FICHA TÉCNICA



Referencia Bruno Bert, "Repaso teatral... Panorama nacional", en Tiempo Libre, 3 enero 2002, pp. 18-19.




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Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Repaso teatral... Panorama nacional

Bruno Bert

En la nota anterior repásanos el panorama de la dramaturgia extrajera que pudimos ver en nuestros escenarios en la temporada que acaba de terminar. Contenía algunas gratas alternativas. Hoy hablaremos de autores nacionales, levemente en minoría este año, y de hechos que atañen al panorama local.

Héctor Mendoza y Emilio Carballido siguen presentes con nuevas producciones. El primero con una inteligente comedia que dirigió con acierto uno de sus hijos (Rodrigo, en una promisoria opera prima), mientras otro (Hernán) asumía uno de los roles protagónicos. Me refiero a La caída de un alfiler, un trabajo grato y que pasó demasiado rápido. En cuanto al maestro Carballido, estrenó de manos de Carlos Corona en el Festival Cervantino Zorros chinos, un trabajo que se deja ver, pero de horizontes un tanto mínimos, aunque la fantasía parezca ser la sustancia misma de la propuesta. Y también pertenece a la generación decana ¿De qué manera te olvido?, creada y dirigida por Adam Guevara, quien vuelve por los fueros de un teatro político que entendemos corno válido en tanto reivindicación de una lucha social, pero detenido en el pasado si de formas teatrales se trata. Un trabajo honesto, pero con necesidad de ser superado por propuestas de lenguaje más actualizado.

Es extraño, porque no he visto en el plano nacional nada que realmente me impactara, algo que me hiciera pensar que allí había una veta válida y potente, voces distintas, formas diversas y una identidad nacional detrás de todo ello. Tampoco en los jóvenes. En el Divino Pastor Góngora, de Jaime Chabaud, o La vida no vale nada, de Luis Mario Moncada, por ejemplo. El primero como un esforzado monólogo a cargo del talentoso Carlos Cobos sobre la libertad de creación y

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la coacción de la censura política; y el segundo como una coproducción más o menos afortunada sobre lo intercultural entre Canadá y México dirigida por Martín Acosta. Materiales que pueden verse con un cierto agrado –los otros ¿para qué mencionarlos?–, pero sin el vuelo que sería deseable para nuestras producciones.

Con un poco más de audacia, pero no siempre con mayor fortuna, tenemos algunas creaciones personales que aúnan autoría y dirección. El caso de Lirios del cielo, de Cecilia Lemus, provocadora como de costumbre, fuerte en sus imágenes, personal en la factura del trabajo y el manejo de actores, pero sin llegar a sobrepasar el perfil de la propia autora para proponerse como un referente. Lo mismo tal vez podríamos considerarlo en un trabajo de María Morett:Mujeres en el encierro. Una reflexión en imágenes.