FICHA TÉCNICA



Dirección André Moreau

Elenco André Moreau, Lucille Donay, Magda Donato, Marc Lambert, Xavier Massé, François Nicolas, François Vidal, Louis Rissot, Daniel Merchal, Pierre Levé, Jean Desfontaines, Antonine Passy, Jacques Tapie, Marie Claude Bloch, Jacques Debray, Monique Sifre, Victor Tardan, Jean Thierry, Marc Lambert

Escenografía Marcita

Grupos y compañías Compagnie d'art dramatique de l'Institut Français, Les Comédiens de France

Espacios teatrales Sala Molière del IFAL, conocida también como La Casa de Francia

Notas Repertorio de obras de Les Comédiens de France del IFAL y comentarios del teatro francés posterior a 1945

Referencia Armando de Maria y Campos, “El teatro de Francia en la sala Molière de México”, en Novedades, 15 noviembre 1949.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

El teatro de Francia en la sala Molière de México

Armando de Maria y Campos

Las obras del repertorio clásico francés mantienen su vigencia. Festejando un nuevo aniversario del nacimiento de Corneille, recién liberada Francia, la Comedia Francesa puso en escena Polinto, del célebre autor. Entre las tragedias del viejo maestro, es ésta una de las que se escucha con mayor interés. Montada con la dignidad requerida e interpretada por artistas de reconocida experiencia, Polinto halló en el público una acogida fervorosa. La presencia de Molière en el mismo escenario, mostró que el viejo Tartufo conserva, paradójicamente, una juventud inmarcesible. Al interés de la obra se añadía la expectación provocada por el debut de Denise Grey en el papel de Corina. La labor de esta actriz, la de Yonel en el papel de Tartufo –original, fuera de lo corriente– y la de Beatrice Bretty, en el papel de Elvira, mantuvo en todo momento la categoría del genio de Molière. La Comedia Francesa ha seguido manteniendo vivo el fuego de los clásicos. Además de las citadas, ha montado con éxito El matrimonio forzado –farsa para marionetas– de Molière; el Horacio de Corneille, Berenice de Racine. Eco de esas evocaciones es la representación –en francés– de El avaro de Molière, en la sala de su nombre de La Casa de Francia en México.

La producción teatral francesa de los últimos treinta años se había representado en dos clases de teatro diferentes, tanto por el espíritu que los animaba como por sus condiciones materiales de organización: el teatro llamado de vanguardia –que ahora se señala como "experimental" y el teatro llamado de "boulevard". No se trataba sólo de una diferencia, sino de un antagonismo que se venía manifestando, desde fines del siglo XIX, entre el teatro oficial y el arte moderno independiente.

Hoy, esa dualidad ha desaparecido. Sea que existe un gusto más depurado, o bien gracias a que los críticos que lo orientan son menos limitados, lo cierto es que el público francés actual ya no muestra preferencia por los géneros u obras que buscan divertirlo o halagarlo, sino que asiste fervorosamente a la representación de aquellas obras que se cuentan entre las de más calidad literaria. La lista de ejemplos resultaría interminable. Y, hecho revelador de la vitalidad de la vida teatral francesa, el alcance insospechado –cantidad y calidad de las obras presentadas– del teatro en París desde el año de 1945 –primero de la liberación–, a la temporada actual –segundo semestre de 1949– ha superado las previsiones más optimistas. La nómina incluye más de tres cientos de obras, clásicas y modernas, de autores franceses y extranjeros. Eco de los éxitos de las piezas modernas son las representaciones –en francés– de Le paquebot Tenacity de Charles Vildrac, y La margarita de Armando Salacrou, en la Sala Molière de La Casa de Francia en México.

Por otra parte, parece establecerse un curioso sincronismo entre las dos épocas de posguerra, especialmente en materia de teatro. Después del armisticio de 1918, el arte dramático, que durante las hostilidades se había debatido en la incertidumbre y en la mediocridad, logró, gracias a un grupo de innovadores, vencer su anemia y alcanzar un prestigio internacional. Copeau, Lugné-Poe, Dullin, Pitoeff, Jouvet y Baty, con la colaboración de nuevos autores y sirviendo cada uno una estética personal, crearon un movimiento dramático de una originalidad, una pujanza y una variedad desconocidas antes. Desde la liberación ocurre otro tanto. Ya se ha precisado un movimiento similar al que se creó después de la otra guerra. Han aparecido nuevas teorías escénicas –violentas, generosas–, y al lado de los viejos creadores de la escena han surgido nuevas figuras con la audacia y el ímpetu de todo lo que lucha por abrirse paso, seguras de representar la inquietud de la hora, conscientes de las necesidades espirituales de la época. En ese aspecto, Jean-Louis Barrault, Louis Ducreux, Jean Vilar, Michel Vitold, Noel Vicent y Douking, constituyen la plana mayor de los nuevos creadores. En resumen, puede afirmarse que la escena francesa ha recuperado con celeridad el tiempo perdido durante los cuatro años de guerra y ocupación y que su voluntad, firme y decidida, enfrenta el futuro con ánima de reverdecer las glorias de los antepasados.

En las dos primeras funciones de la Compagnie d'art dramatique de l'Institut Français –Les Comédiens de France– que dirige André Moreau, han sido representadas, L'avare de Molière, Un client sérieux de Georges Courteline, Le paquebot Tenacity de Charles Vildrac, y La marguerite de Armand Salacrou, interviniendo André Moreau, Lucille Donay, Magda Donato, Marc Lambert, Xavier Massé, François Nicolas, François Vidal, Louis Rissot, Daniel Merchal, Pierre Levé, Jean Desfontaines, Antonine Passy, Jacques Tapie, Marie Claude Bloch, Jacques Debray, Monique Sifre, Victor Tardan, Jean Thierry y Marc Lambert. Los decorados han sido de Marcita.

Como se sabe, Molière se inspiró para su personaje en la pieza de Platón Aulularia o La marmita, y también tomó algunos trazos y algunas situaciones de la comedia Les esprits de Larivey (1579) y de La belle plaideuse de Boisrobert (1654). Pero no vamos ahora a descubrir el Mediterráneo Molière. El cliente serio es una parodia cómica de la justicia francesa del siglo XIX. Al mismo tiempo es una crítica, llena de humor, de sus representantes. Courteline, consagrado como uno de los mejores humoristas del siglo pasado, creó personajes ridículos, y logró en su breve pieza una demostración de la hipocresía del sistema social. No en balde Le paquebot Tenacity de Vildrac, se representa frecuentemente. Su anécdota de posguerra le ha renovado actualidad, y la gracia y finura de su trama la hacen deliciosa. En cuanto a La marguerite de Salacrou, que data de 1944, es una conmovedora pieza realista de ambiente marino, de progresiva intensidad dramática, que se escucha con cierto interés.

La discutida pieza Les mains sales de Jean-Paul Sartre se anuncia como el próximo espectáculo de Les Comédiens de France –naturalmente en francés–, mientras que la compañía Proa la ensaya como el segundo espectáculo de la temporada de teatro francés –en español– que acaba de inaugurar en el también recién inaugurado teatro del Caracol.