FICHA TÉCNICA



Notas El autor hace un balance crítico del teatro en 1998

Referencia Bruno Bert, “Paisaje escénico, II y última”, en Tiempo Libre, núm. 973, 31 diciembre 1998, p. 15.




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Referencia Electrónica


Teatro

Pasaje escénico / II y última

Bruno Bert

Veíamos en la nota pasada que la temporada se caracterizó, entre otras cosas, por una disminución en las producciones y una cierta elevación en los niveles de calidad, en medio de un panorama que estando inmerso en lo social, no puede menos que ser un espejo de sus crisis. Una de éstas, vinculadas con el teatro y no resuelta aun satisfactoriamente, es la relativa al destino de la Unidad Artística y Cultural del Bosque del Instituto Nacional de Bellas Artes, sometida a un proyecto que implica su demolición y reconstrucción total a manos de la iniciativa privada. Se habla del mal estado de los siete teatros que la componen, de la falta de librerías, cafeterías, restaurantes y otros servicios similares en la zona para los asistentes a las funciones, y de la oportunidad de construir una veintena de micro salas de cine con el respectivo traslado de la cineteca a estos espacios. Se dice que el proyecto contempla que la propiedad y programación de estos espacios seguirá en manos del Estado y que los capitales privados sólo usufructuarán las demás instalaciones accesorias y que, en fin, todos resultarán beneficiados: el capital financiero porque puede ser un muy buen negocio, el Estado porque se haría de salas nuevas sin inversiones que en estos momentos le resultan imposibles, los artistas ya que no tendrían que lidiar con las actuales deficiencias en los espacios, y el público porque contaría con más y mejores servicios a su disposición. Claro que no todos confiamos en tanta belleza sin ciertos recaudos básicos que no impliquen la formación de pequeños pero potentes grupos de manipulación en nombre de la "comunidad artística mexicana".

Las reuniones han menudeado durante el año, las voces de prensa se han dividido según intereses sociales y grupos de pertenencia y la piqueta está por caer (a la salida de esta nota tal vez ya haya caído sobre el viejo "ensayódromo") sin acuerdos claros para nadie... o casi.

En contraposición con esta nube negra, está el hecho de haberse realizado en la EAT el Encuentro Internacional de Escuelas Superiores de Teatro que convocó a 16 institutos superiores de 12 países de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Y también, y en el mismo lugar el Encuentro Internacional de Crítica y Periodismo Teatral organizado esto último por la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro. Dos acontecimientos que nos dicen de voluntades de acción frente a la dispersión imperante. El primero de los mismos concluyó con importantes acuerdos que incluyen la formación de la Asociación Internacional de Escuelas Superiores de Teatro (AIEST ) herramienta de inapreciables posibilidades si es usada en la dirección correcta para la reflexión y el crecimiento de nuestros espacios formativos y por ende de la calidad de nuestros actores, escenógrafos y directores. Y en cuanto a la crítica, cada vez más constreñida por la carencia de espacios, la falta de apoyos y el efecto de complacencia que suele darse entre víctima y verdugo, es claro que necesita urgentemente ventanas donde orear su pensamiento, lugares donde consolidar su formación y coraje para defender la parte más sustancial de su función social en lugar de dejarse caer hacia la banalidad y la obsecuencia con el o los poderes de turno. El Encuentro realizado marca la posibilidad de un camino que habrá que desarrollar y profundizar en 1999 en estrecha vinculación tanto con los creadores como con los medios.

Y ya que hablamos de periodismo y hacedores quiero dejar constancia de recuerdo y respeto por un amigo que fue crítico y jefe de cultura por varios años, para luego volcarse a la creación como actor, director y finalmente pedagogo. Me refiero a José Enrique Gorlero, un gran teatrista que falleció en junio con apenas 43 años, dejándonos una obra sobre estreno que mantuvo el interés del público hasta el cierre mismo de la temporada: Al pie de la letra, el texto de Liera que se presentó durante todos estos meses en el Teatro en Espiral. Por supuesto no es la única pérdida sensible que nuestro teatro ha tenido este 98, pero seguramente una de las más lamentadas por quien escribe y muchos otros colegas.

Y enlazando temas, dado que Gorlero, a través del INBA, fue el último en traerlo a México hace ya unos años, debemos mencionar la presencia del maestro Eugenio Barba, ésta vez apoyado por la UNAM y el CNA que estuvo una semana entre nosotros presentando un espectáculo unipersonal con Julia Varley, dando seminarios, demostraciones, una conferencia y la presentación de su último libro: Teatro, soledad, oficio y rebeldía, que como siempre fue editado por Escenología. La gran cobertura de prensa, las salas siempre llenas y los cursos con muchos más alumnos que los cupos máximos, nos dicen que ciertas identidades artísticas son capaces de perpetuar su influencia a través de varias generaciones, recordando que el Odin Teatret, el grupo histórico de Barba, está a punto de cumplir 35 años.

Importa, en tiempos oscuros, saber cantar a lo esencial que permanece. En fin, muy buen año para todos nuestros lectores y hasta la nueva temporada.