FICHA TÉCNICA



Título obra Forever

Autoría Rafael Buñuel

Dirección Arturo Ripstein

Elenco Patricia Reyes Spíndola, Alvaro Guerrero

Escenografía Osami Kawano

Espacios teatrales Foro Stanistablas

Referencia Bruno Bert, "Inconsistencia de origen", en Tiempo Libre, 30 agosto 2001, p. 21.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Inconsistencia de origen

Bruno Bert

El Foro Stanistablas va formando una discreta corriente de público hacia un teatro de corte alternativo, con algunos interesantes hallazgos. Para fortalecerlo, y por su propio amor a la escena, su dueña y fundadora –Patricia Reyes Spíndola– a veces trabaja como actriz, generalmente acompañada por colegas de nombre y bajo la mano de conocidos directores. Fiel a esta costumbre ahora ha estrenado Forever, un texto de Rafael Buñuel que interpreta al lado de Álvaro Guerrero, dirigidos ambos por Arturo Ripstein.

El texto planteado, con reminiscencias de Samuel Beckett pero sin su crueldad, muestra a una pareja en el ámbito único de la habitación de ella. Un cuchitril que bien puede servir como espacio de trabajo a una prostituta, que al parecer es el oficio diurno de la mujer, que por la noche funge como telefonista. El hombre entra y sale varias veces, con la intención expresa de hacer el amor, cosa que en realidad nunca sucede, posiblemente por incapacidad de ambos. Sin embargo, todo semeja un juego simbólico preñado de los caracteres del teatro del absurdo. Lo que constantemente tejen es la invención de su pasado, del pasado de cada uno y de lo que pudo unirlos. Cada propuesta es más absurda que la anterior y sigue los caminos del lugar común. Nunca se han conocido, dicen reiteradamente, mientras que podríamos sospechar que son como sobrevivientes aburridos de una catástrofe universal. De hecho, afuera y a través de una ventana absolutamente ajena al naturalismo, entran periódicamente los repetidos sonidos de un accidente y simultáneamente cae un puñado de arena dentro del cuarto.

Los tiempos de la catástrofe, la pérdida de las identidades, la invención de anécdotas que tienen que ver con elementos muy primarios, la incapacidad de constituirse como seres humanos válidos y plenos. Una falta de estructuración que avanza desde la anécdota hacia el lenguaje empleado, de un naturalismo cada vez más ajeno y distante. Y un cierto uso del humor que desgrava las posibilidades de lo patético al son pegajoso de una cancioncita cursi que da nombre al espectáculo. Una obra laboriosa, que arrastra la posibilidad de muchos antecedentes como pequeños desafíos de identificación.

El trabajo de dirección más bien es una red que cuadricula las acciones y sostiene el hacer un tanto cansino de los personajes. Es un doble trabajo donde los objetos, al inverso de lo que suele pasar en teatro, en lugar de ser soporte de las acciones, se muestran como un telón sobre el que se dibuja la movilidad un tanto extraña de estos seres de ficción. Todo tiende como a la bidimensionalidad y esto procede tanto del texto empleado como de la conducción que se hace de los actores y del ritmo general de obra.

Los dos intérpretes manejan como un tiempo de máscara, con un cuerpo que no refleja tensiones sino sólo posturas, y un rostro que no expresa emociones sino que apenas las comenta como un breve diseño en el rostro de un muñeco. No hay vida por ninguna parte, sólo una inercia de movimiento en un juego a veces divertido, pero en las más de las oportunidades cargado de repeticiones y sin sentido aun para los propios personajes, seres que cambian de nombres como de historias e identidades, quedando siempre en la oscuridad de la inconsistencia. Al final, el resultado es una breve molestia que no termina de definir, sus orígenes.

Creo que se trata de un breve juego de experimentación donde el que más explora es el director, mientras que los actores se muestran dóciles a sus sugerencias, aunque con posibilidades de indagar más en el área específica de sus construcciones. Ambos son excelentes intérpretes y aquí no se hallan desplegados en plenitud, sino casi al contrario, como recorriendo un camino de poca exigencia, asordinados en la composición de esa ambigua sombra que es ese hombre de muchos pantalones o esa mujer de igual cantidad de pelucas, seres manipulados por los que no se ven. En definitiva, un material que no sorprende ni impacta, pero tiene lo suyo.

FOREVER, de Rafael Buñuel. Dir. Arturo Ripstein. Escenografía Osami Kawano. Con Patricia Reyes Spíndola y Alvaro Guerrero. Foro Stanistablas, Plaza Washington, Londres, esquina Dinamarca, Juárez, 5525-2365. Sábado, 19:00 horas. Loc. 5100, descuerno del 50% a estudiantes, maestros y afiliados al INSEN. Sistema ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 80 mins. (Centro)