer es primero.

CONATO DE AMOR O EL PORQUE DE ROMPERLES EL HOCICO A LOS CABALLOS, de Gerardo Mancebo del Castillo. Dir. Rubén Ortiz. Con Dora García, Guillermo Navarro y Rocío Navarrete. Teatro julio Castillo, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio), 5280-8346. Lunes y martes, 20:30 horas. Loc. $100. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 80 mins. (Centro)