FICHA TÉCNICA



Título obra El maleficio de la mariposa

Autoría Federico García Lorca

Dirección José Ramón Enríquez

Elenco Antonio Rojas, Adriana Ramona Pérez, Nora Huerta, Paola Córdoba

Espacios teatrales Centro Universitario de Teatro

Referencia Bruno Bert, “Resignificar a Lorca”, en Tiempo Libre, núm. 947, 2 julio 1998, p. 19.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Resignificar a Lorca

Bruno Bert

Federico García Lorca cumplió durante junio sus primeros cien años. Sin embargo su literatura, y a través de ella su pasión personal y su compromiso con el mundo, siguen tan jóvenes como cuando comenzó su aproximación con el teatro, esa vocación que terminaría imponiéndose sobre cualquier otra. Tal vez pensando en esto es que José Ramón Enríquez estrenó en la sala del CUT El maleficio de la mariposa, ese material que Lorca compusiera a los 20 años, mucho antes de definir su estilo personal, impregnado aún de los aires del simbolismo.

La llamada a este texto tiene el doble interés de mostrarnos a un Lorca distinto al que habitualmente vemos a través de los muchos montajes de cualquiera de las obras de su trilogía rural: La casa de Bernarda Alba, Yerma y Bodas de sangre, y de convocar para esto a actores tan jóvenes corno lo era el mismo autor cuando pensó y compuso esta fábula entre ingenua y cruel sobre la diferencia. Importante también porque hoy el tema de la homosexualidad es tópico de muchas puestas en nuestro medio, mientras que aquí se halla necesariamente velado para poder ser aceptado por la muy mocha España de Alfonso XIII en la segunda década de este siglo.

Tan velado, que muchos en su momento no comprendieron qué significaba este nido de cucarachas, alacranes y gusanos donde una herida mariposa cae despertando el amor de un joven y el odio de los demás... De hecho, en su estreno fue un fracaso que permitió a Lorca repensar teatralmente este tema obsesivo que habrá de arrastrar hasta prácticamente su muerte con El Público como ejemplo más complejo e interesante, esa obra donde se plantea la honestidad del creador para trabajar con el lenguaje de su arte y los problemas de su conciencia en relación con sus preferencias eróticas y el trato con el espectador.

José Ramón Enríquez vincula en su puesta el texto de El maleficio de la mariposa con las vanguardias, ese fenómeno tan plenamente modernista que caracterizara buena parte del siglo con sus recurrencias, a través de la imagen fotográfica ampliada y repetida en la escena de La fuente, el famoso ready-made de Marcel Duchamp. Se trata de un acierto por partida triple que redefine el contexto histórico y estilístico de la obra de Lorca, jugando asimismo con las significaciones de marginalidad de los personajes (mingitorio/ baños públicos/ cucarachas/ homosexualidad) veladas por la poética del texto.

Es también señalable el trabajo corporal de los actores, que evitan en todo momento tanto la posibilidad de un carril naturalista como la representación simplista de los insectos que asumen. Más bien construyen un lenguaje visual que permite que los valores y formas de lo verbal encuentren un correlato que dé unidad al trabajo actoral en ese espacio despojado que es el escenario. El plantel, de ocho integrantes, no es homogéneo en su rendimiento, pero la mano del director y el lenguaje que construye con ellos logra equilibrar esas presencias y potenciar expresivamente a los que tienen los papeles más exigentes.

Creo que mostrar a este Lorca, con esa construcción escénica desde el CUT y a manos de su director, es apostar por un teatro universitario que equilibre las nuevas tendencias expresivas con lo más significativo de las posturas ideológicas y formales del teatro de este siglo. Aquí Lorca es puente y terreno al mismo tiempo en esta intención, y merece crear un interés que evite la repetición de aquel fracaso inicial a manos de la incomprensión y la censura.