FICHA TÉCNICA



Título obra Paso de gato

Autoría Adrián Ramos

Dirección Adrián Ramos

Elenco Adrián Ramos

Espacios teatrales Teatro Isabelino del Centro Cultural Tecolote

Referencia Bruno Bert, “Felino etiquetado”, en Tiempo Libre, núm. 771, 16 febrero 1995, p. 29.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Felino etiquetado

Bruno Bert

Hace ya varios meses que veía por aquí o por allá, en carteles publicitarios callejeros, anunciada la obra Paso de gato. Y una de las cosas que me llamaba la atención es lo destacado que se encontraba el texto que declaraba a esta obra como un homenaje a Julio Castillo. Creo que fue uno de los motivos fundamentales —el afecto y respeto que siempre he tenido tanto por Julio como por su teatro que me llevó a verla en su nuevo espacio, el Foro Isabelino del Centro Cultural Tecolote.

El programa de mano reafirma la intención en una gran faja negra con un pequeño texto suplementario donde entre otras cosas dice que "Julio Castillo representa al teatro de vanguardia" y que Paso de gato pretende ser vanguardista porque sus actores profesionales intentan rescatar ese sentido de la vanguardia". Cabrían algunas consideraciones. En primera instancia no estoy de acuerdo en que Julio Castillo represente al teatro de vanguardia, sino simplemente al buen teatro; sobre todo aquel que no se preocupa por estar a la vanguardia de nadie.

Generalmente las expresiones llamadas vanguardistas —de cualquier época— son mucho menos sólidas que los espectáculos creados por Julio y también mucho más radicales, polémicas y efímeras. Atípicamente el teatro de Julio gustaba a todo el mundo y no ha pasado junto con el fervor estético de un momento determinado como siempre sucede con las vanguardias. Teatro del mejor, que por supuesto merece todos los homenajes. Sobre todo en la calidad de la obra presentada, que debe estar tan comprometida consigo misma como las que él hacía.

Creo que existen términos viciados, fascinantes y mortíferos. Uno es "vanguardia", otro es "profesional". Estar a la vanguardia es exponerse más allá de las operaciones escénicas más sólidas y audaces en cuanto a experimentación, tanto conceptual como formal, que el medio nacional o internacional contenga. Exige primero estar interesado en ese peligroso campo de batalla, y segundo tener las herramientas con que hacerlo realmente. Salvo que queramos llenarnos de palabras sonoras pero huecas y explosivas como bombas de mano. Lo mismo sucede con la profesionalidad. En lo personal jamás uso ese término en el sentido de "vivir de", sólo lo aplico como parte-aguas entre aquellos que dominan un determinado y variable lenguaje escénico, y junto con él la finalidad y posibilidades del mismo; de los que lo usan sin el rigor que implica lo primero o con otro sentido y proyección.

Hay muy buen teatro amateur, estudiantil, etnológico, ritual, etcétera, etcétera que no necesita para nada del sello de "profesional" para expresarse. Esto es como una caja: ponerle un rótulo es indicar un contenido. Si equivocamos la marca puede que generemos parámetros de visión que terminen por perjudicar lo que de bueno tenía el material aunque no coincidiera con lo supuesto en la etiqueta.

Digo todo esto porque considero que Paso de gato tiene elementos de interés, siempre que no intentemos juzgarla bajo desafortunados nombres como los antes mencionados. Siento que el Foro Isabelino cubre la importante función de puente justamente entre las necesidades y las realidades. Allí podemos ver materiales y grupos que pueden estar tanto de un lado como del otro de ese parteaguas al que hacíamos referencia más arriba. Espacio para los que buscan una identidad e intentan crecer. Hay de todo y es bueno reconocer esta cualidad para calibrar nuestras expectativas. Pueden hallarse excelentes sorpresas... también.

Paso de gato, obra creada y dirigida por Adrián Ramos reúne a un abundante elenco e incluso músicos en vivo, en una propuesta de una comicidad fársica que vincula a personajes populares con un cierto recuerdo de la línea de González Dávila. Allí se tejen una serie de situaciones que tienen como eje las acciones y vidas que pueblan un teatro. Por eso el origen de su nombre, tomado —con doble sentido literal y simbólico— de los pasillos en altura donde caminan los tramoyos e iluminadores.

Como veta a desarrollar es rica en posibilidades, como realidad en escena contiene problemas en todos los rubros, esencialmente en los principales de autoría, dirección y actuación, que más bien nos indican la necesidad de un camino a recorrer por parte de todo el plantel hacia un mayor dominio del oficio. Esto no es pecado, salvo de arte si es esto lo que pretendemos hacer. Se trata simplemente de un estadio de desarrollo que exige mayor profundización y conocimientos para lograr mejores resultados en las propuestas que se emprenden. Por el momento priman las intenciones en nuestro pequeño camino al infierno. Todo avance será un verdadero homenaje al maestro.