FICHA TÉCNICA



Título obra Ardelia o la Margarita: Episodio en la vida de un autor

Notas de Título Ardele ou la Marguerite (título en el idioma original)

Autoría Jean Anouilh

Dirección José de Jesús Aceves

Elenco Héctor López Portillo y Rojas, Gabriela Peré, Alicia Grau, Ana María Villaseñor, Francisco Muller, Diana Ochoa, Rubén Heredia, Miguel Córcega, Mario Duncan, Norma Gloria, Rodolfo Lozano

Escenografía José Reyes Meza

Grupos y compañías Compañía Mexicana de Comedia Proa

Espacios teatrales Teatro Caracol

Notas El autor también define qué es teatro experimental en México

Referencia Armando de Maria y Campos, “Se representa con éxito en el teatro El Caracol Ardelia o la Margarita de Jean Anouilh”, en Novedades, 27 diciembre 1949.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Se representa con éxito en el teatro El Caracol Ardelia o la Margarita de Jean Anouilh

Armando de Maria y Campos

Llámase en México "teatro experimental" al que se organiza sin la intervención directa de las organizaciones que integran la Federación Teatral. Problema de nóminas, o de "plantas", simplemente. El repertorio no cuenta en absoluto. O cuenta en primer término, pero no como repertorio de vanguardia o de exploración. Las obras que eligen los llamados "grupos experimentales" son las caladas previamente en los escenarios comerciales. Un tranvía llamado deseo, Teatro, Ha llegado un inspector, La desconocida de Arrás, A puerta cerrada, Ardelia o la Margarita. Los autores de repertorio en Estados Unidos –Tennessee Williams–; en Inglaterra –Somerset Maugham, Priestley–; en Francia- Salacrou, Sartre, Anouilh–, resultan en México, a causa de las costosas plantas de trabajadores profesionales del teatro, francamente experimentales. Así queda explicado que uno de los más sólidos éxitos comerciales del teatro francés, Ardelia o la Margarita de Jean Anouilh, se ofrezca en México desde el reducido local de un llamado "teatro experimental", limitada la asistencia a menos de ciento cincuenta lugares, por la simple, poderosa razón de que sus organizadores lograron reducir las tradiciones "económicas" de la Federación Teatral, cuyos dinámicos líderes defienden denodadamente aun a costa de mantener cerrados los por ellos mismos calificados teatros comerciales, o para profesionales.

Anticipé días antes de su estreno en México por el al fin y al cabo grupo experimental de José Aceves, que la obra de Jean Anouilh Ardelia o la Margarita había obtenido –seguía obteniendo– un éxito comercial rotundo desde la noche de su estreno –2 de marzo de 1948, en la Comedia des Champs Elysées–. En la capital de Francia, donde cada noche se levantan 50 telones, y el teatro de repertorio consagrado sigue siendo una institución eminente francesa, un triunfo tan sólido como el alcanzado por Anouilh con su nueva pieza, garantiza la novedosa calidad de la obra escrita con la ambición puesta en el gran público. Porque Ardelia no es una pieza para minorías o experimentales. Júzguese por lo que de ella escribió horas después de su estreno el crítico J.J. Gautier en Fígaro: "Solamente el señor Anouilh podría realizar esta sátira desesperada, este ataque salvaje al amor, dentro de una atmósfera de revista o de vaudeville, un aturdido ritmo de comedia, una cascada de humorismo, una serie de situaciones extravagantes y un diálogo irresistible, de sátira desesperada, etc., etc.". El cronista M. Beidiger, en Parisién Libéré, dijo: "La nota fundamental y seria de la obra es la menos convincente; tiene un tono seco y metálico; falta el detalle lírico que es característico de Anouilh; y el diálogo entre los dos `puros' es tan poco natural que casi sugiere los libros de cuentos de niños". Hay que conocer las dos caras de la moneda para calibrar mejor el valor exacto de ella.

La primera noticia directa que tuve del estreno y éxito de Ardelia me la proporcionó un amigo, autor español –¿o argentino?– Enrique Suárez de Deza, que asistió al estreno en París. En una carta charla me dijo: "El estreno de La Marguerite de Anouilh, ha interesado mucho. Una comedia magnífica. Es toda una teoría del amor, con todas sus manifestaciones. Muy fuerte, terriblemente fuerte. Muy descarnada y pesimista. En fin, una comedia negra. Según mi opinión es lo mejor de Anouilh. Tiene obra para dos años por lo menos... Porque aquí la gente acude al teatro. La afición es inmensa. No se comprende a Francia sin teatro".

