FICHA TÉCNICA



Título obra El camino de los pasos peligroso

Autoría Michel Marc Bouchard

Dirección Boris Schoemann

Elenco Constantino Morán, Raúl Méndez, José Juan Meraz

Espacios teatrales Teatro La Capilla

Referencia Bruno Bert, "Un instante sin tiempo", en Tiempo Libre, 7 junio 2001. p. 22.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Un instante sin tiempo

Bruno Bert

El año pasado, bajo la dirección de Boris Schoemann un grupo de actores montó en La Capilla una obra canadiense que se llamó Los endebles, de Michel Marc Bouchard. Este año Shoemann ha recibido este teatro en concesión, creó una compañía estable con sus actores tomando el nombre de aquella obra y decidió iniciar esta nueva etapa con la puesta en escena de otro trabajo del mismo autor: El camino de los pasos peligrosos.

El par antes citado, más Las musas huérfanas, que llevara a escena hace unas temporadas Mauricio Giménez, son los únicos títulos que conozco de este importante dramaturgo de Quebec, y ciertamente pueden encontrarse paralelos entre las tres obras. Se trata de melodramas, por lo general ambientados en poblaciones pequeñas, con una muy clara raíz cultural a la vista, poblados de personajes casi siempre insignificantes que son atravesados por dramas provenientes de una combinación entre la chatura social del entorno y la dificultad por expresar o realizar sus propios sueños. En las tres aparece el tema de la homosexualidad y están acompañadas por un sentido del humor hiriente que pone al descubierto justo aquellos aspectos que todos desean callar.

Pero Los endebles presentaba una historia más bien fantástica que todo el tiempo escapaba de la verosimilitud, mientras que El camino de los pasos peligrosos se ciñe mucho más a un naturalismo poético y el melodrama tiende a colindar con la tragedia. Sin duda es una obra más sólidamente escrita, con una estructura muy consistente, capaz de llevar al espectador por el laberinto de las relaciones de los tres personajes sin abandonar los planos sociales de fondo, planteándonos las reglas de un juego que es visible, pero que aceptamos desde el primer momento. En definitiva, la anécdota nos entrega aquel instante sin tiempo donde tres hermanos pueden decirse por única vez lo que siempre han evitado y desarrollar diversos temas que hacen a la realización personal, a la vinculación con la imagen del padre, a la discriminación o aceptación de la homosexualidad de uno de ellos, a la capacidad o imposibilidad de ser felices.

Hay un eco de Thornton Wilder en esa escritura, por las imágenes arcaicas que provoca, tan profundas y enraizadas en los sentimientos y las acciones de sus personajes; por lo pueblerino de su gente, y por supuesto por ese regusto de jugar con tanta frecuencia con el valor de la muerte y el más allá. No siento que se trate de un gran escritor, pero sí de uno suficientemente entrañable y conocedor de su oficio como para que sea un placer llevarlo a escena y compartir su mundo.

No hay una escenografía propiamente dicha, sino más bien una idea que resulta interesante como concepción, pero realizada de manera torpe en ese minúsculo espacio de La Capilla. En esta área faltó alguien que asumiera la propuesta y la transformara creativamente en algo más que un soporte. Schoemann más bien se vuelca al trabajo con los actores, que deben moverse en un espacio muy reducido, generando acciones sin casi objeto alguno. Un buen trabajo de dirección que a mi gusto descuida un poco el todo para concentrarse casi exclusivamente en esta parte. Los tres hermanos están encarnados por Raúl Méndez, Constantino Morán y José Juan Meraz. Convincente el trabajo de los tres, mereciendo un destaque especial el primero de ellos por la redondez que logra dar a su personaje.

Bueno, un teatro y un grupo que comienzan a tener un perfil. Eso es importante siempre, pero incluso más en tiempos como los actuales, donde mucho de lo que se produzca estará en manos de los "independientes". Se les desea suerte para esta etapa que bien podría estar definida por el título de su obra.

EL CAMINO DE LOS PASOS PELIGROSOS, de Michel Marc Bouchard. Dir. Boris Schoemann. Con Constantino Morán, Raúl Méndez y José Juan Meraz. Teatro La Capilla, Madrid 13, Coyoacán, 5659-1139 y 5659-6305. Viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loes. $90 general, $50 estudiantes. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 90 mins. (Sur)