FICHA TÉCNICA



Título obra ¡Preferiría que no!

Autoría Antonia Brancati

Dirección Roberto D'Amico

Elenco Adriana Roel, Isaura Espinoza

Espacios teatrales Foro Stanistablas

Referencia Bruno Bert, “Buenas intenciones”, en Tiempo Libre, núm. 1058, 17 agosto 2000, p. 22.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Buenas intenciones

Bruno Bert

Italia, tan fértil en otras artes, ha sido extremadamente parca en grandes dramaturgos durante el siglo XX. Ahora acaba de estrenarse un material de esa procedencia y parece reafirmar la norma. Se trata de de Antonia Brancati, que se está presentando en el Foro Stanistablas bajo la dirección de Roberto D'Amico.

La pieza se centra en la relación de dos mujeres que no se han visto por más de veinte años: una madre y su hija, separadas por un intento de asesinato, el manicomio y una forma muy distinta de ver la vida. El marido/ padre es el protagonista ausente que constantemente influye en sus reacciones con su figura de presidenciable en unas elecciones muy próximas, introduciendo el valor de la ética dentro de la política y las relaciones familiares. La convivencia entre el poder, la honestidad y la corrupción. Posiblemente fue la cercanía con el momento social mexicano que debe haber influido en D'Amico para la selección del material.

El texto está lleno de buenas intenciones pero también de impericia técnica. La estructura se quiebra con frecuencia y las acciones frecuentemente se vuelven convencionales, muy cercanas a lo inverosímil, dispuestas tan sólo en función de llevar adelante el debate de ideas que se supone sostiene el trabajo. Cada bloque empalma con dificultad con el que continúa, pierde fluidez, y al interno del mismo se suman las palabras pero no la necesaria vida que éstas deben contener para evitar la rigidez, la declamación y la retórica. No es creíble ni la anécdota ni el desarrollo de la misma y se da mucha más importancia a los constantes enfrentamientos —casi como micro escenas televisivas donde deben lucir las estrellas—que al hecho que haya sustancia al interior de los mismos. Pareciera, al contrario de lo que nos informa el programa de mano, que se tratara de una autora novel que está aprendiendo como crear, plantear y desarrollar una obra. No hay duda que, más allá de los planteos honestos que intenta y de las ideas honorables que nos muestra, no hay nada que salve al autor del folletín y a este de un muy bajo nivel de calidad.

Lo sentimos por Italia, pero más por el equipo comprometido, que seguramente hubiera podido lograr cotas de calidad y compromiso, muy superiores a lo que este material literario le permite.

D'Amico es un actor y director comprometido con lograr un equilibrio entre la calidad y las posibilidades comerciales de lo que monta. Y de hecho a través de él hemos conocido obras valiosas y autores importantes, sin que lo presentado tuviera que alejarse de los elencos o las salas concurridas por el público medio. Creo que en este caso no dio en la tecla, no sé si con la autora, pero si al menos con la obra. Poca es la labor de dirección que esto permite porque se trata de un texto esquemático que lleva a una actuación del mismo tipo, con un énfasis excesivo y posturas divísticas de la que son tan caros muchos italianos (y conste que el que escribe también nació en la península) hasta en sus acciones diarias. La escenografía e iluminación, son prolijas y cuidadas, como corresponde a un escenógrafo de la trayectoria de David Antón, pero también absolutamente convencionales, sin mayores improntas de personalización.

Las dos actrices son Adriana Roel como la madre e Isaura Espinoza en el papel de la hija. De Adriana es mucho lo que hemos visto y admirado porque se trata de una excelente actriz comprometida además con la enseñanza y la difusión del buen teatro en nuestro medio. Sin embargo aquí sólo por momentos rescatamos su potencia y su verosimilitud. De todas maneras creo que no es un problema de actores sino de obra. En cuanto a Isaura Espinoza creo que el problema es que tiene una presencia y una fuerza mucho más ligadas a las normas y maneras del cine y la televisión que del teatro. Y mucho más siendo de cámara, que nos lleva a compartir al actor a muy pocos metros y sin intermediaciones técnicas como cámaras, pantallas y demás. Hay capacidades, pero también notables deformaciones profesionales que no la favorecen, al menos para este tipo de teatro. En fin, a usted le toca decidir.