FICHA TÉCNICA



Título obra Venecia

Autoría Jorge Accame

Dirección Francisco Franco

Elenco Ana Ofelia Murguía, Martha Aura, Leticia Huijara, Vanessa Bauche, Gabriela Roel

Escenografía Jorge Ballina

Iluminación Jorge Ballina

Espacios teatrales Teatro Lídice

Referencia Bruno Bert, "Entrañable viaje de una ilusión", en Tiempo Libre, 1 marzo 2001, p. 22.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Entrañable viaje de una ilusión

Bruno Bert

Hay obras capaces de constituirse en éxitos internacionales aunque no individualicemos muy bien el porqué. Son fenómenos que se dan cada cierto número de temporadas, no importa en qué país porque muy rápidamente la expansión del suceso alcanza a las capitales más importantes del teatro como gran espectáculo. Es el caso de Venecia, del argentino Jorge Accame, que ahora se estrenó en México bajo la dirección de Francisco Franco. Me tocó verla hace un par de años en un festival internacional en Latinoamérica con un grupo argentino de provincia (el autor también lo es, Jujeño si mal no recuerdo) y ya entonces venía precedida por la fama que había logrado en su propio medio y que entonces corroboraba con el nutrido aplauso de los asistentes al encuentro.

El texto es de una gran sencillez, escrito de manera coloquial y utilizando el lenguaje que podrían emplear tres prostitutas de ínfima categoría, prácticamente analfabetas y recluidas desde la adolescencia en un mísero burdel de una pequeña ciudad provincial. En la versión mexicana se ha intentado conservar estos rasgos adaptados a nuestro país, cosa bastante bien lograda, aunque el original argentino se vuelve más entrañable, tal vez por la raíz italiana de un importante sector de esa cultura, que se entronca muy claramente con la imagen mítica de Venecia, y ese pseudo italiano que juegan los personajes en buena parte de la obra.

La anécdota es tan simple como el lenguaje: una vieja madrota, ya ciega, sueña con viajar a Venecia antes de morir, para pedir perdón al que fuera el amor de su vida y al que ella –muchas décadas atrás– traicionara, robándole todos sus ahorros para luego huir a este pequeño pueblo e independizarse construyendo el burdelito en cuestión. Las pupilas, aquí bellas y jóvenes, pero no así en el original, deciden complacerla... y ésta es la historia de un viaje absurdo, romántico y emotivo. Una pequeña historieta rosa, profundamente anclada en el naturalismo escénico pero escapada como fábula contada a un niño, sin ninguna pretensión de verosimilitud.

¿Qué es lo que encanta?, ¿el romanticismo, el aire de novela de Dickens?, ¿la absoluta ingenuidad que lo acerca al naif sin asumirlo? No lo sé, pero el hecho es que fascina a la mayoría. La versión que viera en aquel festival era de una gran pobreza en recursos materiales: con un naturalismo hecho de retazos se componía el patio miserable del burdel y allí pasaba todo. Aquí, en nuestro estreno, se da una contradicción, porque hay recursos (tres cambios de escenografía) pero no la imaginación suficiente para usarlos de manera pertinente y creativa, y así el aspecto mísero no corresponde sólo al burdel representado, sino al concepto mismo empleado para el manejo escenográfico. Tal vez el escenógrafo, Jorge Ballina, pretendió respetar en demasía la puesta original, de todas maneras Francisco Franco suele ser un hábil conductor de actores y es allí donde debiéramos buscar, ya que lo entrañable nace justamente en la labor de los intérpretes. El protagónico lo alternan Ana Ofelia. Murguía y Martha Aura. A mí me tocó verlo con esta última y creo que hay un problema: la línea de construcción de su personaje no tiene nada que ver con el manejo de los otros. Todos son naturalistas menos el de ella, de construcción evidente, como un muñeco obvio, que podría funcionar bien si todos trabajaran igual, pero que se dispara en el contraste. Planteado así no es creíble ni su vejez, ni su ceguera, ni nada de lo que hace. Y no por falta de capacidad, ya que Martha es una gran actriz, sino porque se manejan dos estilos distintos sin que sepamos por qué, y el mayoritario impone sus reglas porque además es coherente con el resto de la puesta. Las otras mujeres, Leticia Huijara, Vanessa Bauche y Gabriela Roel sí constituyen una unidad expresiva, incluso con el único intérprete masculino. Bien todos ellos. En definitiva, una obra que seguramente nos acompañará en larga temporada con su suave sabor azucarado.

VENECIA, de Jorge Accame. Dir. Francisco Franco. Escenografía e iluminación Jorge Ballina. Con Ana Ofelia Murguía, Martha Aura, Leticia Huijara, Vanessa Bauche y Gabriela Roel. Teatro Lídice, Unidad Independencia, Periférico Sur 3400, 5595-2117 y 5559-8039. Jueves, 20:30; viernes, 19:30 y 21:30; sábado, 18:00 y 20:00; domingo, 17:30 y 19:30 horas. Loc. $175. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 90 mins. Estacionamiento. (Sur)