FICHA TÉCNICA



Título obra Agua blanca

Autoría John Jesurun

Dirección Martín Acosta

Elenco Ari Brickman, Mónica Dionne, Arturo Reyes, Guillermina Campuzano

Espacios teatrales Foro La Gruta

Referencia Bruno Bert, "Punto de inflexión", en Tiempo Libre, 7 febrero 2002, p. 19.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Punto de inflexión

Bruno Bert

De John Jesurun hemos visto dos obras anteriores: Fausto y Filoctetes, ambas montadas entre nosotros por Martín Acosta. Ahora, de este dramaturgo canadiense se acaba de poner en escena, bajo la misma dirección, Agua blanca.

Sería interesante poder leer el texto para confrontarlo con la puesta, porque lo visto sugiere un juego de contrapuntos donde lo textual es tan demandante, que lo actoral y la propuesta escénica casi son como una talla en esa compacta selva de palabras.

La estructura anecdótica gira en torno a un joven de 13 años (aquí muy sólidamente interpretado por una actriz) que dice tener visiones y crea, alrededor de un manantial que brota en ese sitio, una situación de contagio místico colectivo con abundantes curaciones milagrosas. Un sacerdote no católico, un abogado y gente vinculada a los medios masivos de comunicación generan a su alrededor un cerco de acoso que primero tiende a destruir lo que podría ser un falso testimonio para terminar en el punto contrario, involucrados en una fe que aun sabiendo falsa se vuelve real en un espacio donde se borran las fronteras entre lo real y lo inventado.

El tema no es muy claro y podría ser múltiple, pero uno de los hilos posibles pasa seguramente por varios cuestionamientos. ¿La noticia testimonia una realidad o la realidad se constituye a partir de la noticia? ¿Qué implica elconcepto de verdad? ¿La religión es una manera de psicosis? Lo cual puede extenderse del plano de lo personal a lo social, incluyendo las creaciones metafísicas que bordean la palabra de tantas religiones, esencialmente las de raíz judaica y cristiana.

Las puestas de Martín Acosta son generalmente muy breves en cuanto a sugerencias escenográficas, casi como un punto de inflexión entre el espacio vacío y la historia. Pero en este caso se va un poco más allá y el lugar es un ámbito carente de cualquier elemento de contención fuera de .las negras paredes de un escenario despojado. Y en ese mundo disuelto sólo una mesa y un par de sillas. Grises. Como negras y grises son las ropas de todos los personajes. No hay más color que una bola roja de billar que aparece a veces y la sangre de unos estigmas crísticos que se muestran sobre el final.

Las escenas se encadenan yuxtaponiéndose, como párrafos independientes de una página que podría leerse de muchas maneras. Como spots de televisión lanzados a una misma v fuerte velocidad verbal que se contrapone con cuernos casi siempre tensos, pero con acentuados puntos de estatismo. Un teatro altamente intelectual, con preocupaciones metafísicas, bastante nihilista en cuanto a la condición humana, con una escritura apretada y recurriendo a la palabra casi con un sentido bíblico: "En un principio fue el verbo..." Vórtice generador en el que el hombre queda inserto, a veces como creador y en otras como víctima descarnada, cubierta de culpas y sobre todo del sentido del pecado, se tenga o no una inclinación religiosa precisa.

Los actores convocados son Ari Brickman, Guillermina Campuzano, Fabián Corres, Mónica Dionne, Erica de la Llave y Arturo Reyes. Varios de ellos han trabajado ya en otras ocasiones con Martín Acosta y de hecho la obra está presentada no como producto de un elenco, sino haciendo parte de Teatro Arena, organización creada por Martín Acosta y José Enrique Gorlero hace ya unos diez años.

El trabajo es muy parejo y competente en todos, pero destaca la labor de Guillermina Campuzano (el niño de las visiones) por la solidez con que conduce al personaje-eje, punto de equilibrio precario para el juego de tensiones de toda la obra. Aquí la mano del director es fundamental, porque no sólo es el orquestador rítmico, sino también el que compone los signos escénicos que contrapesan las palabras complementándolas.

Un material que vale la pena compartir, sobre todo porque exige al espectador una madurez exenta de complacencias.

AGUA BLANCA, de John Jesurun. Dir. Martín Acosta. Con Ari Brickman, Mónica Dionne, Arturo Reyes y Guillermina Campuzano. Foro La Gruta, Centro Cultural Helénico, Revolución 1500, Guadalupe Ion, 5662-8674 y 5662-7535. Lunes, 20:30 horas. Loc. S90. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Estacionamiento. (Sur)