FICHA TÉCNICA



Título obra Murmullos

Autoría Germán Castillo

Dirección Germán Castillo

Elenco Angeles Cruz, Humbeno Yáñez, Rafael Pimentel

Espacios teatrales Teatro El Galeón

Referencia Bruno Bert, "Susurros de pobreza y monotonía", en Tiempo Libre, 14 marzo 2002, p. 21.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Susurros de pobreza y monotonía

Bruno Bert

Aunque sea fascinante, no siempre la obra de un novelista sirve de base para adaptaciones teatrales. Y cuanto más localista sea la ambientación de su obra, más esquivo para la escena se vuelve el material. Un ejemplo de ello son los cuentos y la novela de Juan Rulfo, convocados más de una vez en los escenarios, pero generalmente con resultados mucho menos fértiles que la imaginación que despierta el original literario.

Ahora he tenido oportunidad de ver una nueva propuesta, bajo la dirección de Germán Castillo, que lleva por nombre Murmullos y que se está presentando en El Galeón. Es una versión bastante libre de Pedro Páramo, que recurre a una puesta bifrontal para el público, dejando a la acción sucederse en un largo pasillo intermedio. Es como un río negro y brillante que surge de una gruta, del vano de una enorme puerta, para sumergirse en la de enfrente. Al borde del camino hay dos senderos de tierra y tepalcates, sugerencias de mundos muertos y destruidos. Eso es todo.

La propuesta espacial, que se debe al propio director, al menos como idea resulta muy sugestiva y podrían sucederse las posibilidades de interpretación de ese ámbito. Vincularlo con el sueño, con la historia, con el río de la muerte... con tantos contextos corno la imaginación permita hallar. Sólo que parece fijar un restringido margen de alternativas de uso, por lo que ese sucederse de imágenes de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, a veces en el centro, otras en los senderos laterales, siempre paralelas al público, se vuelve excesivamente reiterativo sin que la repetición misma alcance a conformarse como un recurso estilístico válido y potente.

Entonces, una cierta pobreza en el desarrollo de la propuesta espacial, que para ese tipo de obra señala también al vector tiempo. Monotonía de tiempo y espacio, de ritmos lentos y repetidos que desafortunadamente no terminan de trazar esa espiral ascendente y angustiosa que hallamos en el libro.

Luego está el texto, al que los actores regularmente manejan de manera golpeada, en una franja intermedia entre la interpretación y la enunciación leída. No sé cuál es la intención de ello, porque tampoco se mantiene de manera estable durante todo el trazado, pero predomina en forma abundante y al parecer bajo indicación de la dirección, ya que prácticamente todos recurren a ella. Nos separa de la empatía, pero tampoco nos deja margen para una resignificación desde lo neutro. Traté de hallar el susurro del viento, el predominio de los murmullos, la voz trabada de los muertos que parecen vivos... pero no, todo es fuerte, martillado. También esa materia verbal es manejada con predominio de la monotonía sin alcanzar a proponerla hasta sus límites, hasta la exasperación del recurso. Entonces, escuchamos y entendemos pero no participamos emotivamente en ese asomarnos a los caminos de Comala a pesar de hallarnos a muy cercana distancia de la acción. El realismo mágico pierde esta última cualidad. Interesante la textura de los objetos y vestuarios, pero aquí los hombres maltratan a las cosas, mientras que en la novela las cosas son el remanente fútil de los personajes. Ellas conservan la pátina del uso, la historia de aquéllos con los que vivieron, objetos a su vez de la prepotencia del hombre y de la aridez del tiempo. Falta ese humanizar la silla, la jarra, el canasto para verlos morir también a ellos entre sombras y fantasmas. Están las formas y son pertinentes, pero carecen de ese vacío que las llena en las páginas de Rulfo. Almas, que allí quedaron a la espera de unos dueños que jamás regresaron a buscarlas.

En cuanto a los actores, una decena más o menos, proceden sobre todo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y se muestran como muy encorsetados por una dirección que los delimita pero que no logra –salvo excepciones–dar a sus cuerpos y voces esa dualidad de muertos y humo que puebla el original. Hay energía pero, paradójicamente, vemos demasiado al actor. Interesante la labor de Rafael Pimentel.

MURMULLOS. Espectáculo de Germán Castillo. Con Angeles Cruz, Humbeno Yáñez y Rafael Pimentel. Teatro El Galeón, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio), 5280-8771 exts. 502 y 503. Jueves y viernes, 20:30; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loc. $100. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 90 mins. (Centro)