FICHA TÉCNICA



Título obra ¿Quién... Yo?

Autoría Dalmiro Sáenz

Dirección Rafael Perrin

Elenco Kitty de Hoyos, Óscar Morelli, Rafael de Quevedo, David Trillo, Erika Blenher

Escenografía Arturo Nava

Iluminación Arturo Nava

Espacios teatrales Teatro Ofelia

Referencia Bruno Bert, “Pasión yerma”, en Tiempo Libre, núm. 930, 5 marzo 1998, p. 17.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Pasión yerma

Bruno Bert

Dalmiro Sáenz es un escritor argentino, a mi gusto muy menor, que alrededor de los sesenta/ setenta compuso una serie de textos más o menos provocativos y desenfadados que le dieron una cierta notoriedad local. Luego, el tiempo pasó y con él llegó el olvido. Era la época en la que en el teatro imperaba el absurdo corno corriente y en la canción popular arrasaba todo aquello que fuera de protesta. Y ésas son las líneas más o menos contenidas en sus libros, uno de los cuales, ¿Quién... yo?, acaba de ser llevado al teatro por Kitty de Hoyos bajo la dirección de Rafael. Perrin.

Resulta interesante que al momento de buscar obra se intente algo que además de divertir y entretener, "sea lo suficientemente profundo como para hacerte reflexionar y al final te deje algo en el corazón", según expresa la propia Kitty de Hoyos en el programa de mano. Y es una pena, porque el material apunta justamente para ese lado, pero muy pronto se queda por el camino de lo farragoso, con pretensiones mucho mayores de las que puede llegar a satisfacer. De hecho, no creo que estos textos hayan sido creados para el teatro, al menos para el teatro que se ve, tal vez para aquel otro destinado a ser leído e imaginado por espectador individual con su libro/ libreto en mano. De allí la verborrea, ciertas tendencias a la redundancia, un enredarse sobre sí mismo y sobre todo ese permanente y aburridor intento de ser brillante, desenfadado, agudo y demás gracias por el estilo, careciendo casi por completo de ese factor básico del texto teatral, que es la capacidad de contener acciones narrativas. Aquí, las acciones están yuxtapuestas y sirven como un pobre ilustrador de un texto que en sí no las genera.

Entonces, problema de base: el material de Dalmiro Sáenz, tan rico en posibilidades como pobre en realidades concretas, manipulador incluso en más de un momento, pero sobre todo al final, con una especie de proclama ético-religiosa que está totalmente forzada en la estructura que se venía dando. A esto se agrega la dirección, confusa, que abandona en más de un momento a los actores, con resoluciones torpes como la "doble cara" del juez o de una falta de imaginación ramplona como casi todos los agregados que intentan suplir la falta de acciones del texto. Todo parece hecho al vapor y hay momentos incluso que, al menos en la función que me tocó ver, uno duda si los actores no están tratando de salir de algún aprieto, dado que repiten textos, se ríen, y vuelven a repetirlos como si no estuvieran calculados correctamente los tiempos de salida a escena. Y esto en más de una oportunidad. La propuesta escenográfica de Nava es interesante, breve, efectiva para las necesidades del trabajo. No así la iluminación, que parece diseñada sobre bloques que se repiten con brusquedad.

Los actores son Kitty de Hoyos en el papel protagónico, Oscar Morelli como el fiscal, David Trillo como abogado defensor, Erika Blenher en la secretaria y Rafael de Quevedo asumiendo el rol del juez. Aquí lo que se da es un desequilibrio entre una Kitty de Hoyos que asume la integridad de lo que sucede en escena y apenas el discreto apoyo que los demás le brindan. Es muy desproporcionada la participación de estos dos bloques: por un lado toda la pasión tomando por asalto el escenario y por el otro un observar paciente y un intervenir apenas para dar el pie necesario a fin de asegurar la continuidad del trabajo de la primera actriz. Esto es muy visible en todos, pero con mención para Oscar Morelli, que muestra una especial delicadeza y siempre una leve sonrisa de comentario aprobador, no a lo que hace al personaje sino a como lo hace la actriz.

En definitiva, ¿Quién... yo? es un libro que podía perfectamente quedar guardado en los bolsillos de la historia de la literatura argentina sin que nadie lo echara de menos, y esta puesta es como un homenaje a la trayectoria de Kitty de Hoyos, ya suficientemente conocida y admirada como para necesitar de tan dudosos laureles complementarios.