FICHA TÉCNICA



Título obra Muerte accidental de un anarquista

Autoría Darío Fo

Dirección Marta Verduzco

Elenco Carlos Alvarez, Martha Verduzco, Roberto Ríos Raki

Espacios teatrales Museo de El Carmen

Referencia Bruno Bert, "Viejo y cansado", en Tiempo Libre, 25 enero 2001, p. 22.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Viejo y cansado

Bruno Bert

Indudablemente Muerte accidental de un anarquista (1970) es una de las piezas más conocidas de Darío Fo. Aquí en México fue llevada a escena en diversas oportunidades, algunas con bastante fortuna, por lo que se transformó en un caballito de batalla para aquellos que quieren montar algo ligero, humorístico y con un claro sentido de denuncia social.

Pero los años son implacables y cada nueva reposición muestra que las circunstancias políticas de 30 años atrás eran realmente muy diferentes a las actuales. Y también el pensamiento del público y las estructuras del lenguaje teatral. La distancia amplía la talentosa imagen de aquel Darío Fo asumiendo el protagónico de su propia obra en los espacios de la "lucha proletaria" en su colectivo teatral de "La Comuna", y nos dice que las sombras de las sombras se vuelven sumamente débiles, poco hilarantes y con un contenido político que sigue vigente sólo si sabe cambiar de ropas y palabras para salvar aquella denuncia que forma el eje esencial de la obra.

Acabo de ver una reposición de este trabajo bajo la dirección de Marta Verduzco en el Museo de El Carmen. Es extraño porque creo que es su segunda puesta y la primera –aquella memorable Salomé– era deslumbrante. Esta, en cambio, es apenas decorosa en sus dos terceras partes y se derrumba irremisiblemente hacia el final.

Veamos algunos problemas: primero en la adaptación. Se usa la estructura original, pero se la salpica de referencias locales. Esto provoca un ping-pong bastante poco logrado entre la realidad italiana de 1970 y la mexicana del 2001 con Fox incluido. Las citas son forzadas y los chistes fuera de momento. Esto hace que a un material textual bastante envejecido (todo material político es fuertemente coyuntural) se le vean como parches de colores que acentúan las deficiencias del original empobreciéndolo. Luego está la puesta: el pequeño foro del Museo de El Carmen queda como abarrotado de movimientos entre unos objetos de utilería de Gabriel Macotela ya de por sí francamente muy poco afortunados.

Una escenografía muy visible y pesada que poco agrega como discurso a la obra, un escenario extraordinariamente empequeñecido y un diseño que subraya esta falta de espacio sin recurrir a una justificación de lo mismo. La sensación es la de una adecuación hecha con poco tiempo y fortuna. Esto porque ciertos fragmentos mantienen una lógica de acciones, mientras que en otros el trazo se ha vuelto más bien una señalización de movimientos sin una función expresiva concreta.

Pareciera haber prevalecido la intención humorística, la preocupación por captar y mantener la atención de un público no demasiado acostumbrado al teatro. Esto provoca un sobrerritmo por un lado y por el otro la señalización exagerada de ciertos efectos, mientras que las partes de expresión ideológica son lanzadas muy rapidito para que no empantanen. Hay como inseguridad por parte de la dirección y posiblemente algo de esto se contagia a los mismos actores.

MUERTE ACCIDENTAL DE UN ANARQUISTA, de Darío Fo. Dir. Martha Verduzco. Con Carlos Alvarez, Martha Verduzco y Roberto Ríos Raki. Museo de El Carmen, Revolución esquina Monasterio, San Angel, 5659-4896 y 5610-1117. Viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loc. $60. Para toda la familia. Duración aproximada 90 mins. (Sur)