FICHA TÉCNICA



Notas Con motivo de la celebración del Año de Manuel Acuña el autor comenta las gestiones para la reposición de El pasado a cargo de José Valero

Referencia Armando de Maria y Campos, “En el centenario de Acuña. Llega Valero a México. Promete representar El pasado. Muerte de la Avellaneda y oda de Acuña. Salvadora Cairón, nueva intérprete de Manuel Acuña. Resonante fracaso de El pasado. IV.”, en Novedades, 25 agosto 1949.




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Novedades

Columna El Teatro

En el centenario de Acuña. Llega Valero a México. Promete representar El pasado. Muerte de la Avellaneda y oda de Acuña. Salvadora Cairón, nueva intérprete de Manuel Acuña. Resonante fracaso de El pasado. IV.

Armando de Maria y Campos

Al llegar Valero y su compañía a Veracruz, el año 1873, procedente de La Habana, se encontró con que no tendría teatro donde actuar, convertido el Iturbide en improvisada sede del Congreso Nacional, ocupado el Nacional por una compañía de zarzuela y el Principal por una de comedia. Se fue a meter al viejo y lejano –por las calles de Regina– teatro Hidalgo, o de Corchero "malo, feo y pobrísimo en aquel entonces". Dijo Valero explicando, por qué trabajaría en un teatro de segunda categoría: "Resuelto a todo antes que dejar de saludar desde el escenario a mis inolvidables amigos, solicité sin dificultad ninguna, el modesto teatro Hidalgo, cuyas puertas me ha abierto con generosa deferencia su empresario don M. Palacios, tan justamente estimado ya por su filantropía".

La compañía de Valero, con Salvadora Cairón como primera actriz y Juan Reig de primer galán, debutó en el Hidalgo el 4 de junio, y desde esa misma fecha iniciaron los amigos de Acuña sus gestiones ante Valero para que representara El pasado; Valero prometió hacerlo en alguna función extraordinaria y pidió a Javier Santamaría el libreto, para estudiarlo. Fuertes desaveniencias entre el propietario de los teatros Nacional y Principal, un señor Rosas, y los accionistas de las compañías de zarzuela y comedia que actuaban en esos coliseos, permitieron a Valero ocupar el recién desalojado Nacional, al que se trasladó el 21 de junio, llevando ya en estudio El pasado que representaría Salvadora Cairón en su beneficio, como lo había hecho la Belaval en el suyo, anunciado para la noche del 26.

Acuña no cabía en sí de gozo; la representación de El pasado por la compañía de Valero en función extraordinaria y con asistencia de un público formado "por lo mejor de México" –entre los abonados se encontraban las familias Barreiro, Mosquera, Montiel, Belle Cisneros, Millán, Quintanilla, Martínez del Villar, Hornedo, Tijera, Aveleira, Iglesias, Cortázar, etcétera– equivaldría a una consagración de obra y autor.

Una noche, de regreso de alguna función en el Nacional y después de haber oído de labios de Valero que "su obra iría", Acuña escribió a Juan de Dios Peza esta carta encendida de ilusiones:

"Hermano Juan: No faltes al ensayo de mi drama. Don José (Valero) le ha ofrecido al maestro (Ignacio M. Altamirano), sus cinco sentidos en la ejecución de cada escenario. El doctor (Manuel Peredo), según me dijo "Facundo" (José T. Cuéllar), hará la crónica del estreno y Agustín (Agustín F. Cuenca) leerá unos versos. Ojalá que te llevaras al teatro a "Calibán" (Gustavo Baz), y que le pidieras su opinión "en reserva", para luego, descubrirme el secreto. Estoy nervioso y sin embargo no tengo miedo, porque Salvadora (la Cairón, que haría Eugenia) y Juan (el gran galán Juan Reig, que haría el David), han de salvar la obra... He buscado a Javier (Javier Santamaría, el gacetillero de El Siglo XIX) y a Ramón (Ramón Manterola, también autor) y no los encuentro; uno anda en sus devaneos y el otro se fue a Córdoba... Te espero a las siete en el teatro y luego iremos a cenar frente a Francesca de Rimini (una mala pintura, expuesta en las paredes de un modesto figón para estudiantes en la calle del 5 de mayo). Tuyo siempre, Manuel". ¿Soñaba Acuña en repetir la escena de la noche del estreno de El pasado, cuando después de su apoteosis como autor, coronado en presencia del público, se trasladó con algunos amigos a casa de Rosario de la Peña y Llerena, y puso a los pies de la singular belleza la simbólica corona de papel?

Esta vez no era El Siglo XIX el único diario que pedía la reposición de El pasado; también El Monitor Republicano, que tenía el autor Juan A. Mateos de gacetillero y "responsable de los artículos sin firma", pedía que se volviera a representar El pasado, o El novio oficial de Mateos, o Los parientes de José Rosas Moreno o Lirio entre zarzas de Isabel Prieto de Landázuri. "Sabemos –decía El Monitor– que el señor Valero está dispuesto a representar obras dramáticas que forman nuestro repertorio nacional". Otro día, el "gacetillero" –ya sabemos que lo era Juan A. Mateos– se limitaba a preguntar: "¿Seremos complacidos?".

Una noticia conmovió a los escritores, poetas y autores. Gertrudis Gómez de Avellaneda, la ardiente y aplaudida poetisa y autora, moría en Madrid. ¡Qué espléndida ocasión para hacer versos! Manuel Acuña escribió una Oda a Gertrudis Gómez de Avellaneda, tres o cuatro poetisas de segunda fila enviaron al Siglo y al Monitor sonetos, y José María Vigil una Oda muy pulcra. El 23 de julio apareció una noticia que debe haber interesado mucho a Acuña, porque se refería a la ciudad en que había nacido y se relacionaba con sus actividades de autor dramático: los contratistas del teatro Juárez, de Saltillo, habían hecho entrega de él al gobernador del estado.

El 24, los lectores de El Siglo XIX y de El Monitor Republicano se desayunaron con una grata nueva: la Cairón celebraría su función de beneficio la noche del 26, en velada extraordinaria, estrenando por su compañía el ensayo de El pasado, del joven poeta mexicano Manuel Acuña, representando al final la divertida comedia Más vale maña que fuerza. En la edición correspondiente a la noche del segundo estreno de El pasado, el diario El Monitor, al dar cuenta en la gacetilla del inminente suceso, comentaba: "el que no vaya esta noche al teatro dará prueba de muy mal gusto".

Ni una línea en los periódicos del día siguiente; ni tampoco en la edición del 28, ni en la del 29. En la crónica dominical que "Juvenal" publicó en la edición del domingo 3 de agosto, se refiere, a las volandas, a la función a beneficio de la Cairón. Dice: "Poco, muy poco atractivo ha tenido el teatro la presente semana. Después del malísimo éxito que en cuanto al desempeño tuvo el drama de Acuña El pasado, hemos visto representar..." Y pasa a referirse a una función de zarzuela en el Principal.

¿Qué había ocurrido? La reposición de El pasado había sido un fiasco. Juan A. Mateos escribió larga crónica, que se publicó el 4 de agosto, explicando las causas del fracaso, por culpa de la interpretación principalmente, pero mostrándose muy severo con el autor. Muy duro se portó Mateos con Acuña, como podrá comprobar el lector de esta columna pasado mañana.