FICHA TÉCNICA



Título obra La noche que raptaron a Epifanía

Autoría Gerardo Mancebo del Castillo Trejo

Dirección Ana Francis Mor

Elenco Carmen Mastache, Mónica Huarte, Rita Guerrero, Haydeé Boetto

Espacios teatrales Teatro Julio Castillo

Referencia Bruno Bert, "Banquete de iniciaciones y despedidas", en Tiempo Libre, 5 abril 2001, p. 21.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Banquete de iniciaciones y despedidas

Bruno Bert

La muerte de Gerardo Mancebo del Castillo Trejo ha sido corno descabezar un pino: un hecho lamentable que no puede ser reparado aunque las otras puntas comiencen entonces a mirar al cielo y en conjunto intenten suplir esa guía que ha desaparecido.

Dentro del contexto del Festival del Centro Histórico de la Ciudad de México (y ahora en nueva sala) se ha estrenado una obra que Gerardo comenzó y quedó inconclusa por su partida. Se trata de La noche que raptaron a Epifanía o Shakespeare lo siento mucho, cuyo segundo acto compuso Alfonso Cárcamo, quien tomó la posta dejada por el autor desaparecido. No conozco personalmente a este artista, pero tengo entendido que es un joven egresado del CUT, a quien le interesa tanto la actuación como la dirección y la autoría, aunque su talento no ha tenido muchas oportunidades para expresarse. Al parecer, el propio Mancebo le dejó la obra diseñada para que él la completara cuando comprendió que por sí no llegaría a terminarla. Una estafeta de mucho afecto y mayor confianza que Cárcamo asume de manera entrañable e inteligente.

Epifanía naturalmente se basa en Shakespeare, aunque el clásico no es más que un punto de partida e incitación hacia una aventura propia. La anécdota es como una imagen distorsionada de la estructura original, contada a ritmo de musical postmoderno. Es un placer ver el manejo que se hace de los referentes, porque logra una mezcla de guiños, traiciones y compromisos.

Así como la capitana Gazpacho estaba febrilmente enamorada de una mujer, aquí doña Chivos, gran jefa del país de los muertos, ha raptado para sí a Epifanía, una súper modelo muy contemporánea y bastante kitsch, e intenta por todos los medios ser aceptada por la beldad, con ese juego de sub historias tan propio de lo Isabelino. Quiero decir, que Shakespeare se re fertiliza con el propio Mancebo, generando un producto que los contiene a ambos de manera irreverente, fértil y provocadora. Aunque hay que admitir que se trata de un material que hubiera necesitado de una mayor reelaboración, tal vez cierta poda y más síntesis. Pero bueno, es claro porque es como es, y lo más sensato es tomarlo para el disfrute junto con su inevitable circunstancia.

Cárcamo sigue con mucha fidelidad la propuesta de Mancebo, pero con una pluma muy fértil y ligera que permite pensar en posteriores productos de muy buena factura. Y también Ana Francis Mor, en lo que creo es su primer dirección, se deja llevar como estructura de carril por más de una sugestión que nace de la acertada puesta de García Lozano en La Capitana Gazpacho. Y le agrega lo suyo, por supuesto, con buen tino, aunque a veces sin medida. Es decir, un banquete de iniciaciones y despedidas, hecho con muy buen criterio, alta creatividad... y también una falta de madurez absolutamente explicable. Pero esto no alcanza a lastimar al producto sino más bien a entornarlo con un gran afecto y respeto.

No podemos hablar de actores, porque son todas actrices, diez para ser precisos, y con una distribución bastante pareja de responsabilidades escénicas. Su trabajo no es demasiado homogéneo a pesar de que la dirección logra sostener dos ejes fundamentales: el ritmo, casi de cabalgata y la unidad estilística dentro de ese juego de cajas con polichinelas enloquecidos en un escenario de puertas que funcionan a la velocidad de un vodevil electrónico.

En definitiva, un espectáculo en dos actos sumamente dinámico, tal vez un poco reiterativo, donde los fantasmas se mezclan con los vivos; donde se habla de pasión y se apuesta al calor de la vida desde las celdas de un mundo calámide que es homenaje al que pudo ser un gran autor y umbral de los que seguramente ocuparán un puesto de interés entre los nuevos hacedores de nuestro teatro.

LA NOCHE QUE RAPTARON A EPIFANIA, de Gerardo Mancebo del Castillo Trejo. Dir. Ana Francis Mor. Con Carmen Mastache, Mónica Huarte, Rita Guerrero y Haydeé Boetto. Teatro Julio Castillo, Unidad Artística y Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio), 5280-8346. Jueves y viernes, 20:30; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 140 mins. (Centro)