FICHA TÉCNICA



Título obra Opción multiple

Autoría Luis Mario Moncada

Dirección Iona Weissberg

Elenco Hernán Mendoza, Carmen Mastache, Avelina Correa

Escenografía Saúl Villa

Vestuario Edyta Rzewuska

Espacios teatrales Teatro El Granero

Referencia Bruno Bert, “Divertimento inteligente y liviano”, en Tiempo Libre, núm. 1031, 10 febrero 2000, p. 19.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Divertimento inteligente y liviano

Bruno Bert

Iona Weissberg acaba de reponer un espectáculo que se estrenó a fines del año pasado, se trata de Opción múltiple, de Luis Mario Moncada, un autor con el que ya ha estado relacionada en oportunidades anteriores.

El material dramatúrgico es juguetón, casi como una provocación para vincular un pensamiento teatral contemporáneo, con una estructura de base similar a lo que pudiera haber sido un vodevil, es decir una comedia de enredos de corte burgués. Y esto Moncada lo logra a través de la apertura en abanico de las supuestas personalidades de una joven que por un lado se somete a una labor de análisis, y por el otro intenta fraguar una relación de pareja. Entonces, en escena podremos ver a cinco mujeres que en realidad son una, a un psicoanalista, a un pretendiente... y una vuelta de tuerca de último momento que da un chiste final a esta comedia ligera que, bordando con libre ironía sobre los tópicos del psicoanálisis, nos entretiene durante dos actos, sin pretensiones que sobrepasen el juego mismo y la ironía con la que maneja nuestra cultura y sistema de valores.

Los textos de Moncada han abordado frecuentemente el tema de la pareja y sus dificultades de comunicación, tanto con uno mismo como con el otro; esto, en seres mediatizados por su medio social y por la neurosis. Y lo han hecho generalmente con inteligencia, exigiendo un montaje esencialmente lúdico, contemporáneo, en el que el lenguaje fuera asimismo, parte importante de lo tratado. Por eso, directores como Martín Acosta y Iona Weissberg —profesionales pensantes y creativos— son fundamentales para que esos materiales no se desequilibren hacia la simplificación o la superficialidad.

En este caso nos hallamos con dos circunstancias especiales de montaje resueltas con desigual fortuna. La primera es la escenografía. En realidad, Saúl Villa, responsable de esa área, reutiliza con leves modificaciones el material que Ángel Ancona diseñara para De la naturaleza de los espíritus, la última puesta que Héctor Mendoza tuviera en este mismo teatro. Lo hace bien, el resultado es funcional y aquellos que desconozcan este dato no sentirán ninguna extrañeza. Claro que de esta manera no podemos hablar de un verdadero diseño de espacio escénico por parte de la dirección, sino de una adecuación del mismo a un espacio preexistente y naturalmente ajeno en origen a la obra de la que hablamos; y bueno, no es lo mismo crear que adecuar.

Por el otro, está el tema de la actuación. El triple rol masculino está asumido por Hernán Mendoza, mientras que Avelina Correa, Viviana Aguirre, Itzia Zerón, PerlaVilla y Carmen Mastache encarnan las cinco facetas delpersonaje femenino, siguiendo la línea quemencionáramos antes. Reconozco que no siempre me agrada el trabajo de Hernán Mendoza, quien siento que maneja una paleta muy restringida de variantes para sus personajes. Sin embargo, en este caso es el más seguro y solvente del elenco. Las actrices son muy desiguales entre sí en cuanto rendimiento, y como de la suma de ellas debe nacer una unidad, que es el personaje de Diana, ocurre que esta reintegración de diferencias no siempre sucede y la dispersión es difícil de reagrupar a pesar de la calca en los vestuarios y peinados. Por cierto muy atinados estos dos últimos renglones, a cargo de Edyta Rzewuska, que juega con ellos homologándolos en estética y significación con ciertas partes de la utilería, casi como materiales bidimensionales y de colores planos, como procedentes de un cómic.

Raro que este resbalón de actores le suceda a Iona Weissberg, que generalmente tiene una mano bien afinada en lo que hace a su manejo. Tal vez falte un poco de asentamiento y esto se logre al pasar de las funciones.

En definitiva, que esta Opción múltiple se nos da como un divertimento inteligente, liviano (a veces incluso demasiado), con algunos tropiezos de factura que no alcanzan a estropear el placer de verla... aunque sería deseable superarlos habida cuenta la calidad tradicional de sus hacedores.