FICHA TÉCNICA



Título obra Transpoitting

Autoría Irvin Welsh

Dirección Gabriel Retes

Elenco Bruno Bichir, Adriana Roel, Jesús Ochoa, Roberto Sosa

Espacios teatrales Salón México

Referencia Bruno Bert, “Teatro joven con horizonte”, en Tiempo Libre, núm. 984, 18 marzo 1999, p. 21.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Teatro joven con horizonte

Bruno Bert

Una de las características de toda la literatura —incluso la dramática— de este fin de milenio, es su contenido de violencia. Un lenguaje en donde definitivamente se han dejado de lado las convenciones sociales de exclusión de lo directo y lo crudo; un fuerte componente escatológico (gran ausencia de Dios, gran presencia de todas las secreciones humanas); la droga como uno de los fundamentos determinantes de la conducta y una vinculación con lo sexual reflejado en sus líneas más desnudas e inmediatas. La fragilidad de un presente doloroso entre un futuro inexistente y un pasado deplorable.

Y todo esto se encuentra en Trainspotting, la novela de Irvine Welsh que ha tenido tanto éxito como libro primero, como película más tarde y que ahora lo está intentando también a través del teatro, con una adaptación de Harry Gybson. Aquí en México el espectáculo ha sido producido y dirigido por Gabriel Retes y está presentándose con gran afluencia de público en el Salón México. El espacio está bien elegido, porque el entorno social que rodea a ese lugar ya tradicional (lugar de cantinas, mendigos y prostitutas) y la estructura misma del Salón, son como una prolongación natural de la propuesta de entorno que se da en la obra en su versión mexicana.

El término Trainspotting parece que deriva de un juego de palabras en relación a los horarios de llegada de los trenes, que finalmente pasó a ser jerga en el ámbito de la drogadicción, para señalar el estado de los que se dan un "pasón” de heroína y se quedan en el "viaje", o como esperando trenes que nunca llegarán. Ese es el núcleo de la propuesta: describir a los que viven constantemente asomados a la posibilidad de ese abismo. Y eso desde su propia visión. Es decir, desde la inmediatez de la urgencia que impone la droga y más allá de cualquier consideración de tipo ético: el impulso al desnudo, con su capacidad de destrucción, de degradación y hasta de olvido. Naturalmente, puede producir un cierto vértigo en el espectador y tiene, como posible material artístico, un doble rostro, interesante uno y tramposo el otro. El primero está vinculado con lo abocetado, casi con la fotografía periodística de nota roja. Tiene la virtud de abrirse como un agujero negro que chupa la atención, la curiosidad (y también el morbo del espectador), destapando espacios sicológicos y sociales que en parte se conocen y en parte se intuyen, pero que importan por su violencia y porque conviven con la cotidianidad. El segundo es que ese vértigo frente a la miseria enmascara la posible pobreza del producto mismo volcándola sobre lo narrado, y disimula en medio de la crudeza una cierta complacencia destinada a hacer más digerible el resultado. Y esto también es muy del momento. De todas maneras es un material que importa, porque legitima una visión del mundo desde un ángulo que generalmente se escamotea.

Retes, como director, tiene una doble habilidad: la de manejar el espacio como fragmentos de un discurso, y la de imponer a los actores un ritmo de secuencias capaz de conducirnos a la velocidad de ese juego verbal con resabios de Bukowski. Y el haber elegido hábiles actores, como son Demian Bichir, Gabriela Roel, Roberto Sosa y Jesús Ochoa. Sólo cuatro, pero que valen por ocho, porque conocen todo lo bueno del oficio y también los trucos de mago que pueden hacerse a partir de la experiencia. Saben tratar de tú por tú con el público, manejar su energía y devolverla como una marea que va creciendo. Cosa que en definitiva simplemente define el arte del actor pero que en realidad pocos consiguen.

En definitiva, Trainspotting nos entrega la preocupación y el lenguaje de una parte importante del teatro de este momento. Sobre todo de un teatro joven con un horizonte internacional que busca raíces en cada espacio donde se presenta: aspectos de la globalización con toda su "gloria" y (literalmente) toda su mierda, en un nivel como para ver y sobre todo no tomar acríticamente, sino discutir a fondo su pretensión de validez.