FICHA TÉCNICA



Título obra Infidencias

Autoría Ignacio Solares

Dirección Jaime Humberto Hermosillo

Elenco Marta Navarro

Espacios teatrales Foro Sor Juana Inés de la Cruz

Referencia Bruno Bert, “Después de la muerte en un espacio burgués”, en Tiempo Libre, núm. 745, 18 agosto 1994, p. 31.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Después de la muerte en un espacio burgués

Bruno Bert

Las obras que he conocido de Ignacio Solares están todas vinculadas a sus ideas políticas. Lo que ahora se halla en temporada en el Foro Sor Juana, en cambio, evade esta temática para quedar relacionada más bien a la pareja y a una reflexión no sólo sobre la misma, sino sobre el comportamiento de sus integrantes como individuos, comprometiéndolos más allá de la vinculación estricta que da el matrimonio. Aunque éste sirva como eje relacional.

El planteo dramatúrgico tiene su originalidad, ya que toma a sus dos únicos personajes no de este lado del plano vital, sino más bien como Sartre concibió a los suyos en A puertas cerradas después de la muerte, en un espacio burgués (en este caso el propio dormitorio de la pareja) y en una "cotidianeidad" que confronta los límites de sus conceptos y valores. Dejando en este caso a la imaginación del espectador si también ellos se hallan en el infierno de sus dependencias emocionales y sus sentimientos de culpa.

A niveles textuales el material permite ese andar entre las seguridades de los gestos diarios y la ambigua e inquietante frontera de transición metafísica, donde el asombro acecha porque cualquier alternativa cabe en ese ámbito desconocido que el autor juega sólo a medias como simbólico. Acabalgado a una anécdota rica en sugerencias que le permite inclinarse por momentos hacia las infidencias de la pareja, para en seguida pasar a un discurso de cercanía a lo filosófico-existencial y hasta bordear posiciones que pudieran llamarse feministas; tal vez lo más débil del material a niveles de autoría es la brusquedad de las transiciones que articulan estas distintas áreas temáticas. Cuando uno de los caminos emprendidos comienza a banalizarse o a volverse reiterativo, Solares gira el timón y nos induce a mirar la situación desde otra perspectiva. Pero ese giro, reiteradamente se vuelve forzado, desdiciendo la habilidad constructiva del autor puesto a demiurgo. Esto, y ciertas pequeñas concesiones melodramáticas, son en realidad los dos únicos aspectos débiles en una obra que logra simultáneamente asombrarnos, inquietarnos y hacernos reflexionar, no tanto sobre la muerte, sino acerca de las actitudes más valientes o miserables que podemos asumir al enfrentarnos con la vida y los otros.

Jaime Humberto Hermosillo asume la dirección en un plano de igualdad imaginativa con el libreto, y en complicidad muy directa con José de Santiago, que maneja el espacio escenográfico y la iluminación, logra generar ese clima que paulatinamente va transformándose hacia una realidad diferente en el transcurrir de las acciones y el tiempo. Factor este último jugado con astucia ya que perdemos una noción contenedora y racional cuando empiezan a escatimarnos los referentes temporales mientras los actores no connotan las transformaciones de escena.

En este aspecto, como creador de climas, como dosificador de acciones, se ve más hábil al director que al autor. Aunque en todo momento es claro el intento de lograr un producto homogéneo reforzando en imágenes, lo que textualmente pudiera presentar alguna fisura.

En el plano de lo actoral, los dos únicos intérpretes son Marta Navarro y Enrique Singer, que asumen el peligro de personajes que pueden caer en la linealidad y aún en la simpleza, con sólo no dar esa pequeña vuelta de tuerca que relativiza cada una de sus "comodidades" y costumbres. El estar muertos provoca como un pequeño distanciamiento que vuelve cada acto intrascendente un inconsciente encarnador de valores que ahora deben quedar develados en su pequeñez para ellos mismos y por ende para nosotros que los observamos. Los dos son sólidos profesionales que saben sacar partido de su trabajo; y aunque no siempre se efectiviza esa sorpresa sobre sí mismos que reescribiría en el plano físico y objetal lo que Solares plantea como parte de las ideas propuestas en el texto, saben construir con verosimilitud a esos seres que luchan entre la dependencia y la libertad en los planos inmediatos de la pareja y también en los más profundos de los actos sociales, aquí vestidos transitoriamente de metafísica.

En definitiva, lo interesante de Infidencias se halla en la riqueza de sus posibilidades de lectura, en la imaginación que todo el equipo vuelca en su trabajo y en la solidez que éste adquiere más allá de las fracturas que podamos advertir a través de una mirada detallada. Un trabajo que se comparte con placer.