FICHA TÉCNICA



Título obra Salón de belleza

Autoría Mario Bellatin

Dirección Israel Cortés

Elenco César Romero, Salomón Reyes, Carlos Valencia, Luis Villanueva

Escenografía Mauricio Elorriaga

Vestuario Marina Meza

Espacios teatrales Foro Sor Juana Inés de la Cruz

Referencia Bruno Bert, "Antropofagía", en Tiempo Libre, 28 junio 2001, p. 19.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Antropofagía

Bruno Bert

En nuestro medio no son muchos los directores que tienen una identidad, un cierto estilo que, con las variaciones lógicas de cada puesta, continúe hablándonos de sus preocupaciones tanto formales como conceptuales. Israel Cortés, a pesar que aún no llega a los 30 años y no cuenta con demasiadas obras en su haber, parece ser uno de ellos, incluso tal vez con algunos gérmenes de manierismo, es decir, de especial adoración a las formas.

Israel acaba de estrenar, en el reducido ámbito del Sor Juana, la obra Salón de belleza, basada en la novela homónima de Mario Bellatin.

La estructura anecdótica se centra en un salón de belleza para caballeros, que ha terminado por convenirse en el reducto donde van a morir (posiblemente de sida) los enfermos terminales, en busca de un último y silencioso contacto entre la belleza y la muerte. El propio dueño está contagiado y cuenta su muerte como un progresivo desvanecimiento.

Recuerdo un cuento de Buzzati, el gran escritor italiano, en el que cada vez que alguien se negaba a compartir la presencia de Dios que en él existía, éste desaparecía dejando todo en un inmenso marco de soledad. Aquí reencontramos la idea la relación entre muerte y soledad en un gran espacio de ausencia.

Es interesante porque en arte la verdadera belleza siempre está aliada de alguna manera a su contrario. No hay una belleza auténtica si en ella no se encuentran trenzadas algunas fibras de horror. La belleza nunca es una prótesis, algo que se agrega a, como sucede en un salón de belleza convencional. Esto hace que las ropas, los instrumentos y los afeites usados en el espectáculo no sumen precisamente belleza sino ausencia, y de esta manera lo que aparece en primer plano es la muerte misma, cada vez más cercana cuanto mayor es el intento de convocar a la vida que se retira.

El tema de la homosexualidad no es accesorio sino esencial dentro del trabajo. Y esta preferencia se muestra de una manera dolorosa, distanciadora, conteniendo un alto grado de crueldad. Como un espacio que acuna la soledad bajo la apariencia de la plenitud. Un erotismo que por 'motivos históricos está cargado de dificultades de comunicación y lanza a sus cultores hacia un sentido de la belleza que está mucho más vinculado con la esterilidad y la destrucción que con el florecimiento. Los sentimientos quedan sometidos al análisis, a la vivisección y casi siempre terminan siendo alimento de otros, en una antropofagia que aquí está enlazada por la imagen de los peces, que alguna vez poblaron las muchas peceras que revisten el interior de la sala de belleza.

La homosexualidad parece más bien una condena que una elección que cubre de escamas –a veces doradas y fascinantes– a muchos de los que la viven.

El espacio propuesto, pequeño, de piso espejeante, con una única y antigua silla de peluquero, enmarcado por metales en ángulo y las transparencias de las peceras, es de Mauricio Elorriaga y resulta contradictorio, por texturas e imagen, con el valor del libro, pero no deja también él de tener atractivo con su punta de rechazo. Lo mismo que ciertas sugerencias que provienen de la idea de circo, que está en la base de este grupo, ya que debemos recordar que se llama "Circo Raus" y propone un circo de cámara. No lo veo tanto, pero sí contiene reminiscencias, no sólo en lo material, sino también en la manera de construir y de evocar los referentes. Inquietante la labor de los actores –César Romero, Carlos Valencia, Luis Villanueva, Salomón Reyes y Ramón Solano–, pero muy presentes en ellos y en toda la estructura de contención ese algo de manierismo que mencionábamos al principio.

En definitiva, un material ambiguo que trata de ganar terreno en zonas bastante pantanosas. Por momentos deslumbra y en otros se enfanga y aletarga, pero que siempre nos entrega algo valioso, que es una verdadera búsqueda por senderos no complacientes.

SALON DE BELLEZA, de Mario Bellatin. Dir. Israel Cortés. Escenografía Mauricio Elorriaga., Vestuario Marina Meza. Con César Romero, Salomón Reyes, Carlos Valencia y Luis Villanueva. Foro Sor Juana Inés de la Cruz, Centro Cultural Universitario, Insurgentes Sur, 3000, 5622-7160. Miércoles a viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 80 mins. Estacionamiento. (Sur)