FICHA TÉCNICA



Título obra Hazme el amor

Autoría Bernardo Pla

Dirección Jorge Sandoval

Elenco Isabel Cortázar, Mauricio Bonet

Espacios teatrales Teatro Luis G. Basurto

Referencia Bruno Bert, “Intenciones más que realidades”, en Tiempo Libre, núm. 721, 3 marzo 1994, p. 33.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Intenciones más que realidades

Bruno Bert

En el cruce de San Antonio y Periférico, existe un centro cultural de "vieja" data, que por el tipo de edificio que le alberga se llamó La pirámide. Y aún se le suele llamar así, aunque desde hace ya dos o tres años ha cambiado su nombre por el de Luis G. Basurto, en homenaje a este importante escritor a raíz de su fallecimiento. Es un espacio que contiene exposiciones, librería, cursos, actividades teatrales... en fin, una interesante propuesta policultural en un sitio al que desgraciadamente, las pocas veces que he ido, siempre he visto prácticamente vacío. En su foro se están presentando diversos espectáculos. Entre ellos Hazme el amor, obra basada en un libro de Bernardo Plá, con adaptación de María La dama azul y dirección de Jorge Sandoval.

El tema puede ser atractivo, ya que encara el tabú de la relación incestuosa entre dos hermanos -hombre y mujer que viven juntos, sintiendo aún cercana la pasada pero reciente infancia y adolescencia. Se los toma en una noche de diciembre, en la actualidad, en el pequeño departamento que comparten; y el tiempo real parece coincidir en este caso con el de la obra, hecho no muy frecuente en el teatro.

Nada sucede en ese lapso (salvo en el desenlace mismo) que no sean los hechos cotidianos que nos pintan el tipo de relación que mantienen: el de una conflictiva pareja de "amigos amantes", que aún no han cristalizado en el aspecto erótico su vinculación, a pesar de los frecuentes escarceos en los que se complacen dentro de juegos con vagos componentes sádicos e infantiloides.

Literariamente Hazme el amor es débil y -al menos la adaptación que podemos ver- muestra saltos frecuentes, quiebres en el desarrollo narrativo, algunas reiteraciones y ciertas obviedades dispuestas en el trayecto de obra, sólo con el fin de que vayamos descubriendo el trasfondo relacional de esa pareja que no aclara desde el principio cuáles son sus verdaderos vínculos. Siento además, que a estas dificultades estructurales se le suma la pobreza de recursos en la pintura de los personajes, a los que advertimos con muy pocos matices, con perfiles aguzados y más como ideas de una situación que como la demostración de caracteres concretos y aferrables. Tal vez lo más notorio en ellos es su inmadurez, tanto afectiva como intelectual, que los hace protegerse con el recurso de frecuentes estereotipos, aunque aquí se confunde la reacción de los personajes con la tentación del autor de construirlos justamente a partir de ellos. No aparece un entorno especialmente definidor a pesar de los débiles fracasos laborales de él; la tarea no precisamente creativa de ella y el plantel de amigos que brumosamente advertimos a su alrededor.

Así, la pieza se nos vuelve un material muy poco consistente y de bajo vuelo dramático, donde, artísticamente, prevalecen más las intenciones que realidades.

En lo que hace a la puesta, se ha hecho hincapié sobre todo en vehiculizar el carácter de la pareja, sus juegos, entre cariñosos y regresivos (sobre todo por parte de él) y el clima un tanto patológico que reina en un espacio que podría haber sido de tipo hippie si contuviera un grado mayor de "dejarse fluir"; o las discusiones pudieran cobrar consistencia y no sólo tramar con cierta torpeza las ideas del autor. El manejo escénico nos recuerda más bien un ejercicio bien instrumentado con alumnos; algo que está más al servicio de un tesis a desarrollar, que bajo la tensión de un hecho creativo con objetivos propios. Tal vez por eso, todo el trabajo queda recorrido por una sensación de semi-profesionalismo, con algo de espontáneo pero también con carencia de fluidez. Los actores -Isabel Cortazar y Mauricio Bonet- no logran asumir en plenitud a esos personajes que apenas se nos dan como bocetados. Tienen sí, momentos interesantes donde nos hablan de sus posibilidades para un mayor crecimiento en la definición de la pareja y sus alternativas, pero todo queda en eso: momentos o escenas con aciertos, pero aisladas dentro de la globalidad de obra. Tal vez el peligro mayor que corre todo el trabajo es el de la banalidad. Frente a un tema como el que ellos eligen, la sumatoria de obstáculo de autoría, dirección y actuación, va rebajando el vuelo de la propuesta -que no dudo que como tal suene muy atractiva hasta acercarla a un manejo trivial que no permite asumir amplitud ni en las ideas ni en el planteo de sentimientos que la obra parece proponer, ya que supongo se trata de un llamado a la libertad afectiva y al abandono de los prejuicios sociales. Estamos de acuerdo con los postulados, pero hace falta mayor empeño creativo.