FICHA TÉCNICA



Título obra O.K.

Autoría Isaac Chocrón

Dirección Humberto Zurita

Elenco Silvia Pasquel, Margarita Isabel, Ernesto Godoy

Espacios teatrales Teatro Rafael Solana

Referencia Bruno Bert, “Blandura comercial”, en Tiempo Libre, núm. 913, 6 noviembre 1997, p. 31.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Blandura comercial

Bruno Bert

En el teatro Rafael Solana, del Centro Cultural y Social Veracruzano, se está presentando una obra de Isaac Chocrón que ya fuera montada en México hace algo más de veinte años. Se trata de O.K., llevada ahora a escena por Humberto Zurita.

Este autor venezolano de la generación de Emilio Carballido (nació en 1930) ha representado uno de los más sólidos momentos de renovación del teatro de su país.

Sí, al menos en los últimos quince años, prácticamente ha sido desconocido por los directores nacionales, que en ese tiempo, creo, tan sólo han llevado a escena una de sus obras. Para caracterizarlo muy rápidamente, podríamos decir que es sobre todo un dramaturgo de carácter realista (aunque haya experimentado otras posibilidades a lo largo de su carrera), interesado por las conductas marginales, por las situaciones consideradas como anómalas por la sociedad imperante, que gusta de minuciosas descripciones psicologistas para sus personajes, generalmente portadores de conductas bastante conflictivas. Pero, sobre todo, es considerado como un gran buceador en el tema de la soledad humana. Técnicamente es muy habilidoso, da prioridad al valor de los diálogos y sus obras son de muy sólida factura, aunque hoy las podamos ver un tanto tradicionales.

O.K. toma a sólo tres personajes: dos mujeres de alrededor de cincuenta años y un muchacho de treinta que es pareja de ambas de manera simultánea y concertada. Una de ellas es una vestuarista y costurera de muy humilde condición que lo inició sexualmente cuando él contaba con quince años y ninguna familia. Desde entonces vivieron juntos en una relación donde el varón ponía su cuerpo y ella todo lo demás. Quince años más tarde conocen a una mujer rica, de la misma edad que su protectora, que queda inmediatamente flechada por el muchacho, quien se encarga rápida y efectivamente de formar una "relación de tres" que se muda a un lujoso penthouse. Todo parece en calma y pasa un año...

Como ven, el material coincide en líneas generales con lo que antes decíamos con respecto a la literatura dramática de Chocrón. Por supuesto es una comedia y está cargada de inverosimilitudes; la estructura le sirve para especular sobre las conductas humanas en situaciones no convencionales y generar a partir de ellas toda una serie de situaciones cómicas. Tal vez el punto más débil es el grado de indefinición de los personajes, que posiblemente por el género elegido, oscilan en actitudes y son siempre éticamente "salvados" a pesar de ellas. La contradicción es que viven prostituidamente (se compra-venden entre sí todo el tiempo y de manera explícita) y el autor maneja sus relaciones con un juego de valores convenientes a un público "familiar". En este sentido la comedia muestra un cierto grado de vejez. Esa situación contemplada desde el hoy, ameritaría un tratamiento mucho más ácido, menos complaciente, menos sentimentaloide, menos destinado a constituir un producto de consumo agradable para familias de clase media.

La dirección de Humberto Zurita no se atreve a dar el paso que desbloquee esa situación (y tal vez la obra misma no lo permita) y apenas se lanza un poco en el primer acto para retraerse rápidamente en el segundo. Así, el vividor cínico y bonito del principio se vuelve un muchacho tierno y bondadoso del segundo y las mujeres envejecidas y frustradas necesitadas de un cuerpo joven a como dé lugar y su miedo a la soledad, se transforman y humanizan con un absurdo final de melodrama "a la butterfly", que relativiza su mezquindad y salva el valor comercial de las actrices.

Trabajan Silvia Pasquel (la mujer rica), Margarita Isabel (la vestuarista-costurera) y Ernesto Godoy en el mismo papel que el propio Zurita asumiera hace un par de décadas cuando el estreno en México de O.K

El trabajo de los tres es convincente, salvo esa blandura comercial que unta casi toda la obra y los lava —comedia mediante— de compromisos mayores con los personajes. Las dos mujeres juegan la esperada competencia de habilidades que el público disfruta, y nadie sale en desventaja ni como personaje ni como actor. En fin, un o.k para un teatro que se queda en el "buen gusto" de la superficie aunque hable de temas cargados de jugosa sangre humana y otros líquidos.