FICHA TÉCNICA



Título obra ¡Viva la Frida Kahlo!

Autoría Enrique Pineda

Dirección Enrique Pineda

Elenco Guadalupe Bracamontes

Espacios teatrales Teatro Rafael Solana

Referencia Bruno Bert, "Una Frida folclórica y desenfadada", en Tiempo Libre, 11 enero 2001, p. 18.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Una Frida folclórica y desenfadada

Bruno Bert

Ciertos seres, como Frida Kahlo por ejemplo, han salido del marco referencial de sus actividades para volverse mitos por cuenta propia debido a lo peculiar de sus vidas. Hoy no los vemos sólo por lo que produjeron, en este caso dentro de la pintura, sino porque satisfacen una y otra vez un imaginario colectivo, siempre ansioso de exotismo y transgresión, a niveles tanto ideológicos como vivenciales.

Entonces, cuando alguien los convoca desde el ámbito del arte, en nuestro caso del teatro, debe tener conciencia de que está creando un juego de espejos deformantes y que el reflejo último –ése que vemos finalmente sobre el escenario– debe ser proporcional a aquel monstruo sagrado que le da origen, de lo contrario cuando la obra se confronta con lo que sabemos o imaginamos del personaje en cuestión, se nos queda chica entre las manos que estrujan el programa como queriendo sacarle más jugo que el que la escena nos brinda.

Naturalmente, todo esto viene a cuento porque se está presentando, por sólo un par de semanas, ¡Viva la Frida Kahlo!, un monólogo escrito y dirigido por Enrique Pineda e interpretado por Guadalupe Bocanegra. Al parecer se trata de una obra que ellos estrenaron en Francia hace un par de años, con bastante éxito según muestran los fragmentos de críticas citadas en la difusión.

El material textual sobre el que se apoya tiene dos dificultades: la primera en 'la estructura, que no genera ni los progresos ni las diversidades que debe contener una unidad dramatúrgica. Es decir que es un texto plano. La segunda en el contenido. Este elige dar una imagen campechana y desenfadada de la pintora, pero entonces no logra alzar el vuelo de esa Frida un tanto cotidiana que hace parte más bien de la leyenda repetida que incluye su alcoholismo, sus aventuras heterosexuales o lesbianas y su humor cambiante e imprevisible ante los constantes abandonos amorosos de Diego Rivera. En esto tal vez influya un poco el hecho de haber sido creada en Francia y para ser representada en ese país. Es decir que se privilegian los aspectos más "folclóricos" del personaje corno para consumo de extranjeros que no tienen una imagen previa muy clara del soporte real e histórico. Puesta en escena en México se advierte más esa predilección por lo colorido y se echa de menos la relación de ese carácter anecdótico con lo más profundo de la Kahlo, con aquello que lo relaciona con la evolución de su pintura y del pensamiento político y social de su época y entorno.

Pero creo que el problema fundamental se encuentra en el montaje, que nace con una imagen muy atractiva, que juega sobre la dualidad fundamental de Frida, aquí captada físicamente, pero que no es capaz de mantener coherentemente esta propuesta a lo largo del espectáculo.

Son pocos los objetos utilizados, y casi siempre de una manera muy pobre. Hay apenas unos cuantos aciertos visuales, que debieran multiplicarse justamente porque la materia tratada tiene que ver con la pintura, es decir con la composición, con el color vuelto narración dramática. A esto se suma una torpeza inexplicable en ciertos aspectos escénicos elementales, como las soluciones para entrar y sacar los objetos que se van convocando, viéndose obligada la actriz a dirigirse hacia los laterales para buscar o desaparecer lo que se está usando.

Problemas con la estructura de sostén, manejo muy pobre del espacio, elemental el trabajo con los objetos y la calidad o exploración que se hace de los mismos... es extraño, porque Pineda suele tener una interesante intuición sobre todo para lo popular, para la imagen colorida y provocadora, para tejer el espacio de una forma atractiva con lo narrado y los personajes que lo pueblan.

La actriz, obviamente factor fundamental del trabajo, es Guadalupe Bocanegra, que se formó en la Universidad Veracruzana, cursó una maestría en la Sorbona, Francia, y vive allí desde 1984. Da perfectamente el tipo físico de la Kahlo y tiene una fuerte presencia escénica que indudablemente la ayuda con un personaje tan peculiar, exigente y peligroso. Sin embargo, parece como encerrada en un molde siempre igual a sí mismo, que le hace perder profundidad y matices. Se impone como uno de esos iconos creados en la pintura de Frida, en sus innumerables autorretratos, pero no logra –no sé si por razón personal o por concepto de dirección– ese juego de desdoblamientos que exigiría el personaje. Frida es plural, múltiple, contradictoria y necesita siempre la presencia de esa hermana-amiga que ella misma inventa en sus juegos. Aquí vemos a una sola Frida, no a las muchas que componen en definitiva la riqueza artística, intelectual y afectiva del personaje histórico.

En conclusión, una obra irregular, que contiene una singular pasión, algunas bellas imágenes y también limitaciones muy visibles como espectáculo teatral.

¡VIVA LA FRIDA KAHLO! Espectáculo de Enrique Pineda. Con Guadalupe Bracamontes, Teatro Rafael Solana, Miguel Angel de Quevedo 687, Coyoacán, 5554-1633 y 5659-8538. Viernes y sábado, 18:00 y 20:00 horas. Loc. $150. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 70 mins. Estacionamiento. (Sur).