FICHA TÉCNICA



Título obra Copenhagen

Autoría Michael Frayn

Dirección Mario Espinosa

Elenco Claudio Obregón, Julieta Egurrola, Luis Miguel Lombana

Espacios teatrales Foro Shakespeare

Referencia Bruno Bert, "Compromiso ético y creativo", en Tiempo Libre, 19 abril 2001, p. 19.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Compromiso ético y creativo

Bruno Bert

Hacía tiempo que no veía una obra que pusiera sobre el tapete la ética del científico a través de la responsabilidad que le cabe de la derivación de sus actos, que de ciencia pura se vuelven una tecnología capaz de transformar un haz de fórmulas perfectas en un hongo atómico. Algo sobre esto escribió F. Durrenmatt en aquel texto para teatro que se llamó Los físicos, pero eso fue en 1962 y Copenhague, el trabajo que hoy nos ocupa es absolutamente reciente, ya que fue estrenada en Londres en 1998.

Es una obra de Michael Frayn (33 arios), periodista y dramaturgo inglés que ha escrito menos de veinte obras pero que en compensación ha obtenido múltiples premios por algunas de ellas, entre las que por supuesto se encuentra ésta que ahora nos trae Mario Espinosa como director.

La pieza se basa en un hecho real: la visita que Heisenberg hiciera a Bohr en su casa de Copenhague en 1941. Ambos eran físicos de primera línea que no sólo habían trabajado juntos sino habían ganado, también de manera compartida, el premio Nobel de Física en 1932. Sólo que en el año de la visita, Heisenberg trabajaba en los laboratorios del Reich mientras que Bohr era ciudadano de un país invadido por los nazis. La situación era doblemente delicada porque ambos estaban relacionados a las investigaciones sobre fisión nuclear, la base sobre la que se construiría la bomba atómica... para uno u otro bando en guerra.

Heisenberg es el creador de una teoría que recibe por nombre "principio de incertidumbre", que establece que no es posible conocer simultáneamente la ubicación de una partícula y la calidad de su impulso. Sobre esta premisa Frayn Construye su obra. La partícula será el propio físico alemán, tratando de contestar ¿por qué (qué lo impulsó) fue esa noche a Copenhague? Esto da como resultado una construcción equivalente al pensamiento de un matemático pero en la cabeza de un dramaturgo. El rigor con que se van siguiendo las distintas hipótesis pierde su grado de abstracción a través del recurso de crear un tercer personaje, la esposa de Bohr, para la que hay que lograr un nivel lógico de comprensión más allá de las fórmulas matemáticas. Es decir que ella se asimila al público y lo acompaña en su proceso como puente privilegiado.

El autor es extremadamente hábil, sumamente inteligente y capaz de generar un teatro de ideas, un teatro de especulación ética, sin abandonar la conciencia del espectador a la posible aridez de un discurso filosófico. Entrelaza lo personal con lo social y la disquisición con lo emotivo, incluyendo incluso su pizca de aventura policial. Pero allí está siempre, aun con sus lógicos recursos narrativos, en el filo de la pregunta sobre el compromiso que cada hombre debe asumir en sus actos, por contradictorios y complejos que sean. Y esto sin conformarse con una respuesta maniquea.

Espinosa elige como escenógrafo a Jorge Ballina, un creador particular, con trabajos interesantes y respuestas poco convencionales (Erótica de fin de circo, Venecia, Picnic, Homenaje a Matías Goeritz, etcétera), quien nos entrega un espacio que es como la graficación de una fórmula matemática. Un plano curvo y aéreo que deja a los actores en una situación incómoda, desplazándose a lo largo de coordenadas, diseños y rutas sólo truncadas por la posición de las tres sillas que constituyen la única utilería en escena. Una propuesta ascética, muy en concordancia tanto con el autor como con la visión que aquí elige el director en la puesta.

Los intérpretes son Claudio Obregón (Bohr), Julieta Egurrola (su esposa) y Luis Miguel Lombana (Heisenberg). Muy precisos los tres, con un interesante nivel de compromiso y una excelente acotación por parte de Mario Espinosa. Capaces de conducirnos a través de este juego-laberinto sin concesiones y sin abandonos durante los dos actos que dura el espectáculo. Actores que saben el peso preciso de lo que no se dice, de la ambigüedad de un gesto que no termina o de otro que se repite una y otra vez. En definitiva, una puesta excelente que vale la pena compartir.

COPENHAGUE, de Michael Frayn. Dir. Mario Espinosa. Con Claudio Obregón, Julieta Egurrola y Luis Miguel Lombana. Foro Shakespeare, Zamora 7, Condesa (Metro Chapultepec), 5553-5244 y 5553-4642.Jueves y viernes, 20:30; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Adolescentes y adultos. (Centro)