Para quienes no hayan ocupado aún alguna de las 140 butacas del teatro El Caracol, y se animen a acudir, éste es el argumento de Ardelia. El general Saintpé ha convocado a un consejo de familia: su hermana Ardelia, una solterona concorvada, está encaprichada en casarse con el tutor, también corcovado de Tono, el hijo menor y consentido del general. El general puso este "escandaloso asunto" a prueba, pero el resultado fue comprobar que los dos corcovados están decididos a todo. Mientras tanto, el general goza de los favores de la "doncella" de la casa. La generala, esposa de Saintpé está loca de amor y celos por él; a la hermana de ella la siguen un esposo complaciente, que se consuela con otra mujercita, y su amante, un poco platónico y un más ridículo; su hijo mayor se ha casado con Natalia, quien está enamorada del hijo menor. Cuando la margarita ha deshojado sus pétalos, el último prueba que el único verdadero amor es el de los dos jorobados, quienes se matan para que no los separen, en tanto que Toto y una amiguita parodian una escena de amor, de las tantas que han visto hacer a los mayores, como un juego de niños... La escena ocurre en un castillo, en cualquier lugar de Francia, pero cerca de París, sobre el año 1900. Todo sucede en el hall, del que parten, hacia arriba, dos escaleras simétricas (en El Caracol, por razones de espacio, únicamente media escalera), lo que permite que la acción se desarrolle en diversos planos. El primer acto dura 32 minutos, 28 el segundo y 20 el tercero. No hay intermedio "para estirar las piernas o fumar" del primero al segundo actos. Aceves, que vio representar esta obra a Marcel Peres en el general, a Suzanna Barnard, Andree-Clement, Jean-Paul Rousillon, Mari Morgan, Jacques Castellot, Claude Sainval, Michel Herbault, Nadie Barentin, Roger Lauran y Helena Mansón, es seguro que aprovechó esta experiencia para aconsejar, dirigir mejor a sus actores, algunos –López Portillo, el general– casi profesionales del teatro comercial; otros –Gabriela Peré, la Condesa– consagrados al teatro del micrófono, o al cine en papeles cortos –Alicia Grau, Natalia; Ana María Villaseñor, la "doncella"; o empleados, como Diana (Lola) Ochoa, mecanógrafa del Departamento Agrario, ejemplo de afición y constancia, cuya generala loca, que sólo aparece en la escena postrera, fue –o es– la revelación auténtica de esta obra, representada, además de por los actores citados, por Francisco Muller, Rubén Heredia, Miguel Córcega, Mario Duncan, Norma Gloria y Rodolfo Lozano. Muy alegre, graciosa y habilísima en su construcción, la escenografía de Reyes Meza. Y muy segura, ágil y traviesa, la dirección de Aceves, atenta a que la acción no pierde su ritmo de farsa, su encanto de vaudeville, su gracia romántica, todo amenazado por la nube negra de la tormenta erótica que arranca la razón a la generala, que precipita al suicido a los dos corcovados.

Gracias a las... "facilidades" que la Federación Teatral concedió al grupo experimental de Aceves hemos podido conocer esta pieza de Anouilh, que el teatro comercial no hubiera podido llevar a escena sin vencer pavorosas dificultades económicas. Nos falta por conocer mucho de Anouilh, autor que se permite las mayores libertades con un público que sabe le tolera todo. La misma noche del estreno de Ardelia estrenó un acto: Episodio en la vida de un autor, en la que él, el autor de Ardelia, es visitado en su cuarto de trabajo por un periodista rumano, quien le pide sus ideas sobre el amor. Constantemente interrumpido por una serie de intrusos, se le evita dar una respuesta concreta a su "interviudador". El acto dura 23 minutos. El movimiento de la obra es endiabladamente burlesco y alocado. Adoptando la técnica del "Fácheux", y haciendo gala de buen humor. Anouilh se burla de sí mismo y de todos", comentó A. Alter en L'Aube...

¿Por qué no representar esta breve pieza autobiográfica del autor de Ardelia cuando ésta llegue a sus inminentes primeras 50 representaciones?

Además de Ardelia, que se representa actualmente en la comedia de los Campos Elíseos, Anouilh tiene en cartel, en el Atelier, y también con éxito, L'invitation au chateau.