FICHA TÉCNICA



Título obra Insomnio

Autoría Estela Leñero

Dirección Estela Leñero

Elenco Lucero Trejo, José Carlos Rodríguez

Espacios teatrales Teatro La Gabarra

Referencia Bruno Bert, “Insomnes”, en Tiempo Libre, núm. 673, 1 abril 1993, p. 33.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Insomnes

Bruno Bert

En el espacio de La Gruta, dentro del Centro Cultural Helénico, se ha estrenado un pequeño trabajo experimental con la autoría y dirección de Estela Le-ñero Franco. No recuerdo direcciones anteriores que le pertenezcan (aunque sí colaboraciones directas con Luis de Tavira), siendo más conocidas sus aportaciones dentro del campo de la dramaturgia.

En este caso se trata de un teatro sin palabras, por lo que aquí la autora ha desarrollado sobre todo su capacidad de puesta en escena y manejo de actores; es decir, lo que habitualmente asume el director como tarea. No es el primer trabajo "mudo" que vemos en nuestro medio que se mantiene dentro de la expresión teatral sin deslizarse hacia la danza o la pantomima. Es más frecuente que esté tipo de recursos —imagen, sonido y música— se dé en espacios abiertos, pero también en sala. Recordamos, por ejemplo, a Julia Marichal en una interesante proposición dirigida por Francisco Garzón Céspedes hace un par de años en la Casa del Lago.

En Insomnio se crea un espacio semicircular que rodea el dormitorio de un pequeño departamento de factura realista del que estamos separados por grandes vidrieras realmente existentes, lo que de alguna manera nos transforma en "mirones" de la intimidad de una mujer que yace en su cama intentando dormir.

El trabajo está dividido en tres tiempos: el del insomnio de la mujer, cargado de pequeños actos (caminar, comer, maquillarse, ir al baño, vestirse, etcétera) que nos describen una situación más que una psicología, aunque nos dan pistas sobre el carácter de la habitante de ese espacio, el de su salida e inmediata llegada por la ventana de un "visitante" que —como nosotros— parece haber establecido con ella una relación sólo furtiva y secreta, con también sus pequeños actos descriptivos.

Y finalmente el encuentro entre ambos hacia un final de alguna manera convencional y "feliz". Si tomamos todo como realmente sucede, pareciera que así es, porque el reloj corre marcando un tiempo externo y la luz del día entra realmente por la ventana cuando las manecillas indican una hora verosímil para que eso ocurra. Además, no es absolutamente muda, sino que sus voces, aunque sin hilación, llegan por momentos hasta nosotros como el sonido de sus actos. No es un sueño, no es un delirio, no es una fantasía... es una fábula breve que se intenta contar sin detalles para estimular la imaginación del espectador, que lógicamente habrá de completar el panorama a partir de lo propio.

Resulta interesante como proposición, pero le falta sustancia, y ninguna de las tres partes logra aferrarnos a esa ausencia de información con una fuerza tal como para obligarnos a ubicar en esa zona de oscuridad las ansiedades de la soledad, de la patología o de la muerte. Cada acción de los personajes debiera poseer una "cascara" de intrascendencia capaz de desmentirse a sí misma en un desafío a descubrir qué está realmente ocultando.

Debiéramos lastimarnos sobre la aparente inocencia de los actos a partir de habernos creado la necesidad de superarlos para empatizar u horrorizarnos con el personaje. Aquí en cambio está más bien planteado como un juego de pistas con algunos elementos que resaltan por su obviedad (la escultura en el refrigerador, con su manipulación y rotura; el juego del rompecabezas; la reiteración de los lápices labiales sobre el papel, los vidrios y suelo, etcétera).

El trabajo de Lucero Trejo y José Carlos Rodríguez en los dos únicos papeles resulta verosímil, pero le falta esta profundidad de la que hablamos, posiblemente porque a la dirección nunca le interesó ponerla o tal vez no encontró la manera de hacerlo. Y es una pena porque en los breves momentos en que nos inquieta, sentimos que hubieran podido ser soportes muy idóneos hacia esa zona cotidiana y desconocida que debiera atraparnos.

En definitiva, un material honesto en su propuesta, interesante por las preguntas que intenta hacerse, aunque limitado como producto final.