FICHA TÉCNICA



Título obra Relaciones peligrosas

Autoría Christopher Hampton

Dirección Walter Doehner

Elenco Diana Bracho, Aracelia Ramírez, Ana Serradilla, Rafael Sánchez Navarro

Espacios teatrales Teatro del Centro Nacional de las Artes

Referencia Bruno Bert, "Distante e intrascendente", en Tiempo Libre, 4 octubre 2001, p. 26.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Distante e intrascendente

Bruno Bert

Choderlos de Laclos (1741-1803) nos resulta hoy autor de obra única. Y no porque sólo haya escrito un texto, sino porque de todo lo que compuso sólo se recuerda de él Relaciones peligrosas, redactado en 1782, tiempos obviamente ya muy cercanos a la Revolución Francesa.

El pensamiento que nos muestra es justamente el imperante en el decadente mundillo aristocrático que estaba a punto de desaparecer bajo la hoja de la guillotina. Un tiempo de disolución de valores, donde los nobles no encontraban verdadero sustento en su sociedad y con frecuencia jugaban el sinsentido de su vida a un poder que se les iba de la esfera de lo político a las relaciones íntimas y de alcoba. Sin el valor transgresivo de un Sade –estrictamente contemporáneo a Laclos– pero con su mismo desencanto y hastío.

La obra ha recorrido estos dos siglos con variada fortuna, pero en las últimas décadas fue reiteradamente llevada al teatro y también al cine. En este último caso con una difusión que la ha vuelto material de consumo masivo. Hoy, en la versión de Christopher Hampton, se presenta bajo la dirección de Walter Doehner.

En los momentos de su escritura era espejo literal de su mundo, y eso le daba fuerza y especial interés. Actualmente, si no se le da un sesgo de lectura que sobrepase la anécdota misma, todo se nos vuelve un poco distante y un tanto intrascendente. Las aventuras de un Don Juan inseguro y las venganzas de una marquesa desairada no son demasiado interesantes en sí mismas, aun con su juego de ideas, sobre todo recordando ese estilo retórico y frío que tanto gustaba a fines del siglo XVIII.

La puesta de Doehner intenta, por un lado, acentuar el valor de la imagen de la mujer como uno de los ejes de lectura, y por el otro mantener una estructura formal lo más precisa y limpia posible. Consigue estos objetivos, pero no salvar la obra en sí para que la sigamos con interés. En lo que hace a lo primero, la tesis explícita de la marquesa sobre las relaciones de poder entre el hombre y la mujer es clara, pero en confrontación con las actitudes pacatas, sumisas, libertinas o ridículas de las otras mujeres que pueblan la obra, queda como una deformación perversa que sólo lleva a la autodestrucción de la persona y de la clase social reflejada, por lo que la lectura puede llegar a invertirse, preñando de una moralidad muy ''masculina" a toda la estructura anecdótica.

En lo que hace a lo formal, la escenografía de Gabriel Pascal, bella e interesante en sí misma, se vuelve sobre los actores minimizándolos como imagen visible, aislándolos, dificultándoles una clara proyección como cuerpo conjunto y hacia el público. Es extraño, porque cualquier análisis pareciera hacerla pertinente y sugestiva, al menos en lo teórico, pero en el accionar mismo funciona al revés, devorando literalmente el trabajo de los intérpretes. El vestuario, de Carlos Roces, es sumamente cuidado, evita la ilustración retórica y busca más bien el espíritu de la época en función del clima del espectáculo, pero en un contexto tan contrastado que amenaza con volverse de maniquíes, otra posibilidad de interpretación que aquí se literaliza en exceso. Tal vez lo más logrado, por su capacidad de amalgama, es la síntesis sonora; a través de la música creada para el espectáculo por Mario Santos.

Los papeles principales están asumidos por Diana Bracho como la marquesa de Merteuil y Rafael Sánchez Navarro en el papel del Vizconde de Valmont. Ambos son buenos actores pero, paradójicamente, ya que en su papel ambos nobles luchan por la "estelaridad", fueron dirigidos como estrellas, dejando en cada uno estructuras con muy bajo nivel de contenido. Son actores representando a personajes que representan. Mucha representación y poca actuación de base: Y no en el sentido stanislawskiano sino en el de sustancia. Los demás, una decena de intérpretes con Aracelia Ramírez en el coestelar Madame de Tourvel, siguen la misma línea, aunque con un poco menos de rigidez.

En definitiva: todas las partes parecen buenas en un análisis de justificación, y son bastante vistosas, pero la suma de las mismas no dan el resultado apetecido y el espectáculo se hace largo, superficial y un poco tedioso. Con momentos especialmente poco afortunados, como el final, donde todo queda ensamblado de manera hasta torpe –sobre todo en el duelo– con un "grito trágico" que deja demasiado expuesta a la protagonista frente a esa suma de dificultades formales. En fin, una pena con tanto potencial como el que participa y con la fama que el material arrastra.

RELACIONES PELIGROSAS, de Christopher Hampton. Dir. Walter Doehner. Con Diana Bracho, Aracelia Ramírez, Ana Serradilla y Rafael Sánchez Navarro. Teatro del Centro Nacional de las Artes, Tlalpan y Río Churubusco, Country Club (Metro General. Anaya), 5420-4400. Jueves y viernes, 20:30; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Locs. 5120 preferente, S80 galería. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 150 mins. Estacionamiento. (Sur)