FICHA TÉCNICA



Título obra P.D. Tu gato ha muerto

Autoría J. Kirkwood

Dirección Sergio Jiménez

Elenco Otto Sirgo, Héctor Soberón

Espacios teatrales Teatro del Polyforum Cultural Siqueiros

Referencia Bruno Bert, “Casquivana”, en Tiempo Libre, núm. 923, 15 enero 1998, p. 17.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Casquivana

Bruno Bert

El tema de la homosexualidad está tan inserto en nuestras carteleras teatrales y en los últimos años nunca bajan de la decena los títulos que cubren ese rubro. Si uno piensa que hace una treintena era indecoroso hablar "de eso" y que ciertos dramaturgos de nuestro medio fueron piedra de escándalo declarándose públicamente homosexuales e incorporando esta identidad dentro del tratamiento de sus obras, entonces advertimos que se ha dado un gran paso en la liberalización de nuestras costumbres aun mediando la aparición del sida y las campañas de Pro-Vida, por ejemplo.

Claro que eso no habla necesariamente de calidad, es un fenómeno sociológico más que artístico, lo que trae como consecuencia que muchos de los materiales que hoy podemos elegir al respecto, incluso en las páginas de esta misma publicación, sean de calidades muy desiguales. Pero hay algunos que ya tienen unos años y el tema ya no es tratado de la manera estridente de los inicios, pero tampoco en el mero juego de complacencias actuales. Incluso cuando se maneja una comedia liviana como PD. Tu gato ha muerto, la conocida obra de J. Kirkwood que hace ya más de una temporada que se está presentando, bajo la dirección de Sergio Jiménez, en el Polifórum Siqueiros.

La anécdota, con una aristotélica unidad de tiempo, se sitúa en la noche de fin y comienzo de año en casa de un actor al que su mujer abandona en esos precisos momentos. Esto coincide con la llegada de un ladrón y la forzada convivencia de éste y el actor cuarentón, ya solitario y un tanto frustrado, en ese par de horas que bordean la medianoche. Está de más decir que el intruso es bisexual, atractivo y bastante simpático...

Naturalmente no se trata de ser verosímiles en lo narrado, todo es una especie de aventura hollywoodense de los cincuenta sólo que actualizada y con un largo y recatado desnudo de rigor para gusto de quien quiera gustarlo. Y el ladrón, que en aquel entonces podría haber interpretado Rock Hudson, puede permitirse flirtear con otro hombre (cosa que a Hudson por supuesto no le hubiera desagradado pero nunca le fue permitido) y bromear sobre la jotería y los lugares comunes que la rodean marcando un perfil permisivo e incluso didáctico. Sí, porque es una obra "para toda la familia" donde la abuela y la tía van asimilando entre sonrisa y azoro (sobre todo cuando se estrenó, hace ya bastante tiempo) que las parejas gay son posibles y deben ser consideradas normales aún dentro de su tan estructurado y moral mundo cotidiano.

Una obra de "difusión" entonces, simpática, entretenida, muy sopesada en sus transgresiones y por supuesto limitada a hacer sonreír mientras se abren las compuertas de las tradiciones hacia vientos más actuales, aun cuando sean suavecitos.

La dirección no es muy imaginativa e incluso en las escenas previas al final, donde se despliega la mariconería sobreactuada como recurso, se vuelve reiterativa y excedida en efectos fáciles tipo programa cómico de televisión. Pero el trabajo de los dos intérpretes principales —Otto Sirgo como el actor abandonado y en decadencia y Héctor Soberón en el rol del ladrón de corazón tierno y con gran versatilidad de criterios— es ligero, logrado (una vez que toman calor y ritmo), capaz de llevarnos a ese juego de doble mensaje donde se habla al mismo tiempo de la soledad, de los actores ("todos son jotos o bicicletos") y de los criterios hoy en vigencia sobre la sexualidad.

A pesar del largo tiempo que la obra se mantiene en temporada, la sala —prácticamente en la primer función de este año— estaba casi llena, lo que nos dice que la clase media sigue gustando de esta puesta en escena de un autor que en su momento ganó una verdadera colección de grandes premios por su trabajo.

Bien, la temporada del 98 aún está en ciernes y tardará unas semanas en comenzar realmente. Mientras tanto, para los que gusten de las comedias ligeras de tema gay pienso que PD. Tu gato ha muerto puede ser una opción a considerar.