FICHA TÉCNICA



Título obra Algo de verdad

Autoría Tom Stoppard

Dirección José Caballero

Elenco Montserrat Ontiveros, Rafael Sánchez Navarro, José Carlos Rodríguez, Raúl Méndez

Espacios teatrales Teatro de las Artes

Referencia Bruno Bert, "Un trabajo de aprendiz", en Tiempo Libre, 15 febrero 2001, p. 19.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Un trabajo de aprendiz

Bruno Bert

Hacía tiempo que no veía nada de Stoppard aquí en México, tal vez desde aquella interesante puesta de Rosencrantz y Guildenstern han muerto. Se trata de un autor inglés (1937) ampliamente conocido que se distingue, entre otras cosas, por llevar buena parte de su teatro a un juego de cajas (situaciones vinculadas con el propio teatro como elemento referencial dentro de la obra misma), experimentar constantemente con el valor del lenguaje y parodiar a los clásicos o tomarlos como punto de partida para sus propias elucubraciones, como en el caso de Shakespeare en Rosencrantz.. Ahora se ha estrenado en nuestro medio Algo de verdad, bajo la dirección de José Caballero.

En lo personal no conocía este texto, pero el programa de mano nos anticipa que es del 82 y que ha recibido todo un rosario de premios, tanto en dramaturgia como por el montaje en sus puestas en el exterior. Sin embargo, y a pesar de tan buen antecedente, me resultó pesada, pedante e interminable. Veamos por qué.

Parte del problema está en los textos. La anécdota incluye la vida de un dramaturgo, sus desventuras amorosas y la relación entre la palabra teatral y la cotidiana, el valor del teatro y de las acciones externas que pueden servirle de base. Sobre esta estructura –tan típicamente de Stoppard, y cuyo mejor ejemplo quedó en la película Shakespeare enamorado, de la que fue guionista– el autor se regodea hasta el infinito sobre la capacidad de hacer y deshacer sentido a través del texto. Parece un aprendiz de brujo regodeándose con sus fórmulas mágicas más allá de sus resultados hacia el externo. Algo que ya había experimentado con más eficacia diez años antes con Los acróbatas (72), donde dos profesores de filosofía discuten sobre la existencia de Dios con acrobacias verbales que finalmente terminan carentes de sentido, a pesar de las agudezas que contienen.

Esa pérdida de la medida entre el valor del teatro –imagen y acción– y el real peso que debe tener en él el soporte textual, es a mi gusto un lastre considerable. Aquí el dramaturgo es una especie de dios neurótico que sólo acepta su auto cuestionamiento. Esto hace que aquellas agudezas de los profesores de filosofía reaparezcan aquí travestidos para la circunstancia como un interminable gesto de pedantería disfrazada de autocrítica.

Y todo esto a su vez configura una obra que juega a la comedia inteligente muy al estilo de ese tipo de teatro light, que pretende devolver al espectador la justificación de que no ha ido al teatro sólo para ver un enredo reidero sino también a escuchar cosas profundas y trascendentales, pero dichas con ligereza. Digamos que es el regreso de la comedia clásica en la escritura del Stoppard de esos años.

Por otro lado está la puesta. El juego de cajas que mencionábamos líneas atrás como característica estilística del autor está representada por la escenografía de P. Amand, que aúna un tipo de estética reconocible como de este escenógrafo, junto con una propuesta propia para ese dramaturgo, con algo de sus reiteraciones deliberadas.

Caballero en cambio pierde la posibilidad de apropiarse de este juego textual a partir de dar a la puesta un valor musical a las palabras, un juego rítmico que muestre a la comedia clásica puesta al día por Stoppard. Cosa extraña porque el autor plantea esta posibilidad de manera abierta a través de los gustos musicales del protagonista confrontados con los de su pareja. Y esto era lo único que podía dar vida a un texto que excluye una participación realmente sustantiva de los actores y sus acciones. Y así las cosas son planas y aburridas. Incluyendo la actuación, a pesar que Rafael Sánchez Navarro y Montserrat Ontiveros y el resto del equipo 'hacen lo posible por evitarlo. En fin... usted elige.

ALGO DE VERDAD, de Tom Stoppard. Dir. José Caballero. Con Montserrat Ontiveros, Rafael Sánchez Navarro, José Carlos Rodríguez y Raúl Méndez. Teatro de las Artes, Centro Nacional de las Artes, Río Churubusco y Tlalpan, Country Club (Metro General Anaya), 5420-4400. Jueves a sábado, 20:00; domingo, 18:00 horas. Loes. $80 y $60. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 120 mins. Estacionamiento. (Sur)