FICHA TÉCNICA



Título obra Landrú, el asesino de mujeres

Autoría Alfonso Lapena

Elenco Nicolás Rodríguez, Emilio Brillas, Eduardo Vivas, Lina Santamaría, Carmen Salas, Aurora Cortés, Carmen Cortés, Elvia Salcedo, Juan Gabarrón, Miguel Maciá, Óscar de Pinedo, Pituka de Foronda

Notas de elenco Magín Banda / realizador

Escenografía Antonio Farreny

Espacios teatrales Teatro Arbeu

Notas El autor también menciona las funciones de los teatros experimentales en la semana

Referencia Armando de Maria y Campos, “El folletín escénico Landrú, en el Arbeu. Aumenta la actividad de los grupos de aficionados. El teatro profesional en el extranjero”, en Novedades, 15 diciembre 1949.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

El folletín escénico Landrú, en el Arbeu. Aumenta la actividad de los grupos de aficionados. El teatro profesional en el extranjero

Armando de Maria y Campos

El celebrado folletista español Alfonso Lapena ha logrado presentar, en el teatro Arbeu, su ya famoso reportaje escenificado en dos partes, dividas en un prólogo, veintidós cuadros y un epílogo trágico, titulado Landrú, el asesino de 100 mujeres, que estuvo a punto de ser representado en México en el año 1941 por los mismos actores que lo llevaron a escena con éxito en el Campoamor de La Habana –Asunción Casals, Antonio Palacios, José Goula–, en 1940, y que hasta ahora aplaude el público mexicano a través de excelente versión de un meritísimo grupo de artistas mexicanos y españoles, con Nicolás Rodríguez a la cabeza en el papel de Landrú, Emilio Brillas, Eduardo Vivas, Lina Santamaría, Carmen Salas, Aurora y Carmen Cortés, Elvia Salcedo, Juan Gabarrón, Miguel Maciá y Óscar de Pinedo, por no citar sino a los que cosechan más aplausos.

La reconocida pericia de Lapena como autor teatral halla su clímax en este interesante reportaje escénico vertido en los moldes más rancios del teatro clásico –el reporter viene a ser como el coro del teatro griego– pero de factura –arquitectura mejor dicho– modernísima, tanto que la pieza con su ritmo vivísimo y su constante cambio de escenarios (gracias a un escenario fijo y movible a la vez, a base de un biombo gigantesco de tres planos) parece cine muy teatral, como hay teatro fotografiado, o teatro en el cine. Escrito este folletín escénico con viveza y agilidad de periodista, y Lapena lo es, tanto como autor teatral de casta, apasionada con impacto tan certero que son frecuentes los gritos de terror, las exclamaciones de angustia, y aun los odios del espectador por éste o aquel personaje "traidor", así como las manifestaciones de simpatía, arrobo o repulsa por las frases y las actitudes de este Landrú teatral.

Nicolás Rodríguez, actor español que lleva varios años en México sin encontrar un papel digno de su poliédrico talento, se mueve con desenvoltura y humanidad en la del famoso personaje, como si en su vida hubiera usado otro jaquet que el que arrastró tras sus faldones a tantas desventuradas amadoras otoñales. A través de Rodríguez conoce el público de México un Landrú cínico y amable, mosaico de matices, y con un expresivo juego de manos singularmente convincente.

Intervienen en el reparto hasta cuarenta elementos artísticos cuya sola enumeración bastaría para darle crédito a la interpretación de este apasionante espectáculo. Se destacan del resto, sin embargo, la primera actriz Lina Santamaría, la ya noble y temperamental Elvia Salcedo, Carmen Salas, Pituka de Foronda, etc., etc. El decorador catalán Antonio Farreny construyó las maquetas para los veinticuatro cuadros y las ejecutó el mexicano Magín Banda. La iluminación, excelente, y la dirección, laboriosa, llena de problemas satisfactoriamente resueltos, acertada. Si los propios elementos interesados en mantener vivo este espectáculo logran sostenerse durante estos días de crisis, hay Landrú para rato.

Los teatros experimentales continúan congregando en sus reducidos recintos a los afortunadamente todavía numerosos fieles de Talía. En el teatro del Caracol continúa representándose la pieza de Anouilh, Ardelia seguida del monólogo La farsa del castillo de Jean Cocteau; en la Sala Molière el excelente actor y director André Moreau presentó Les maines sales de Sartre, en francés naturalmente. Del propio Sartre interpretaron en su casa los alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras la pieza Muertos sin sepultura. Los Mexico City Players han estrenado la pieza End o summer de S.N. Behrman, en el escenario de la Sala Latina, bajo la dirección de Earl Sennett. Otro grupo de teatro experimental, el del Instituto Anglomexicano, que empieza a acreditar el teatro Aguilón, interpretó, en inglés, la pieza de Shakespeare Twelfth night, siendo sus principales intérpretes miembros distinguidos de la colonia británica residente en México. Finalmente, bajo el patrocinio de la Universidad Nacional Autónoma de México, se ha presentado en la sala de La Casa de Francia la pieza Clavijo de J.W. Goethe, en conmemoración del segundo aniversario de su natalicio, con artistas cinematografistas noveles dirigidos por Charles Rooner. El cronista se ocupará en su oportunidad de estos acontecimientos íntimos.