FICHA TÉCNICA



Título obra A media noche

Autoría Sergio Berrum

Dirección Sergio Berrum

Elenco Sergio Berrum, Alejandro Medina, Raúl Brito, Ortos Soyuz

Espacios teatrales Foro Stanistablas

Referencia Bruno Bert, “A medias tintas”, en Tiempo Libre, núm. 922, 8 enero 1998, p. 15.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

A medias tintas

Bruno Bert

Es extraño que algunas piezas, interesadas posiblemente por aumentar su público, recurran a anuncios supuestamente eróticos y aún de corte gay que orientan erróneamente al espectador. En definitiva los que bajo ese señuelo vayan a verlas, al no encontrar lo esperado, es muy probable que terminen decepcionados e incluso pierdan el sabor por aquello que realmente contiene la obra en cuestión. Lo comento porque acabo de ver una de ellas. Yo no corría el riesgo que recién mencioné no sólo porque no me interesa ese tipo de publicidad contraproducente, sino sobre todo porque ya la había visto años atrás con otro nombre y en otro foro, aunque fue de fácil reconocimiento por la anécdota que se narra en la síntesis de cartelera.

Es que la vida de los seminaristas no es algo que se trate con frecuencia y a lo largo de mi carrera habré visto dos o tres sobre este tópico... ¡sobre un total de dos o tres mil espectáculos!

Hoy ese material se llama A medianoche... y aparece bajo la autoría de Sergio Berrum, que también asume la producción, la dirección y el papel principal del espectáculo. Anecdóticamente nos pone frente al conflicto de cuatro aspirantes a sacerdotes que enfrentan de distinta manera la tentación erótica. Habrá una muerte, un sentido de culpa y una carrera signada por ésta. Pero si el tema es la imagen de la iglesia frente al sexo de sus oficiantes, no es clara la posición del autor, que entiendo se muestra como favorable a asumir los instintos pero se pierde en párrafos encendidos que no parecen consecuentes entre sí, al menos en un primera visión. ¿Se cuestiona la hipocresía de los sacerdotes? ¿Su celibato? ¿La calidad de vida al interno de las congregaciones? ¿La inhumanidad de las reglas? ¿La función de la religión? En fin, que todo cabe pero no existe una línea clara de conducción de ideas y entonces la estructura se vuelve como un seriado de escenas con valor autónomo, sin demasiada coherencia global en el discurso y una tendencia al melodrama que no favorece demasiado al trabajo.

A la confusión por parte de la autoría le sigue una dirección más que débil, que tiende en varios momentos a la complacencia y al efectismo. Y es dentro de esto donde se ubican el par de desnudos, dramáticamente innecesarios, colocados por Berrum posiblemente intentando justificar las imágenes de los carteles publicitarios. Ciertamente el espacio es muy pequeño, lo que de alguna manera limita las posibilidades del director en cuanto a puesta, pero una vez aceptado este inconveniente o se lo vuelve virtud o desaparece la dirección en una mera marcación de posiciones con los dos o tres instantes demasiado marcados que recién mencionábamos. Y el trabajo de dirección no se empobrece sólo en la puesta sino también en el manejo de los actores, todos ellos sobreactuados, con tendencias a lo lacrimógeno y una veracidad en los sentimientos expresados que brilla por su real ausencia. Hecho bien constatable dado que estamos a apenas uno o dos metros de ellos. Tal vez el protagónico pudiera dar mejores cotas de rendimiento, pero supongo que la acumulación de roles no ayuda precisamente para esto. En general se los ve más bien como actores principiantes (independientemente de lo que cada uno haya hecho en realidad) en un largo y no muy afortunado ejercicio de trabajo.

Entonces, un libreto bien intencionado y con algunos puntos a su favor pero en general débil y con bastantes inverosimilitudes, una dirección que casi no existe y una actuación bastante deplorable... sin contar con las "fáciles" imágenes promocionales...

Evidentemente, A medianoche... no se vuelve un bocado apetecible. Es una pena que el foro Stanistablas lo haya incorporado a su temporada pasada. No vaya a caer en uno de esos tantos pequeños foros a los que el público termina por rehuir por la falta de rigor en sus carteleras. ¡Deseos de buen año y mejores programas a Patricia Reyes Spíndola!