FICHA TÉCNICA



Título obra Dulces compañías

Autoría Óscar Liera

Dirección José Luis Moreno

Elenco Dobrina Cristeva, Jacobo Atri, Juan Manuel Pernas

Espacios teatrales Teatro Casa de la Paz

Referencia Bruno Bert, “Lectura complaciente”, en Tiempo Libre, núm. 917, 4 diciembre 1997, p. 15.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Lectura complaciente

Bruno Bert

Dentro de la producción de Oscar Liera, Dulces Compañías ocupa un lugar especial, por eso es frecuente que se ponga en escena. Tal vez porque su terna es al mismo tiempo seductor y extremadamente violento, o también porque representa un desafío para los tres actores que la asuman o incluso por las facilidades que presta lo reducido del elenco.

Muchos recordarán que es como una anécdota repetida en dos actos. En el primero vemos un departamento clase media —habitante de la Condesa, digamos— que se abre al comienzo de escena para recibir a su dueña, una maestra de escuela, y a un tipo que ella acaba de ligarse en un parque cercano. Se supone una noche de placer, pero se descubre una hora de aquelarre porque "es muy peligroso meter en la casa a un desconocido", como repite una y otra vez el incómodo invitado. El segundo acto sucede algunos meses después en el departamento de arriba del mismo edificio. Nuevamente la puerta se abre al comienzo para dejar pasar a un marionetista homosexual y al mismo tipo del acto anterior al que acaba de ligarse en iguales condiciones de la maestra. Y por supuesto es como repetir lo visto, conociendo las reglas del juego que el otro personaje desconoce, con algunas alternativas que sorprenden.

La obra es asombrosamente redonda, casi perfecta en su estructura y en la bien medida posibilidad que entrega al director para que permita una apasionante lectura inmediata y anecdótica, sin que esto oculte las otras lecturas implícitas y sociales sobre las que ésta se asienta y que resultan fundamentales para dar profundidad y madurez al producto. Claro que tantas virtudes hay que saber asumirlas para poder desarrollarlas en la escena, porque de lo contrario quedan tan sólo como potencialidades del texto.

Ahora se está presentando una nueva versión en La Casa de la Paz con la dirección de José Luís Moreno. La escenografía de Carlos Trejo respeta los lineamientos naturalistas que la obra exige y brinda un marco correcto al trabajo sin demasiados comentarios personales.

Es la dirección la que aporta virtudes y también algunas dificultades. Las primeras están relacionadas con el ritmo correcto de la obra y con la interpretación de la parte externa y primaria. La dificultad básica aparece en el desequilibrio que se da al dar prioridad a la lectura anecdótica sobre la temática. Quiero decir que la anécdota del psicópata asesino debe ser soporte de ese tema más amplio que es la lectura social: una clase que "mete en su casa" a un desclasado para usarlo y tirarlo. Y pretende que al otro le sirvan las complacientes normas morales que usa para sí mismo. El "tipo" (que ni nombre tiene para que destaque su identidad esencialmente social) estalla las reglas del juego y la clase posesora muere a consecuencias de sus propias contradicciones puestas en juego. Y para que quede claro que no es un problema sexual, sino que el sexo es un mero soporte, Liera lo reitera con un hombre y con una mujer, con tina intelectual y con un artista. Da lo mismo, porque lo que se está diciendo por elevación es algo mucho más profundo y substancioso que la mera trama de soporte... por apasionante que ésta sea.

Aquí el director olvida esto haciendo un par de agregados que tienden a borrar o minimizar esta lectura: el tipo no es unstripper, su conexión con el sexo es torpe y áspera: "estabas recostado sobre el árbol, medio excitado, frotándote el sexo con la mano", y al final no hay ninguna cercanía melodramática entre el muerto y el asesino. Además, el actor debe estar mucho más cercano al lumpen, al muchacho de la calle, a ese aspecto peligroso de animal acosado que fascina a las buenas conciencias que lo quieren para la cama y la basura.

Hay demasiados reacomodos de acciones que entran en colisión con la voluntad del texto, y esto para dar del