FICHA TÉCNICA



Título obra El hombre, la bestia y la virtud

Notas de Título L’uomo, la bestia e la virtú (título en el idioma original)

Autoría Luigi Pirandello

Dirección Dagoberto de Cervantes

Elenco Carmen Sagredo, Antonio Passy, Mario García González, Andrés Orozco, Carmen del Castillo, Soledad García, Carlos Rodríguez, Manolo Gómez, Farnesio de Bernal, David Ríos

Escenografía Julio Prieto

Grupos y compañías Comediantes de San Diego con actores de la Escuela Teatral del INBA

Espacios teatrales Sala Latinoamericana

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno en México de El hombre, la bestia y la virtud”, en Novedades, 28 febrero 1950.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Estreno en México de El hombre, la bestia y la virtud, por los Comediantes de San Diego

Armando de Maria y Campos

Ma non é una cosa seria, pero sí muy divertida. Luis Pirandello manejó el tema vodevilesco con picardía y gracia. ¿Pirandello vodevilista? sí; en L'uomo, la bestia e la virtú, un Apólogo en tres actos que los Comediantes de San Diego, dirigidos por Dagoberto de Cervantes, representan estas noches en la sala Latinoamericana. No, no es una cosa seria a la manera de Enrico IV o La vida que te di; es un grotesco, malicioso e irónico con puntas y ribetes de vodevil, para reír o sonreír compadeciendo, comprendiendo, perdonando las flaquezas humanas...

Un hombre –el que se ha de ver entre la espada y la pared que son la Bestia y la Virtud–, sufre y goza una desgracia: "Una desgracia, cualquiera la tiene –le confiese el profesor de latines don Paulino al doctor Pulido, a quien pide ayuda para resolver un "embarazoso" y difícil caso–. Mira; es como si tuvieses un terreno y lo dejases abandonado, sin cultivo... Y en ese terreno hubiese un árbol... que como tú, el propietario, no te cuidas de él, es como si no fuese de nadie... Y pasa uno... y coge una fruta del árbol, y se la come, y tira el hueso... Lo tira, sin la menor intención de nada, simplemente porque se ha comido la fruta abandonada y esta fruta tenía un hueso... ¡Y un buen día, el día menos pensado, va y te nace de aquel hueso otro árbol... ¿Lo has querido tú, acaso? ¿Lo has buscado?... ¡No!... Ni tampoco la tierra en que ha ido a caer el hueso... Ahora bien; este otro árbol que nace, ¿a quién pertenece?... ¡Pues a quién va a pertenecer! ¡A ti, que eres el propietario del terreno!". O en otras palabras: –"El marido que se olvida de su mujer, que no hace caso de ella, comete un crimen... Porque no sólo la obliga a faltar a sus deberes consigo misma, con su honestidad, sino que puede poner a otro hombre en una situación desesperada, obligándolo a compartir el martirio de aquella desgraciada, y quién sabe si hasta ponerlo en el trance de perder su libertad".

Un biógrafo de Pirandello, Federico V. Nardelli nos revela en su libro El hombre secreto. Vida y tormento de Luigi Pirandello, que L'uomo, la bestia e la virtú fue escrita en dos días; sus tres actos son fluidos, vivos y alegres como una sonrisa que está a punto de convertirse en carcajada, pero que, respetuosa ante la virtud de la señora Pereyra, la bestialidad del capitán su esposo, o los cómicos apuros de don Paulino, tercero en discordia, se queda en sonrisa; la Virtud triunfa, gracias, dicho sea en honor a la verdad, a la hombría de la Bestia. Y el hombre se salva... Para el público que conoce el otro Pirandello, el de Seis personajes en busca de autor,Sea todo para bien, Como antes, mejor que antes, La doble señora Morli, Vestir al desnudo, La vida que te di, Así es, si así se parece, El placer de la honradez, La razón de los demás, El injerto, Como tú me deseas o Piénsalo, Jacobo –únicas obras del gran siciliano que se conocen en México, éste de El hombre, la bestia y la virtud, le parece otro, menos complicado, más divertido, muy hábil y entretenido. Ha sido un acierto del INBA la elección de esta pieza italiana como entremés de la gran temporada de teatro universal a manteles largos que será servida el mes próximo. Italia ha entrado por la puerta de servicio –perdón, por la sala Latinoamericana– de la temporada grande que se avecina, pero no será imposible que los Comediantes de San Diego, con su Pirandello muy bien sabido, se metieran de rondón por la puerta de honor del Palacio de las Bellas Artes. No sería ésta la primera vez que tal cosa ocurriera a Pirandello.

