FICHA TÉCNICA



Título obra Dos gardenias

Autoría Fernanda Villeli

Dirección Patricia Reyes Spíndola

Elenco Alejandra Vogue, Daniel Araujo, Miguel Natividad

Música Isaac Bañuelos

Vestuario Manfred Helmus y Daniel Araujo

Espacios teatrales Foro Stanistablas

Referencia Bruno Bert, “Divertimento”, en Tiempo Libre, núm. 1012, 30 septiembre 1999, p. 23.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Divertimento

Bruno Bert

Dos espacios alternativos existen justamente como posibilidad para las heterodoxias teatrales. El Stanistablas cumple dos años, y su fundadora --Patricia Reyes Spíndola— lo celebra iniciándose en el papel de directora. Para esto ha elegido Dos gardenias, obra de Fernanda Villeli, una precursora en la telenovela que compone sobre este género desde 1958. El título tiene sabor romántico y la estructura lo mantiene, siempre un paso más allá de la verosimilitud, en una rememoración un tanto irónica de la comedia musical de los cuarenta.

La acción se ubica en "La Luciérnaga", un pequeño cabaret, en la época de la llegada de los refugiados españoles. El medio dueño y padrino del local es un político que además de regentear el sitio es el amante oficial de Gladys, la estrella, que vive inmersa en la fantasía de sus radionovelas a la espera de un príncipe azul que la rescate y le haga vivir su sueño: casarse de blanco y tener muchos hijos. En ese ámbito aterriza una cantante que llega de la España franquista para coestelarizar en el pequeño escenario mexicano. Y donde debía nacer el odio y la rivalidad comienza en cambio una historia de amor... y su secuela de conflictos, con alguno que otro remate sobre la justicia social y el fascismo.

El planteo de la autora es perfecto en ese marco claramente convencional. Y también su desarrollo, en tanto es un material absolutamente fantasioso que puede burlar con amabilidad aquello mismo a lo que le está rindiendo homenaje. Todo es como un enorme lugar común, sobreacentuado, aún más por el minúsculo tamaño del espacio donde se desarrollan todas las acciones y la necesaria reducción de los personajes a apenas seis ejemplares que pueden sugerirnos el mundo de Cantinflas,Tongolele, Toña La Negra o Agustín Lara. Como una caricaturización en pequeño de lo que ya en origen tenía tintes muy acentuados. De allí, que el juego de travestismos y de ambigüedades sexuales, aunado a la dirección y a la actuación de los intérpretes principales, sea el principal ingrediente para el acercamiento a una lectura levemente fársica.

Patricia Reyes Spíndola intenta como directora no exceder demasiado la puesta, posiblemente por el peligro de estallar al género; y así mantiene una estructura que bien podríamos reconocer en tantas películas de época. Pero son Daniel Araujo como la cantante española, temperamental y quisquillosa; Alejandra Vague en el papel de la ingenua y rosada diva local y Miguel Natividad como la mucama un tanto reprimida y ansiosa, los encargados de dar un distanciamiento a todos los personajes a través de sus propias actuaciones. Muy interesantes dentro de la inverosimilitud del contexto, en donde lo masculino/ femenino es la piedra de toque de la ironía que matiza a toda la puesta y a la visión misma del material original que les sirve de referencia.

Tal vez haya un exceso de vestuario, dado que las dos "estrellas de la noche" se cambian infinidad de veces a lo largo de sus diversos números musicales y aún fuera de ellos, señalándonos de paso el valor de la imagen siempre distinta y sin embargo idéntica de sus personajes, en realidad apenas figuras sin más consistencia que esas ropas que visten y los movimientos estereotípicos que juegan. Buenas las coreografías y las canciones, pero a veces, como en el caso del vestuario, orillando la posibilidad de que tengamos que tomarlos totalmente en serio, cuando la sonrisa seguramente apoya mucho más a la propuesta.

Completan el elenco Juan Ruiz Orendáin, Oscar Evohé, Baltazar Oviedo, y Guillermo Jair, como un marco que destaca y puntualiza a las otras figuras ya mencionadas. Buen trabajo de todos ellos, siempre apoyando a las primeras figuras.

En definitiva, Dos gardenias es un divertimento que sólo pretende entretener y divertir a los espectadores con una mirada amable y alegre al pasado. Y lo logra sin grandes recursos y de buena lev. Lo demás es oficio y viene con el tiempo.

DOS GARDENIAS, de Fernanda Villeli. Dir. Patricia Reyes Spíndola.Vestuario Manfred Helmus.