FICHA TÉCNICA



Título obra El fantasma del hotel Alsace

Autoría Vicente Quirarte

Dirección Eduardo Ruiz Saviñón

Elenco Elena de Haro, Mauricio Davison, Gilberto Pérez Gallardo, Juan Ignacio Aranda

Escenografía Flavia Hevia y Enrique Enríquez

Iluminación Flavia Hevia, Enrique Enríquez

Espacios teatrales Foro Sor Juana Inés de la Cruz

Referencia Bruno Bert, "Debilidad compartida", en Tiempo Libre, 22 marzo 2001, p. 35




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Debilidad compartida

Bruno Bert

Generalmente cuando se trata la vida de Oscar Wilde se toman sus instantes de esplendor y el giro de esos juicios que lo lanzaron a la cárcel; pero acabo de ver un trabajo que en cambio enfoca sus últimos días, pasados en un mísero hotel parisino. Se trata de El fantasma del Hotel Alsace, de Vicente Quirarte, que ha llevado a escena Eduardo Ruiz Saviñón.

Lo que intenta el autor es mostrar a un hombre en la hora del crepúsculo. El momento cuando las sombras se confunden y los sueños y la realidad adquieren una densidad similar. La frontera con el delirio y con la muerte, más confusa aún por el alcohol. Y pone como interlocutor básico de ese Wilde enfermo, y acabado sobre todo, al dueño del hotel, un hombre común que al parecer lo protegió y ayudó en sus últimos meses de vida haciendo un culto de la imagen que tenía del escritor y sus obras. Dos corrientes y dos estilos: el naturalista en la relación de los dos hombres y uno fantástico para el escritor y sus fantasmas.

La obra, sobre todo en tanto puesta, se acerca en su estructura a ese tipo de teatro gótico que tanto gusta a Ruiz Saviñón: sombras muy pronunciadas, gestos amplios, fantasmas colindando con los vivos, textos estridentes y el exceso rondando por todas partes. La base naturalista de ese cuarto de hotel estalla fácilmente desde el principio, cuando hacemos irrupción en él, como público, a través de la ventana, al desplazarse los muros y dejarnos junto a un Wilde que despierta de su sueño para encontrar que la pesadilla de la enfermedad, la decrepitud y el abandono están de este lado, en el espacio de la realidad. El manejo del espacio y el diseño escénico son de Flavia Hevia y Enrique Enríquez.

La elección de los actores se vuelve coherente con el estilo, ya que Mauricio Davison, con esa manera enfática tan peculiar que lo caracteriza, asume al escritor inglés y Elena de Haro, que acompañara en tantas obras a Saviñón encarnando a distintos seres siempre inquietantes, toma para sí a todos los deseos y los miedos. A ellos se agrega Gilberto Pérez Gallardo como el dueño del Alsace y Juan Ignacio Aranda en un muy extraño Bram Stoker. Este último personaje cubre toda una larga escena de cierre que rompe la unidad del resto, disparándose de una manera muy extraña hacia un discurso entre filosófico e informativo sobre el moribundo que desentona y baja el clima final de la obra, cuando en realidad tiene la intencionalidad contraria. Esta debilidad la comparten tanto la dramaturgia como el montaje.

Y vuelve a sucederme con esta obra lo que con frecuencia me pasa con este director: me gustan sus ideas, algunos momentos de su estética y cierta audacia para convocar la teatralidad del espectáculo, pero siento que no logra dar unidad coherente al conjunto, que se le escapan de la mano los finales en función de los efectos, y que el cuidado que puso al principio se va restando en concesiones cada vez más grandes, hasta perder conciencia de los límites y los detalles. Una pena, porque el material es rico en sugestiones y posibilidades.

EL FANTASMA DEL HOTEL ALSACE, de Vicente Quirarte. Dir. Eduardo Ruiz Saviñón. Escenografía Flavia Hevia y Enrique Enríquez. Con Elena de Haro, Mauricio Davison, Gilberto Pérez Gallardo y Juan Ignacio Aranda. Foro Sor Juana Inés de la Cruz, Centro Cultural Universitario, Insurgentes Sur 3000, 5622-7160. Sábado y domingo, 13:00 horas. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 100 mins. Estacionamiento. (Sur)