FICHA TÉCNICA



Título obra Qué pronto se hace tarde

Autoría Vicente Leñero

Dirección Miguel Ángel Rivera

Elenco Blas Braidot, Raquel Seoane, Pablo Jaime

Escenografía Arturo Nava

Iluminación Arturo Nava

Grupos y compañías Grupo Contigo... América

Espacios teatrales Foro Sor Juana Inés de la Cruz

Referencia Bruno Bert, “Más intenciones que realidades”, en Tiempo Libre, núm. 858, 17 octubre 1996, p. 17.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Más intenciones que realidades

Bruno Bert

Hace quince años nació la organización teatral Contigo América, que dentro del contexto socio-artístico de los ochenta, significó la opción de un sólido teatro independiente de raíces contestatarias y estética realista. Todos recordamos de ellos obras como Los que no usan smoking o Costumbres, materiales que en su momento interesaron vivamente a la comunidad teatral mexicana. Hoy, para conmemorar ese acontecimiento, sus Fundadores (y también directores) Blas Braidot y Raquel Seoane, montan como actores y bajo la dirección de Miguel Angel Rivera en el rol de director invitado, una obra que para ellos escribiera especialmente Vicente Leñero, bajo el sugestivo nombre de Qué pronto se hace tarde. El tema es la vejez.

La estructura anecdótica es simple: un periodista con veleidades de dramaturgo, intenta escribir una obra de teatro sobre el último tramo de la vida de su padre, un escritor socialista, que con más de ochenta años vive solo m un modesto departamento. En la casa de junto hay una anciana solitaria como él y un fortuito acto de violencia los vincula, naciendo de allí la posibilidad de un amor senil que finalmente no habrá de concretarse. Momo tampoco la obra sobre el tema en cuestión —o sí, ya que la estamos viendo— reafirmándose sin embargo la decisión del anciano de continuar con su tarea de escritor, en una doble actitud de reivindicación vital y de confrontación ético-creativa con el hijo, ejemplo cuestionable de la generación siguiente.

A decir verdad, el soporte dramatúrgico de Leñero tiene más intenciones que realidades y como estructura dramática resulta prácticamente inexistente. Casi como una débil excusa para una serie de escenas que quedan entramadas esencialmente entre los dos actores principales y que permiten tanto las reflexiones cotidianas que los personajes intercambian, como el empeño de actuación que permite el lucimiento de esos dos excelentes actores como son Blas Braidot y Raquel Seoane. Así, Qué pronto se hace tarde aborda diversas posibilidades sin extenderse verdaderamente en ninguna. Allí está el tema del socialismo como militancia truncada; el arte, en este caso la escritura, como una posibilidad creadora cuando no alcanza verdaderamente a llevarse a cabo en plenitud desde el plano de la trascendencia crítica; la confrontación generacional; el derecho de los ancianos a una relación afectivo-erótica desde el espacio y las necesidades de su propia edad; la soledad... en fin, todo un racimo temático que en definitiva no está más que mencionado sin una verdadera visión aportadora de ninguno de los ángulos posibles. Es como si el autor hubiera intuido las posibilidades, pero no hubiera podido o querido final-mente decidirse por una determinada opción. Todo está, nada se encuentra.

La dirección opta esencialmente por el camino de la morosidad. Más que una relectura del texto, intenta la creación de climas que rescaten la fragilidad de los ancianos, la relación violenta con el medio, el tiempo congelado de un pasado que conforma las posibilidades de acción en este presente sin futuro posible. Puede que incluso pierda por momentos el manejo de tensiones en ese tiempo alentado, pero existe un gran cuidado y respeto por el material humano que maneja y como un deseo muy expreso de dar espacio tanto a los actores como al autor, figuras que tal vez pesen demasiado en la consideración de Miguel Ángel Rivera al momento de dirigir.

En cuanto al elenco, nos hallamos con los protagónicos, disfrutables en esas creaciones que van a su medida; el manejo intermedio, prolijo, de Pablo Jaime en el papel del hijo; un desempeño discreto pero oportuno de Leticia Lucrecio en la criada de Malena y finalmente dos apariciones fugaces de Rey Gaspar y Leona Axzi como los drogadictos atacantes que desencadenan la historia. Por supuesto, todos son integrantes de Contigo América, la institución teatral independiente que cumple un año más recordándonos con su hacer de la necesidad de la coherencia y el esfuerzo en un teatro comprometido con su momento histórico. Feliz cumpleaños.