FICHA TÉCNICA



Título obra La moneda de oro ¿Freud o Jung?

Autoría Ignacio Solares

Dirección Antonio Crestani

Elenco Mónica Serna, Jorge Avalos, Miguel Solorzano

Espacios teatrales Teatro Wilberto Cantón

Referencia Bruno Bert, "Dos psicoanalistas en una novela gótica", en Tiempo Libre, 21 marzo 2002, p. 19.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Dos sicoanalistas en una novela gótica

Bruno Bert

A Ignacio Solares le gusta jugar con la sugestión de los nombres históricos para dar rienda suelta a su propia fantasía. Parte de figuras reales y las transforma en personajes de un teatro que, por supuesto, maneja la libertad de imaginar. Se acaba de estrenar una obra suya y, en lugar de convocar en ella, como en otros casos, a figuras históricas de la política mexicana, llama al escenario nada menos que a Carl Gustav Jung y Sigmund Freud. La obra en cuestión tiene por nombre La moneda de oro y es dirigida por Antonio Crestani.

La estructura es interesante, porque supone a un personaje femenino, paciente primero de Freud y luego, de Jung (rara avis sólo posible en el teatro), que narra su relación con ambos sicoanalistas, y sobre todo la vinculación conflictiva que tenían entre ellos. Así, los dos personajes masculinos son una emanación de los recuerdos de la mujer. Pero a su vez –según Solares al menos– Jung en su casa/torre en Suiza, que es donde sucede parte de la acción, invocaba a los muertos, y por lo tanto el Freud que vemos no es más que una creación imaginaria de la vejez del propio Jung. Un verdadero juego de cajas con reminiscencias borgeanas donde un dios sueña a otro que a su vez es soñado.

Claro que la imagen que rescatamos de ambos "padres" del sicoanálisis no es precisamente muy positiva. Los muestra bastante mezquinos, llenos de complejos, competitivos hasta el absurdo y sobre todo ineficaces en su ciencia, a juzgar por la pobre salud de una paciente que entre uno y otro ha estado más de diez años en tratamiento con los mayores exponentes clásicos de esta escuela. Naturalmente, un sesgo de humor permite que sea la ironía y la sonrisa la que sustituya al juicio analítico que abunda, pero siempre queda muy relativizado en el contexto. Es un juego libre de teatro y eso es claro desde el principio. Sin embargo, a nivel de construcción drarnatúrgica la estructura aparece muy fragmentada, el personaje de la mujer queda abandonado en escena durante larguísimo tiempo, con un final que se vuelve brusco y fársico, descolocándose del resto del material.

El trabajo de. Crestani como director se avoca esencialmente a los momentos fundamentales. Es decir, es cómo si hubiera acercado una lente a las escenas claves y las hubiera cuidado con especial atención. Esto en el tratamiento de los actores, en el manejo escénico e incluso en la valorización del texto. Tal vez lo que pierde es un poco el sentido de unidad de todo el proceso. Lo que se dificulta un poco son las articulaciones entre los distintos cuadros. De todas maneras, su mano está presente y es eficaz, incluso en la concepción del espacio, tan vinculado a lo onírico, a lo fantasioso e incluso a lo sicoanalítico. Es Arturo Nava el responsable de la escenografía y la iluminación y es interesante su propuesta visual porque aporta una cierta fantasía –un poco de novela gótica– que redondea la visión del autor y del director.

Mónica Serna asume el rol femenino y toda su primera parte –una especie de conferencia dedicada a parasicólogos– muestra una construcción cuidadosa en un personaje muy bien elaborado, siempre al borde del exceso y la ironía. Creo que luego, al pasar a un segundo plano en la acción, regresa a ciertos automatismos que le son propios y que va le conociéramos de actuaciones anteriores. Sería importante poder mantener el nivel de los minutos iniciales. Miguel Solórzano y Jorge Avalos asumen a Freud y Jung respectivamente. Un buen par de opuestos que construyen esencialmente una estructura externa, un boceto cercano a una amable caricatura de los originales. Se los ve gratamente y se les sigue con humor en sus discusiones entre técnicas e ingenuas.

En definitiva, un material que desacraliza por el humor a dos figuras de tanta relevancia histórica, incluso hasta un poco más allá de lo que permiten inferir las infinitas críticas a las que han estado sometidos, sobre todo en las últimas décadas. Una obra con algunos quiebres. pero grata en muchos momentos, a la que auguramos un público un poco más numeroso que el que suele albergar habitualmente el teatro Wilberto Cantón.

LA MONEDA DE ORO ¿FREUD O JUNG?, de Ignacio Solares. Dir. Antonio Crestani. Con Mónica Serna, Jorge Avalos y Miguel Solorzano. Teatro Wilherto Cantón, José María Velasco 59, San José Insurgentes, 5593-8534. Viernes, 20:30; sábado, 19:00; domingo, 1.00 horas. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 80 mins. Estacionamiento. (Sur)