Se cuenta que en Berlín, el Adlon Hotel quiso hospedar gratuitamente a los comediantes italianos que encabezaba Pirandello en gira por Europa. Cuando Pirandello llegó a aquel suntuoso hotel de la Avenida Unter den Linden, lo vio todo embanderado. Los sirvientes del hotel, numerosos, estaban alineados fuera del portal, almidonados y deslumbrantes, con uniforme de gala. Pirandello creyó que estaban allí tan solemnemente preparados para honrar a quién sabe qué gran personaje por llegar; y a fin de no entorpecer la fiesta penetró por la entrada de servicio. Sin embargo, cuando estuvo dentro, le dijeron que todo aquel aparato de gala era para él; y se vio obligado a salir de nuevo por la puerta de servicio y dirigirse al atrio grande para que los honores no se desperdiciaran. Y, a su entrada, la máquina cinematográfica de Ufa giraba vertiginosamente.

Jóvenes actores de la Escuela Teatral del INBA, bajo la dirección del actor también y autor mexicano Dagoberto de Cervantes, interpretan con singular decoro la deliciosa farsa de Pirandello. Julio Prieto, "productor" del INBA, compuso una escenografía simple y del mejor gusto, ateniéndose a las precarias posibilidades del escenario de la sala Latinoamericana, conformando toda a la casi nula iluminación de que allí se puede disponer. Carmen Sagredo –actriz becada del INBA– encarna con muy buen sentido humorístico el difícil papel de la señora Moreyra y en todo momento hace gala de un dominio escénico que ya le va siendo característico. Antonio Passy lleva el peso máximo de la farsa y consigue mantener el interés del público, dando a su papel vida, emoción y gracia. Mario García González en el capitán, Andrés Orozco en el doctor Pulido; Carmen del Castillo, Soledad García, Carlos Rodríguez, y Manolo Gómez, Farnesio de Bernal y David Ríos colaboran en el buen resultado. La dirección de Dagoberto de Cervantes muy cuidada; entendió y expresó con justeza el irónico aire de farsa que se deja sentir durante toda la comedieta vodevilesca.

El hombre, la bestia y la virtud llega a México con lamentable retraso. Su estreno en castellano, en Madrid, por la compañía de Elena Jordi, data de febrero de 1925; ahora se ha utilizado la misma traducción de Ricardo Baeza. Pero no hay que alarmarse, porque aún quedan muchas piezas de Pirandello que no han sido vertidas al castellano. Entre otras que permanecían en su idioma original estaba Il barreto a sonagli, también farsa vodevilesca, que estrenada en Italia en 1914, no se había representado en español hasta el 18 de octubre de 1949, en Madrid, gracias a la actriz Irene López Heredia, feliz iniciadora en España de las revisiones pirandelinas, que la representó con el título de El gorro de cascabeles, traducida por Ildefonso Grande.

Para que el espectador de El hombre, la bestia y la virtud tenga otro ejemplo de cómo Pirandello trató el escabroso tema de los cuernos, siempre con irónica benevolencia, referiré brevemente el argumento de Il barreto a sonagli. Una mujer celosa ha descubierto que su marido se entretiene con la esposa de un escribiente empleado de ellos. Manda a este desgraciado a otra parte, con una misión de confianza, porque quiere entretanto sorprender a los amantes y arrestarlos. El cornudo se resiste, no quiere irse, quiere arreglar las cosas, porque él también "sabe". Pero es obligado a marcharse y se traduce el escándalo. El traicionado vuelve, se encara con la esposa del patrón, y dice: –Ahora tengo que matarlos. Ella comprende que los matará de veras. Aterrada quiere impedir lo irreparable. Ella misma dirá que no es verdad, que fue una patraña, que ella misma está loca. Loca, sí –dice el otro– pero públicamente, como yo soy ahora públicamente cornudo; loca en serio, para todos. ¿Ya os imagináis el final? La esposa ofendida, a un manicomio; el marido, burlado, llevará "modestamente" sus cuernos... Ma non é una cosa seria!