FICHA TÉCNICA



Título obra Historia de una escalera

Autoría Antonio Buero Vallejo

Grupos y compañías Compañía Mexicana de Comedia

Espacios teatrales Teatro Arbeu

Notas Con motivo de los ensayos de Historia de una escalera, el autor comenta la obra teatral de Antonio Buero Vallejo

Referencia Armando de Maria y Campos, “Se ensaya Historia de una escalera, del nuevo gran autor español Antonio Buero Vallejo”, en Novedades, 7 marzo 1950.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Se ensaya Historia de una escalera, del nuevo gran autor español Antonio Buero Vallejo

Armando de Maria y Campos

Se ensaya en el gran teatro Arbeu una gran comedia española, nueva y moderna: Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo, galardonada con el premio Lope de Vega 1949, del Ayuntamiento de Madrid, a la mejor obra inédita que concurre anualmente a tan prestigiado certamen. La comedia de Buero Vallejo ha llegado a México como era costumbre que ocurriera hasta hace algunos años con los éxitos del teatro español, puntualmente. Su estreno ocurrió en el teatro Español, de la villa del Oso y de Madroño, la noche del 15 de octubre de 1949. Cuando sus representaciones pasaban de las 150 consecutivas fue retirada del cartel para dar entrada a otra comedia que debía darse a conocer en fecha fija prevista. Hizo mutis la gran comedia de Buero Vallejo con teatro lleno. Ahora, empieza a representarse en los escenarios de las más cultas provincias españolas.

Unos cuantos meses antes de que fuera premiada Historia de una escalera se había estrenado en Madrid una comedia de título parecido, Historia de una casa de Joaquín Calvo Sotelo. Pura coincidencia. La Historia de una casa de Calvo Sotelo nada tiene que ver con la Historia de una escalera de Buero Vallejo. Aquélla es una comedia en tres historias, una en cada acto, completamente distintas una de otra; tres comedias en una, con la diferencia de que la acción se desenvuelve en distintas épocas (1930, 1934, 1936), pero en el mismo lugar: una casa situada al borde de una carretera general próxima de cierta población española; no tiene esta comedia la inquietud de hacer del tiempo y un personaje; El río y la casa, El diablo y la casa y El marino y la casa, son tres actos con tres acentos diferentes: dramático, humorístico y poético. Un cronista hizo el siguiente comentario humorístico: una comedia para los que tienen la irrespetuosa e inelegante costumbre de acudir tarde a las representaciones teatrales.

Historia de una escalera, es otra cosa: mejor comedia y mejor teatro. "Pretendí hacer una comedia –declaró el autor 24 horas antes del estreno de su pieza, anunciada como "comedia dramática española de palpitación humana universal"– en la que lo ambicioso del propósito estético se articula en formas teatrales susceptibles de ser recibidas con agrado por el gran público." ¿Qué es, en suma Historia de una escalera?, se preguntará el lector al llegar a la altura de esta información periodística. Una elemental discreción de cronista profesional me impide ser más claro. Historia de una escalera, es la vida misma. A lo largo de los tres actos, y en el estrecho campo escénico de la escalera de una casa de vecindad madrileña –ésta tiene un conocido antecedente madrileño en el escenario de la zarzuela La revoltosa de López Silva y Fernández Shaw, y otro, muy mexicano y por esto poco conocido, en el magnífico sainete La vecindad de la purísima de Eduardo Macedo y Arbeu –pasan los años sobre los personajes; se mantiene su psicología, pero van cambiando sus características. Pasa también la muerte... Y otras personas nacen. Es realmente un fragmento de vida, captado y escrito, trasladado a "las tres paredes" por un autor de condiciones excepcionales, como Antonio Buero Vallejo. La exactitud del diálogo, la gracia de las situaciones, el desarrollo del tema... "Al borde del folletín y del sainete malo, en esa frontera peligrosa de la falsa tragedia norteamericana o populista, que muchas veces no es sino peripecia sin contenido o doctrinarismo farragoso, Buero Vallejo no cae ni por un instante en esos abismos, ni se deja sorprender por esos remolinos. Sus personajes no son ni demagógicos ni discursivos, ni grotescos ni escépticos. Son profunda, sencilla, conmovedora, arrebatadoramente humanos."

Desde las primeras escenas de Historia de una escalera el público tendrá la impresión de que se halla ante un autor auténticamente nuevo, con una preparación cultural sólida y digerida y un sentido del teatro captado del momento preciso que vivimos. A raíz de su estreno en Madrid se mencionaron mucho los nombres de Wilder y de Rice en relación con Nuestra ciudad y La calle. Ahora que conozco Historia de una escalera puedo asegurar que nada tiene de común, ni de fino, con estas magníficas piezas del teatro norteamericano. Buero Vallejo sabe sus clásicos... Su escenario y sus personajes tienen hundidas sus raíces en la solerosa tradición del teatro realista y costumbrista español, cuya savia hincha las venas de los clásicos españoles y refresca las del teatro de Galdós, de Dicenta, de Benavente, en algunas piezas ya inamovibles. Es más fácil hallar a Galdós y a Dicenta en Wilder y Rice, que a éstos en Buero Vallejo, cuya fuerza de autor teatral cuajado al empezar, está en su honesta sencillez de expresión y hondura de sentimientos. ¿Qué necesidad tiene el suyo de ser teatro de ideas, si para ser teatro –teatro español, crisol y matriz del gran teatro del mundo– le basta y le sobra con no salirse del estricto marco de lo humano y de lo cotidianamente vital?

Antonio Buero Vallejo se inicia con Historia de una escalera en la escena española con un legítimo y rotundo triunfo, y es un acierto de la Compañía Mexicana de Comedia continuar en el Arbeu la temporada que inició en el Fábregas con La loca de Chaillot de Giraudoux y que tuvo que suspender por las causas ya conocidas, dando a conocer Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo. A crearle a este acontecimiento excepcional un clima sereno y justo tienden estas líneas, y a despertar interés y curiosidad por la obra en sí, que es lo que importa que no ocurra, por Dios, lo que con la bella féerie de Giraudoux, a la que una propaganda inspirada en las que es frecuente usar para películas de éxito dudoso, provocó una curiosidad que luego no satisfizo al público atraído por un reclamo que no vio cumplido.

Me consta que la Compañía Mexicana de Comedia que el viernes próximo inicia sus actividades en el Arbeu, viene estudiando con respeto y escrúpulo Historia de una escalera. Lo merecen la obra, el autor y nuestro público. Sólo así se asegura el éxito previsto y esperado, se reafirma nuestro gusto por las buenas representaciones y se ahuyenta el fantasma del fracaso que necesariamente aparece cuando se monta una joya como Enseñanza libre, corriente y torpemente: perla de oriente andaluz en tosco arillo de latón.

Buero Vallejo acaba de lograr otro triunfo que confirma su calidad de autor excelente. La Asociación Amigos de los Quintero convocó éste, como todos los años, a un concurso de piezas en un acto. Concurrieron bajo pseudónimo más de doscientos autores, logrando los tres primeros lugares las piezas tituladas Las palabras de la arena, Títeres sin cabeza y De seda. De la que obtuvo el primer premio –Las palabras en la arena– resultó autor Antonio Buero Vallejo; de las otras dos, Horacio Rodríguez de Aragón y Pablo Torremocha. Las tres obras fueron interpretadas por alumnos de declamación de las clases que dirigen doña Ana Martos y don Fernando José de Larra, la noche del 19 de diciembre de 1949 en el teatro Español, de Madrid.