FICHA TÉCNICA



Título obra Nosotras que nos queremos tanto

Autoría Miguel Falabella

Dirección Lía Jelin

Elenco María Sorté, Ana Bertha Espín, Montserrat Ontiveros, Luz María Aguilar

Escenografía Laura Rode

Iluminación Ángel Ancona

Espacios teatrales Teatro Tepeyac

Referencia Bruno Bert, “De factura absolutamente profesional”, en Tiempo Libre, núm. 939, 7 mayo 1998, p. 19.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

De factura absolutamente profesional

Bruno Bert

Las fórmulas están hechas para ser copiadas o imitadas en todo caso; y si para muchos la originalidad es valor primordial, para muchos otros el éxito probado es mucho más atractivo. De allí las películas estrenadas en enésimas versiones y las obras de teatro que se espejean las unas en las otras tratando de reencontrar en sí el éxito de la anterior.

En este caso tenemos el estreno de Nosotras, que nos queremos tanto, de Miguel Falabella, que de inmediato nos retrotrae a Entre mujeres, ese material que ha perdurado por años en nuestros escenarios. No sé cuál habrá sido el orden temporal de los textos, pero el caso es que las que hoy llegan recuerdan claramente a las que hasta ayer estaban. En ambos casos son cuatro mujeres en edades ya no muy primaverales, que se reúnen luego de un largo periodo de ausencia, que se cuentan sus historias, se hallan unidas por un gran afecto, y se "destrozan pero no se hacen daño" según la conocida y absurda frase publicitaria oída mil veces por televisión. Y también existe el lesbianismo y los cuernos con el marido de la de al lado, un buen ritmo y el juego de los temas que se suponen interesan a las mujeres. Así los esquemas de "lesbiana", "ligera de cascos", "ama de casa", etcétera, se repiten como modelos comportamentales y materiales temáticos. Es interesante porque estos esquemas repetitivos vistos en su pasar por los años nos permiten comprobar las "aperturas" progresivas de las mentalidades familiares y de clase media a la que se supone se hallan destinadas.

Se debe hablar de sexo, usar un lenguaje "coloquial transgresivo", es decir intercalar sin excesos palabras como "teta", "culo", "coger", etcétera que en boca de mujeres de ese status y en este tipo de teatros suele provocar sonrisas y grititos admirativos en sala; mostrar el lado humano, verter un poco de sangre, narrar abundantes frustraciones y finalmente terminar en color rosa con iluminación decreciente, musiquilla de fondo y el reencuentro de la "familia" como valor fundamental.

Naturalmente es un tipo de teatro tan viejo como el siglo y con unas décadas más incluso, muy consumido porque reafirma todos los lugares comunes que la masificación cultural citadina permite Claro que además podría estar mal montado, peor dirigido y nefastamente actuado —y los ejemplos sobran— pero no es este el caso. La directora es la argentina Lía Jelin, la misma que aquí llevara a escena Confesiones de mujeres de treinta, otro éxito sobre la misma línea que está desde hace meses en cartelera. La diferencia es que allí prácticamente no existía algo parecido a lo que solemos llamar "puesta en escena", apenas si una cierta dirección de actores… Aquí, en cambio, tal vez de manera elemental, pero sí existe, y la muestra como gente de experiencia para este tipo de trabajos, capaz de resolverlos de manera efectiva en muy breves días. Un detalle a favor de la puesta es la prolija escenografía de Laura Rode que, contra lo habitual en estos casos, no despersonaliza sino ubica con detalles verosímiles.

Por supuesto, el rubro fundamental es la gracia de las actrices. Aquí tenemos a María Sorté, Ana Bertha Espín, Montserrat Ontiveros y Luz María Aguilar. Cada una en su personaje como una pequeña caja-tipo, tratando de hallar todas las variables posibles dentro de ese esquema. Y lo hacen bien, tienen gracia, tienen chispa y sobre todo tienen tablas, así que en la mayoría de los casos hay un saber responder a los estímulos —incluso los que accidentalmente provienen del público como gente que se levanta o niños que lloran— con la gracia de quien involucra y distancia sin dificultad y oportunamente. No vale la pena hacer señalamientos personales porque el desempeño de las cuatro es parejo y solvente dentro de este esquema de obra.

Entonces, otro trabajo de factura absolutamente profesional, esperando hallar el largo y deseado camino del éxito a partir de las probadas fórmulas de lo que funciona y se vende. Está bien, el continente del teatro es muy amplio y movido, con ofertas dentro de todos los rubros y para todos los públicos.

A usted le toca elegir.